Las fiestas navideñas traen consigo un incremento significativo el consumo excesivo de sustancias como el alcohol. Una práctica que puede culminar con muertes fatales en las carreteras, violencia doméstica, comportamiento sexual riesgoso y otras consecuencias que podrían atentar contra la integridad física y emocional de una persona.

Y es que un abrir y cerrar de ojos la felicidad que rodea a la época navideña, que en Puerto Rico comienza a finales de noviembre y se extiende hasta mediados de enero, puede transformarse en una pesadilla a causa de los efectos que tienen el consumo excesivo de alcohol en el sistema de una persona.

Según el doctor Andrés Calvo, médico internista y especialista en medicina de adicciones, por tratarse de una temporada en la cual hay muchas actividades sociales y familiares que involucran alcohol en periodos largos de tiempo (muchas de estas comenzando desde, incluso, el mediodía), la intoxicación tiende a ser mayor que en otras fechas del año.

La presiones sociales y culturales sobre cómo debe ser el festejo de la época navideña juegan un rol poco favorable en el tema, pues las bebidas alcohólicas hacen acto de presencia en la gran mayoría de todas las fiestas.

“La semana entre el Día de Acción de Gracias y el Año Nuevo el consumo de alcohol aumenta drásticamente y en algunas personas es hasta el doble de lo que beben el resto del año’’, enfatizó el doctor Sergio Dávila, psicólogo clínico.

En los Estados Unidos, por ejemplo, el Año Nuevo se ha convertido en el día con más muertes por accidentes relacionados con el consumo de bebidas. El 58 por ciento de los accidentes están relacionados con esto, de acuerdo con la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras.

El alcohol como antídoto a la soledad

También está el otro lado de la moneda, quienes beben en exceso por la soledad que sienten con la llegada de estos días, la pérdida de seres queridos u otras situaciones que afectan su el bienestar emocional.

“No solo vemos que para estas fechas incrementa el uso de bebidas alcohólicas, sino que también son los jóvenes quienes representan un grupo de nuestra población que está en riesgo del consumo por el acceso y la disponibilidad en fiestas familiares. Es decir, la entrada de los jóvenes al mundo sustancias, incluyendo al alcohol, viene por medio de las familias y en ambientes de fiesta’’, aseguró el doctor Dávila.

Agregó, que la misma Consulta Juvenil del 2022, sobre el uso de sustancias en los niños y jóvenes puertorriqueños, puntualiza que ya desde el séptimo grado muchos de los jóvenes han consumido al menos un tipo de bebida alcohólica.

En el cerebro de los más jóvenes, que está en desarrollo hasta los 25 años, el consumo de alcohol tiene serias implicaciones cognitivas y de aprendizaje y, además, el riesgo de desarrollar trastornos por consumo de alcohol.

Lo que parece algo «normalizado’’ socialmente puede llevar a una persona a binge drinking o atracón de alcohol, que ocurre luego de consumir una cantidad excesiva de bebidas en poco tiempo. A modo de ejemplo, en los hombres supone beber 5 unidades de alcohol en al menos dos horas o, casos más extremos, de una sentada. Mientras que, en la mujer, puede ser con hasta 4 unidades, explicó el doctor Calvo.

“Pueden ocurrir muchas consecuencias como los accidentes de carro, la causa más común en muerte asociada al alcohol y uso de sustancias en personas menores de 25 años’’, dijo también el especialista.

En la Isla dos de cada cinco accidentes de tráfico involucran a un conductor en estado de embriaguez, y de estos, el 69 por ciento tiene .08 por ciento o más de alcohol en la sangre, destacan los datos de la Administración de Compensaciones por Accidentes de Automóviles o también conocido como ACAA.

Asimismo, una intoxicación severa puede tener consecuencias como confusión, caídas, pérdida de orientación y memoria, convulsiones, ahogamiento y hasta riesgo de caer en un estado de coma. Incluso, la muerte.

Calvo mencionó que durante esta temporada también sustancias como el cánnabis y la nicotina tienden a usarse con más frecuencia.

Y que, en los últimos dos años, se ha sumado la utilización de estimulantes como los opioides, que hoy provocan una crisis en los Estados Unidos (particularmente, con cocaína y metanfetamina).

Las fiestas navideñas pueden resultar difíciles, además, para quienes batallan con un trastorno por consumo uso de sustancias. Por lo que, la educación y la red de apoyo deben ser esencial en el proceso de rehabilitación.

“Muchas veces es planificación. Si sé que voy a una fiesta de la familia en la que va haber alcohol, debo estar preparado y tener una persona de apoyo que, si en un momento hay una recurrencia al consumo, pueda determinar que es tiempo irnos del lugar’’, detalló el especialista en medicina de adicciones.

Hizo un llamado a la responsabilidad ciudadana y sobre todo, en caso de necesitar ayuda profesional, comunicarse a la Clínica de Medicina en Adiciones al 787-798-3001 ext 2706

Por su parte, el doctor Dávila dijo que trabajar el tema desde una perspectiva de la salud mental puede ser una alternativa para reconocer cuáles son los factores desencadenantes de ese uso y cuáles son las herramientas adecuadas para lidiar con esto.

Para finalizar el psicólogo clínico recomendó:

  • Responsabilizarse si ve que una persona cercana está tomando alcohol y haciendo uso de un vehículo de motor y sugerirle alternativas para su transporte.
  • Brindar escucha activa por si la otra persona necesita ventilar o desahogarse.
  • Si es una emergencia, es importante llamar a la línea PAS para que un manejador de crisis pueda asistirle.