Las personas que ya han sido vacunadas contra el COVID-19 deben continuar con las medidas de prevención como si no lo estuvieran, recomendaron varios expertos entrevistados por Es Mental.

Según el infectólogo Gabriel Martínez Rodríguez, las concentraciones del virus necesitan estar lo más bajas posibles para que se reduzca la probabilidad de contagio y así poder ‘bajar la guardia’. Hizo hincapié en que mientras más infecciones circulen en la comunidad, mayor es la probabilidad de que uno se infecte, aunque esté vacunado.

 

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Asimismo, la epidemióloga Roberta M. Lugo Robles resaltó que solo un 15% de la población general ha sido vacunado.

Lugo Robles aseguró que Puerto Rico sigue siendo denominado como un área de alto riesgo de contagio. Por esa razón, dijo, es eminente que las personas, tanto vacunadas como no vacunadas, sigan las reglas dictaminadas desde el inicio de la pandemia para evitar la transmisión del virus y la proliferación de sus variantes.

Lugo Robles dijo que, aunque se pueden flexibilizar reglas entre los miembros de un mismo núcleo familiar hayan sido vacunados y haya pasado el periodo de dos a tres semanas luego de la segunda dosis o de la dosis única, en el caso de la vacuna de Janssen, ella no lo recomienda. 

Por su parte, el infectólogo Jorge Santana Bagur especificó que: “Si, tal como establecen los expertos, uno empieza a hacer diferencia entre familiares y amistades respecto a las reglas que se siguen, va a llegar el día en el que te equivoques. ”.

Mientras, Martínez Rodríguez reiteró que, aunque todos estén vacunados, deben mantener distancia y el uso de mascarillas. Estableció que las reuniones deben de ser en grupos de menos de 20 personas al aire libre o en un espacio con buena circulación cruzada.

Mitos respecto al uso de la vacuna

Lugo Robles concluyó que en Puerto Rico, a pesar de estar familiarizados con las vacunas, hay una gran desinformación respecto a las de COVID-19, lo que provoca que decidan no vacunarse o que crean que estar vacunados equivale a estar completamente de vuelta a la normalidad.

Asimismo, Martínez Rodríguez enfatizó que la vacuna no se creó para garantizar la inmunidad ni evitar su transmisión, sino que esta garantiza que, si una persona se infecta, no desarrolle una enfermedad sintomática, complicada o con mortalidad.

Por su parte, Santana Bagur explicó que no se puede establecer que las vacunas no están haciendo su trabajo, pues los infectados ahora son jóvenes, entre los 20 a 30 años, que son los que se están vacunando actualmente.

De manera similar, exaltó que no se ha aprendido todo sobre el virus. Por eso, señaló que se debe observar y examinar cómo el comportamiento de la comunidad afecta el proceso y la efectividad de la vacunación.

“Si nosotros no ponemos de nuestra parte, ni el Gobierno ni la CDC nos puede controlar. No podemos pretender que el Gobierno lo resuelva todo mediante órdenes ejecutivas si no se siguen”, dijo.

Las variantes o mutaciones

Santana Bagur destacó que el virus, como cualquier otra forma de vida, ha tenido que mutar en su intento por perpetuar o preservar la especie.

Puntualizó que en Puerto Rico la Ponce Sciences University y el Departamento de Salud tienen el interés de dedicar sus esfuerzos a las variantes y su proliferación. De hecho, sostuvo que Salud contempla abrir un laboratorio exclusivamente para estudiar las mutaciones porque en Estados Unidos, ya el 70% de sus casos son de la variante de Inglaterra.

Estimó que en Puerto Rico un 20% de los casos actuales de COVID son de esta mutación.

A pesar de que la bióloga molecular Marieli González Cotto detalló que la vacuna reconoce a las variantes, también admitió que no se ha probado empíricamente su efectividad.

Ante esto, Santana Bagur matizó que es importante que se vele por las variantes, debido a que, de no hacerlo, pudiesen convertirse en los contagios principales y no se sabe cuáles pudiesen ser sus amenazas.

Identificó a la variante de Sudáfrica como la peor, pues si los aminoácidos mutan y confieren mayor transmisibilidad, pueden evitar que las vacunas y tratamientos sean efectivos.

En este caso, Martínez Rodríguez explicó que, aunque la variante de Sudáfrica ha producido problemas frente a la vacunación, pero su mayor preocupación recae en la de Brasil porque tiene unas mutaciones incluidas que necesitan concentraciones mayores de anticuerpos para defenderse de ella.

“Lo que se ha estudiado sobre las variantes es cuán rápido y cuán frecuente se manifiestan en la sociedad, pero no se ha establecido empíricamente si sus efectos son más fuertes que la variante más conocida”, aceptó.

Aumento en casos infantiles

Martínez Rodríguez manifestó  que, tal como las variantes nacen por la necesidad que el virus tiene de sobrevivir frente un mundo que lo quiere extinguir, el mismo puede también cambiar su composición para contagiar a menores de edad si lo encuentra prudente para perpetuar la especie.

“El virus puede continuar mutando para adaptarse y sobrevivir”, explicó al detallar que según proceda la vacunación, el mismo virus puede adaptarse para poder contagiar a menores de edad.

Por su parte, González Cotto le adjudicó el aumento en casos pediátricos al resultado del incremento de contagios, el regreso a clases presenciales y la exposición de menores a lugares de riesgo.

Al jueves, había 43 casos de menores hospitalizados por COVID y 3 en ventilador.

A su vez, Lugo Robles subrayó que el aumento de contagios de COVID en niños puede deberse a los viajes de Semana Santa. Además, determinó que, como los mayores de edad ya están en su mayoría vacunados, la población joven es la más vulnerable a desarrollar la enfermedad.

“Los casos de los niños evidencia que hemos bajado la guardia. El COVID no discrimina, a pesar de estar vacunado estas a riesgo de padecerlo, por esto es la importancia de vacunarse”, concluyó.