Pese a que en estos días otra mujer puertorriqueña perdió su vida por causa de la violencia machista que se vive en el archipiélago, algunas personas se han referido a la emergencia nacional de violencia de género como un problema exclusivo de salud mental, ¿pero es la salud mental una justificación para tener que exponerse a un ciclo de violencia y/o convertirse en una víctima más de un feminicidio? 

La salud mental no es ni debe vislumbrarse como la causa principal para que una persona tenga que permanecer en una relación violenta o llegar a ser utilizada como justificación sobre un hecho vil y criminal. La violencia de género tiene sus raíces en las relaciones de poder y control, que históricamente ocurre entre hombres y mujeres, y que, a su vez, reproduce condiciones de desigualdad y discriminación, llegando a percibirlas como objetos de pertenencia, señaló a Es Mental la doctora Migna Rivera García, directora del programa graduado de consejería psicológica de la Universidad Albizu y pasada presidenta de la Asociación Puertorriqueña de Psicología. 

“Las conductas y comportamientos de abuso de género ocurren en la relación de pareja. No se puede justificar que la salud mental es el agravante del abuso, ni tampoco que una persona permanezca en una relación de abuso de género. Estamos hablando de dos aspectos distintos”, subrayó la doctora. 

Un estudio, publicado en el 2023, enfatiza en que las causas de los feminicidios no deben atribuirse a factores de la salud mental, pues se trata de una combinación de elementos socioculturales.

“La mayoría de los casos de abuso de género ocurre bajo la mentalidad patriarcal y machista de que esa otra persona ‘me pertenece’ y ‘el poder de decisión lo tengo yo’”, dijo Rivera García.

Más bien, las sobrevivientes son quienes se exponen a situaciones de salud mental tras experimentar estos ciclos de violencia, como lo es la depresión, ansiedad, estrés postraumático y otros. 

También, cuando se ejerce violencia económica o se reciben amenazas y manipulación.

“Adicional, el estigma de buscar ayuda, coloca a la persona en mayor vulnerabilidad. Si a eso le sumamos otras barreras que enfrentan para acceder a los servicios, el panorama no es alentador para las víctimas y sobrevivientes de la violencia de género”, agregó. 

En este último feminicidio, registrado el pasado sábado y en el cual Jackeline Santiago Rodríguez fue asesinada en un cuartel de la policía, el asesino (quien, además portaba un arma de fuego ilegal), cumplía con un programa de desvío por un récord previo de violencia de género.  

Sobre el modelo utilizado en los programas de reeducación a perpetradores de abuso, la doctora Rivera García insistió en que deben ser trabajados desde las perspectivas sociales, culturales, políticos, económicas y que derribe estereotipos de género y conductas machistas. 

Nada justifica los feminicidios

La psicóloga clínica, la doctora Irmarys Rosado Frau, explicó que un diagnóstico de salud mental no justifica violencia o agresión hacia otras personas. Por lo que, se debe tener cautela con las aseveraciones que se repiten entre los ciudadanos.  

Asimismo, que los programas de reeducación deben ser cuestionados y atemperados a la realidad. 

“Los programas de desvío, luego de identificar al agresor, se basan en 52 semanas de intervención. Se espera que el agresor pueda volver a la libre comunidad con destrezas de manejo y afrontamiento y no recaiga. Pero, la realidad es que varios casos vuelven a la conducta agresora”, recordó la doctora Rosado Frau. 

Reiteró que la violencia de género se puede manifestar de muchas formas, incluyendo los comportamientos que buscan socavar la salud emocional. 

Por su parte, la licenciada Cristina Parés Alicea, directora ejecutiva de Proyecto Matria, recalcó que las sobrevivientes tienen un espacio de apoyo en Matria, cuya organización tiene como fin promover los derechos de la mujer desde una visión holística y una vida digna y libre de violencia machista.

​Dijo, también, ninguna mujer tiene que permanecer en una relación de violencia con la justificación de que el agresor tiene un problema de salud mental. 

Parés Alicea exhortó a quienes están en una situación de violencia doméstica y buscan ayuda a comunicarse al 787-489-0022.

Finalmente, Rivera García apuntó a que para atender la violencia de género es urgente la educación con perspectiva de género.

No olvidemos que las organizaciones internacionales han observado que el problema de la violencia de género es un asunto de derechos humanos y un asunto de salud pública. Reflexionemos sobre qué es lo que se realiza en otras partes del mundo para atender la violencia de género, qué ha funcionado y dónde estamos en el país, en relación con estos temas”, concluyó.