A pesar de que no es lo que se piensa a primera instancia, factores sociales como la falta de energía eléctrica e inundaciones urbanas, pueden influir en que una persona fallezca por suicidio, indicaron expertos en el panel Unidos ante la Prevención del Suicidio: Tejiendo Esperanza en el Fideicomiso de Salud Pública de Puerto Rico.

La directora de la División de Epidemiología Social y Evaluación del Fideicomiso de Salud Pública, Mariela Alvarado Ortiz, definió un determinante social como “las condiciones en que una persona nace, crece, vive, trabaja y muere”. 

“Todas esas condiciones a nivel social que están alrededor de nosotros pueden afectar nuestro resultados en salud y nuestro bienestar”, detalló.

Estas pueden ser dificultades financieras como perder un trabajo o estar desempleado, comunicó. El no poder pagar servicios esenciales como agua, luz y hasta un hogar seguro influye y pone a una persona en mayor riesgo al suicidio.

Pensamos en vivienda como algo separado, pero no tener un lugar seguro en donde vivir […] pues nos pone en un riesgo mayor”, reveló.

Luego de los huracanes Irma y María se reportaron cerca de 20 suicidios de personas que habían perdido sus pertenencias. Trabajar y esforzarse por tener su casa y sus cosas y luego perderlas pues es bien difícil y aflige. Personas que no tenían agua, que no tenían luz y que tenían incapacidad de volver a reconstruir sus hogares, pues también fallecieron por suicidio”, expuso.

Al hacer mención de llamadas recientes a la Línea PAS por personas sin electricidad, Alvarado Ortiz enfatizó: “Tenemos que comenzar a ver la falta de energía eléctrica como un problema de salud pública porque, definitivamente, afecta la salud física, mental y el estado emocional”.

El estado de situación del suicidio en Puerto Rico

En Puerto Rico las muertes por suicidio han disminuido con el paso de los años, fenómeno contrario al que se da en Estados Unidos, siendo el año 2022 en el cual se reportaron la mayor cantidad de muertes por suicidio desde la Segunda Guerra Mundial, destacó la psicóloga clínica y gerente del proyecto de la Comisión para la Prevención del Suicidio del Departamento de Salud de Puerto Rico María I. Coss Guzmán.

Coss Guzmán expresó que “vivir en municipios del interior montañoso de nuestra Isla grande y en las islas municipio” es un factor de riesgo a cometer actos de suicidio.

Las tazas ajustadas que tenemos más actualizadas reportan que los municipios del centro montañoso de la isla grande y las islas municipio presentan las tazas más altas (de muertes por suicidio) en comparación con el resto de las regiones en Puerto Rico”, informó.

Similarmente, “en Puerto Rico se ha documentado que las personas que más mueren por suicidio no tienen educación mayor a la escuela secundaria” y, por tanto, tener acceso a estudios universitarios podría servir como un factor protector.

Ser percibido como deprimido por familiares y amigos es otro factor de riesgo, por lo que Coss Guzmán mencionó que es importante recibir un diagnóstico formal que facilite el acceso a servicios de salud mental a algún trastorno de depresión.

Alvarado Ortiz articuló que el apoyo social es un factor protector para muchas condiciones de salud incluyendo el suicidio.

Según el Informe Mensual de Suicidios en Puerto Rico Julio 2024 publicado por la Comisión para la Prevención del Suicidio, 7,029 muertes por suicidio han ocurrido entre el 2000-2024. 

Coss Guzmán calculó: “Podemos estimar que un promedio de 289 personas mueren por suicidio todos los años en Puerto Rico y […] estimamos que cada 31 horas alguien muere por suicidio”.

Aunque cualquier persona de cualquier edad o grupo demográfico puede morir por suicidio en Puerto Rico, “el grupo más afectado por muertes por suicidios son hombres mayores de 50 años”, el cual “presenta tazas de más de 20 muertes por cada 100,000 habitantes”.

“Eso sí para nosotras es alarmante”, comentó Coss Guzmán.

Además de los factores de riesgo Coss Guzmán describió que existen señales de peligro que una persona que tenga riesgo de intentar un acto de suicidio puede presentar.

Entre ellas se encuentran comportamientos y verbalizaciones como palabras y expresiones de suicidio, cambios en comportamiento como despedirse sin razón aparente, cambios en consumo de drogas y alcohol que desinhiben a la persona y la ponen más en riesgo de cometer suicidio.

Algunas soluciones o recomendaciones que los expertos dieron sobre qué las personas pueden hacer sobre el suicidio son estar atentos a las personas en su comunidad y no esperar a que se intensifique la ideación suicida en una persona. Además, hacerle el acercamiento de la preocupación que usted pueda tener relacionada a su estado de ánimo, es otra forma de ayudar a reducir el riesgo de suicidio en una persona.

La estudiante graduada en psicología, activista de salud mental y Miss Universe 2023, Karla Guilfú Acevedo, recomendó el uso de la Línea PAS no solamente en momentos de crisis emocionales, pues la Línea, manejada por expertos en salud mental, se encuentra disponible para orientar sobre servicios de salud mental hasta ofrecer sesiones de desahogo.

El cambio climático como uno de los factores de riesgo de suicidio

El científico ambiental del Departamento de Salud Ambiental del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, Pablo A. Méndez Lázaro, calificó: “El cambio climático no es algo que ocurre en la atmósfera, sino que tiene una interacción directa con el estado en el que se encuentran la infraestructura, salud emocional, el estado financiero y la sociedad en la cual vivimos tal y como está diseñada”.

Utilizando eventos atmosféricos como ejemplos, Méndez Lázaro explicó que el cambio climático interactúa con las condiciones y el estado en el cual se encuentra una sociedad.

Es normal que una reducción en la precipitación se traduzca inmediatamente en una escasez de agua y esa escasez de agua en un racionamiento que afecta la continuidad de operaciones, el bienestar y la salud emocional de las personas en sus casas”, señaló.

Continuó: “Es normal que si usted vive en una zona inundable y esté perdiendo sus pertenencias, tenga un impacto económico, y si cada vez se inunda más y más frecuente, obviamente que su salud emocional y económica se van a estar viendo afectadas”.

En esencia, Méndez Lázaro afirmó que una persona puede verse afectada emocionalmente por eventos atmosféricos más intensos por el cambio climático.

Para mitigarlos se necesitan buenos servicios esenciales, incluyendo la energía eléctrica, por lo que concluyó que “cada vez es más impactante ver que cuando estamos experimentando estos episodios de calor extremo, las compañías privadas que ofrecen el servicio eléctrico en Puerto Rico son incapaces de satisfacer la demanda necesaria a la población y el sistema colapsa”.

Argumentó: “No es lo mismo tener un episodio de calor extremo con un sistema energético robusto, sea suficiente y que tenga la capacidad de satisfacer el 100 por ciento de la población, a que tengamos un episodio de calor extremo con temperaturas récord y veamos cómo el sistema es incapaz de poder ofrecer la capacidad de energía que necesita nuestra población para mitigar esos episodios extremos”.

Aníbal Reyes Cotto, quien es sobreviviente de cinco intentos de suicidio, dijo que asistió al panel “para identificar los recursos que se puedan ofrecer (a la ciudadanía)”. También para conocer sobre factores, como el cambio climático y la nutrición, que aportan a sentirse depresivo o a sentirse menospreciado.