Esta investigación sobre las muertes por fentanilo en Puerto Rico fue posible gracias a una beca del Fund for Investigative Journalism.

Leslie Marie Pérez Hernández jamás pensó que una pastilla le arrebataría la vida con tan solo 29 años y que dejaría a una familia devastada por su pérdida.

“Ella no sabía que la pastilla que se estaba tomando iba a tener fentanilo. Ella era alegre, a ella le encantaba la playa, a ella le gustaba ayudar a los demás, a ella le encantaban los animalitos, tenía un corazón noble, ella no quería morir”, aseguró Daisy Hernández Acevedo, su madre.

Leslie pensaba que estaba tomando una pastilla de Xanax.

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“A ella la envenenaron”, agregó al mencionar lo difícil que es poder identificar en el mercado negro una pastilla de dicho medicamento, versus una que ha sido adulterada con fentanilo. El fentanilo es un peligroso opioide sintético hasta 50 veces más potente que la heroína y 100 veces más fuerte que la morfina.

Su hija murió el 1 de julio del 2020, fecha que tiene muy grababa en su mente. Y desde ese momento cuenta los años, meses y días sin la presencia física de su adorada Leslie.

“Para mí ha sido una cosa horrible”, aseguró.

Daisy Hernández Acevedo junto a su hija Leslie Marie Pérez Hernández en mejores tiempos. (Foto suministrada)

Daisy no está sola. Lo que le ocurrió a su hija le ha ocurrido a casi 2,000 personas en Puerto Rico en los pasados cuatro años en los que se ha ido desarrollando una epidemia silente de muertes por sobredosis de fentanilo. La mayoría de las víctimas son jóvenes adultos, pero entre ellas también hay menores de 16 y 17 años.

La tendencia ha venido de la mano del surgimiento de la venta de pastillas adulteradas con esta droga en el mercado negro. El problema, que estaba en todo su apogeo en Estados Unidos para el 2013, comenzó a llegar a Puerto Rico para la misma época. Sin embargo, no es hasta el 2020 que el Instituto de Ciencias Forenses (ICF) comenzó a tener estadísticas confiables sobre el problema, ya que en ese año la agencia empezó a hacer pruebas consistentemente a todos los casos con sospecha de sobredosis o muertes violentas para detectar fentanilo, según explicó la directora ejecutiva, María Conte Miller.

muertes por fentanilo Puerto Rico

* Proyección del Instituto de Ciencias Forenses para el 2023. Las toxicologías para el periodo no han finalizado.

Leslie probó una primera pastilla Xanax a los 19 años para calmar síntomas de ansiedad. Esto fue en el 2010. Ocho años después, en el 2018, Daisy notó que su hija se veía enferma y la llevó al hospital. En ese momento, Leslie le confesó a su madre que tomaba Xanax- no recetada por un médico- con regularidad para calmar la ansiedad. 

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Su madre pensó que era una etapa y que en algún momento -con ayuda y consejos- las dejaría, pero eso no ocurrió.

“A veces es bien difícil tratar de convencer a alguien cuando estas sustancias o pastillas tienden a cambiar el funcionamiento del cerebro y ya es más una enfermedad”, dijo.

Los fallecimientos por fentanilo, sea solo o en combinación con otras drogas, han aumentado dramáticamente en Puerto Rico desde el 2020, convirtiéndose en la primera causa de muerte por sobredosis en la Isla. Según los datos del ICF, sobre el 60% de los fallecidos por intoxicación de sustancias en este periodo refleja la presencia de dicha sustancia en sus exámenes toxicológicos. El 90% de estas muertes ha afectado a hombres, y entre ellos principalmente a los de 34 a 43 años. Este segmento demográfico representa casi un 17% de las muertes por fentanilo.

Hasta el momento se han registrado 374 muertes por sobredosis de fentanilo para el 2023, pero esta cifra aún está incompleta porque quedan pruebas toxicológicas aún pendientes por hacer para el periodo, explicó Conte Miller. 

Las pruebas toxicológicas pueden tomar tres meses, indicó Conte Miller, quien proyecta que las muertes por fentanilo del año pasado alcanzarán las de 2022 cuando se reportaron 636 fallecimientos por la droga. 

El ICF no tenía reactivos para las pruebas de fentanilo

En Puerto Rico las pruebas para detectar fentanilo comenzaron a hacerse de manera estructurada y amplia a penas en el 2020, pese a que esta droga ya estaba causando estragos en los Estados Unidos una década antes, debido a problemas internos en el ICF, admitió Conte Miller.

“En esos años, el Instituto estaba confrontando una serie de situaciones, que no tenían reactivos para hacer las pruebas, y el laboratorio no estaba funcionando bien. Cuando logramos poner esas cosas a trabajar bien y conseguimos reactivos, empezamos a hacerla (consistentemente)”, sostuvo la patóloga forense.

Explicó que por protocolo a todas las personas que se sospechan que tuvieron una muerte por sobredosis o fue una muerte violenta, se le hacen pruebas toxicológicas.  Dijo que a quienes se les hace la prueba, hay un por ciento que mueren por otra razón, aunque tienen droga en el sistema cuando mueren. Por ejemplo, hay personas que mueren por trauma en un accidente de tránsito, pero tenían droga en su sistema.

En las muertes por sobredosis la droga que más se está detectando es el fentanilo o cocaína y fentanilo en combinación. Dijo que a principios de los 2000 se detectaban más opiáceos, como la morfina y la heroína. Esto ya no se está viendo.

También, se está viendo la combinación de la xilacina -una anestesia de uso veterinario- con el fentanilo, agregó.

El problema no es con el fentanilo recetado y utilizado bajo supervisión médica, sino con su venta ilegal en las calles, indicó. Ese fentanilo es mezclado con otras sustancias, sin que la persona que lo va consumir se dé cuenta, precisó.

“El problema real está en el punto de drogas”, aseguró la Directora del ICF, quien mencionó además que las muertes por sobredosis en Puerto Rico ya han sobrepasado a los homicidios.

El fentanilo es 50 a 100 veces más potente que la morfina y 25 a 50 veces más que la heroína, explicó el doctor Arnaldo Cruz Igartua, psiquiatra especialista en adicciones y director del Fellowship Multidisciplinario en Medicina de Adicción de la Universidad Central del Caribe. Se inyecta o se traga, indicó.

“Ahora lo que se consigue en el bajo mundo es fentanilo”

Según el doctor Andrés Calvo, médico internista y especialista en medicina de adicciones, la razón por la que se ha visto un aumento en las muertes por fentanilo versus las de antes por heroína o el oxycontin, es que “ahora lo que se consigue en el bajo mundo técnicamente es fentanilo”.

Indicó que conseguir heroína pura o que no tenga fentanilo es casi imposible. También la heroína es más cara. Mencionó que los consumidores de heroína, en su mayoría, ya saben que al buscar esta sustancia, lo que le van a vender contiene fentanilo, por lo que no es sorpresa para ellos.

A la vez se están dando los casos de las sobredosis incidentales, agregó, donde la persona consume una sustancia sin saber que contiene fentanilo, como mencionó la doctora Conte Miller. Esto ocurre mayormente con las pastillas.

pastillas adulteradas DEA 2

Las muertes por fentanilo igualmente dominan en las cárceles. En el 2023, el 35% de las 77 muertes que se registraron en las cárceles, 27 defunciones, fueron por sobredosis y de éstas todas menos una fueron por fentanilo, según datos del ICF.

Las muertes en los penales principalmente ocurren por enfermedades, incluyendo las causadas por el abuso de sustancias y enfermedades cardiovasculares, seguido por los accidentes, entre ellos las sobredosis, explicó Conte Miller.

Aún la gran cantidad de muertes por fentanilo se quedan cortas ante la magnitud del problema del fentanilo en Puerto Rico, según la información que recopila la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA) sobre sobredosis que no han terminado en muertes.

Carmen Bonet Vázquez, administradora de la agencia, dijo en entrevista con Es Mental que, aunque los datos reflejan que ha habido un aumento en sobredosis, hay un por ciento mayor de sobredosis que han sido revertidas, principalmente con el uso de naloxona, según los datos que se registran en un sistema de monitoreo que tiene la agencia.

Los datos que recopila ASSMCA provienen de unos cuestionarios que llenan las personas que recibieron y usaron naloxona. La agencia también recibe información de las organizaciones sin fines de lucro.

La funcionaria indicó que, de acuerdo a estos reportes, – desde el 2019 a 2023 se registraron 4,281 eventos. De esos, 4,121 fueron eventos no fatales por el uso de naloxona.

La naloxona es un medicamento que revierte una sobredosis de opioides, incluyendo el fentanilo.

La ruta del tráfico de fentanilo a Puerto Rico

José Velázquez, especialista en relaciones públicas de la DEA para Puerto Rico y el Caribe, indicó que el fentanilo está llegando a la Isla, principalmente, por correo y por mulas.

El fentanilo que estamos viendo es de México, donde los cárteles mexicanos compran los químicos en China. Luego, estos cárteles lo manufacturan para convertirlo en fentanilo.

“Una vez se manufactura en estos laboratorios clandestinos, empieza a importarse. Primero en los Estados Unidos continentales y después llega a Puerto Rico y a otros lugares”, agregó.

El fentanilo llega principalmente en pastillas, las que son idénticas a las pastillas fabricadas en farmacéuticas, aseguró. 

Coincidió con Conte que el problema es la contaminación o adulteración de las drogas, en especial las pastillas, y no el fentanilo de uso médico.

Dos miligramos de fentanilo es potencialmente fatal. Esto es equivalente a seis granitos de sal, dijo. 

dosis letal DEA 2

“Esta cantidad cabe en la punta de un lápiz”, ejemplificó.

“Vemos pastillas que tienen 5 miligramos. El promedio en el Laboratorio (de la DEA) de Miami es de 8 miligramos por pastilla”, sostuvo.

Y es que, según explicó, en los laboratorios clandestinos no existe un control. 

“Ellos no quieren matar a sus consumidores pero tampoco tienen la capacidad para poder hacer ese tipo de droga sin que resulte fatal”, dijo.

Mencionó que en Puerto Rico se está viendo el caso de personas que no pueden comprar las pastillas en la farmacia y, entonces, las compran en el punto de drogas.

El fentanilo se está viendo mezclado, principalmente, con cocaína, xilacina y pastillas.

Las incautaciones de la DEA en Puerto Rico han aumentado. En el 2023 confiscaron 17 kilos de fentanilo (este es el que se usa para mezclar) mientras que el 2022 confiscaron 14 kilos. En cuanto al fentanilo farmacéutico, ha habido una reducción. En el 2023 confiscaron alrededor de un 1 kilo mientras que en el 2022 fueron 1.29 kilos.

En el 2023, además, se confiscaron sobre 30 mil pastillas ilícitas, de las cuales 27,272 tenían fentanilo.

7 de cada 10 de las pastillas que se incautan tienen una dosis potencialmente mortal de fentanilo, o sea un 70%.


Estas cifras sólo son de incautaciones de la DEA, ya que otras agencias, como la Policía, hacen sus propias intervenciones.

Los esfuerzos en el gobierno para contrarrestar la epidemia

Entre los esfuerzos del gobierno para atender para prevenir las muertes por sobredosis, figura el establecimiento de un sistema piloto que permite, por medio de alertas, conocer en tiempo real cuando una persona presenta indicadores de una sobredosis en un hospital o sala de emergencias, indicó Eduardo Zavala Mendoza, principal oficial investigador del programa de opioides del Departamento de Salud de Puerto Rico (DSPR).

Zavala Mendoza explicó que una vez ocurre la alerta, se activan a los “navegadores”, que puede ser un consejero, psicólogo o trabajador social.

“Ese manejo de caso, entonces, va no solamente a asegurarse de que la persona pudo haber sido tratada adecuadamente en la sala de emergencia o urgencia, sino que también va a hacer todo lo posible para que esa persona pueda enlazarse a tratamiento. Se sabe que si la persona se revierte en sala de emergencia y no se enlaza a tratamiento, la probabilidades de una sobredosis fatal aumenta considerablemente. Así que estamos tratando de atajar y reducir las muertes por cualquier sobredosis”.

Zavala Mendoza también mencionó que desde octubre del año pasado, el secretario de Salud de Puerto Rico, Carlos Mellado, firmó una orden administrativa para que todas salas de emergencias y urgencias tengan un protocolo para inducción a buprenorfina y enlace a tratamiento. La buprenorfina es un fármaco para tratar el trastorno por consumo de opioides.

Pero todo esto apenas está comenzando, y aún no ocurre en todas las salas hospitalarias del país. Zavala Mendoza indicó que actualmente 60 salas de emergencias y urgencias tienen  un  protocolo aprobado por el DSPR y 21 están en un proceso de ajuste.

De hecho, la orden del Secretario de Salud  se dio luego de que un estudio revelara que solo el 48% de las salas de emergencia hacia algún tipo de “lineamiento” en el manejo de las sobredosis.

Están por hacer un acuerdo de colaboración con el ICF donde se le estarían asignando casi $2 millones para fortalecer las capacidades para el análisis y diferenciación entre una sobredosis de fentanilo lícito e ilícito.

Además, al igual que ASSMCA, el DSPR ha estado repartiendo los fentanyl test strips, que se utilizan para saber si una sustancia tiene fentanilo, y Narcan.

Entre los mayores retos que se enfrentan en la lucha contra los opioides, según Zavala Mendoza, figuran el lograr una integración efectiva entre todos los sectores, incluyendo el gobierno, las organizaciones, la comunidad y los diferentes grupos que no están representados.

“[O]tro reto que considero también es recuperar una confiabilidad, una confianza en que lo que estamos haciendo va a tener un impacto”, agregó.  “Lo otro es la continuidad, tengo cierto temor en que la continuidad por estos cambios de gobierno no puedan seguir dándose”.

También, mencionó como otro reto el estigma entre profesionales que trabajan con esta población, pero también el estigma generalizado

“Yo creo que el estigma es algo que está ahí, que está ahí y quizás no le damos la dimensión que tiene, pero el estigma mata y el estigma en Puerto Rico es un problema”, sostuvo al hacer la salvedad que no desea generalizar porque no todos los profesionales tienen este comportamiento.

Hay mucho que mejorar, aseguró el psiquiatra Cruz Igartua sobre los esfuerzos del Gobierno de Puerto Rico para atender la situación de los opioides en la Isla.

“Desintoxicación sin referido a mantenimiento con buprenorfina o metadona resulta en un revolving  door por efecto de puerta giratoria en hospitales donde entran y salen los mismos pacientes varias veces en un año debido a la inefectividad de una desintoxicación que no es seguida de un tratamiento. Existe confusión entre lo que es una terapia y lo que es un tratamiento que se compone de múltiples terapias complementarias y programadas por etapas para cada paciente y familia específicas”, sostuvo.

Aseguró que esto es “peligroso” porque el paciente sale con menos tolerancia a los opioides y con mayor riesgo a perder su vida en una sobredosis. 

“Luego de una desintoxicación la probabilidad de volver a intoxicarse en los primeros tres  meses es de más de un 80% en pacientes con adicción severa a cualquier sustancia, incluyendo opioides. Por eso es indispensable el tratamiento y el mantenimiento a largo plazo especializado en adicciones con  equipos interdisciplinarios”, subrayó.

Calvo, por su parte, dijo que, ante la realidad del fentanilo en las calles de Puerto Rico, el tratamiento para este opioide debe ser uno más fuerte. “El riesgo de adicción es mayor, el riesgo a cambios cognitivos a largo plazo son más altos y los riesgos de muerte son más altos. Lamentablemente esa es la realidad que estamos viviendo y no creo que cambie”.

Agregó la importancia de que el tratamiento sea en un contexto biopsicosocial y espiritual. El apoyo en el proceso es vital, ya que el problema no es solo el uso de medicamentos.

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Mientras tanto en Puerto Rico se siguen perdiendo vidas a un ritmo acelerado de muchos jóvenes adultos como Leslie, que desconocen de la adulteración de los productos en el mercado negro.  Por ello es que, pese al dolor, su madre Daisy ha decidido hablar públicamente del problema. 

“[Tengo] la esperanza de poner un granito de arena y que otras personas sepan que esto del fentanilo es real, y que no se arriesguen a tomar ningún medicamento que no sea recetado, que a cualquiera le puede pasar”, dijo.

“Ojalá Leslie hubiese tenido la oportunidad de saber el riesgo tan grande, que no supo qué estaba tomando”.