Floodlighting es esa experiencia en una primera cita donde la persona comparte demasiada información de su vida privada, de su vida íntima, demasiado rápido”, dijo el psicólogo clínico Giancarlo Cancel

El experto lo describió como una vulnerabilidad exagerada que puede sobrecargar a la otra persona en vez de conectar a nivel afectivo.

¿Qué significa exactamente “compartir demasiado”? A esto Cancel respondió al advertir sobre historias de relaciones pasadas, traumas de la infancia, problemas familiares o historial de violencia. Son relatos que llevan una carga emocional alta tanto para quien los cuenta como para quien los escucha. 

“No hay mala intención, pero sí va a sobrecargar a la otra persona”, señaló.

Aunque a veces parece transparencia, en realidad puede ser un mecanismo de defensa.

“Es una situación en  la que uno dice: ‘Vamos a ver si puedes con todo lo que te voy a contar, y de aquí vemos si la relación puede continuar’”, ejemplificó, según su experiencia profesional.

El término viene de floodlight, ese reflector intenso que, al encenderse de golpe, abruma, satura y hace a la otra persona retroceder, tener precaución o hasta espantarse, así lo describió la psicóloga clínica Jocelyn Morell Casellas

¿Por qué ocurre el floodlighting? Según Morell, el patrón en su práctica se basa en que muchas personas viven una ruptura, no buscan ayuda profesional y entran en nuevas dinámicas “sin sanar ciertas cosas”. 

Desde ahí, señaló, la urgencia emocional se cuela en la conversación.

A veces es ansiedad social o nerviosismo. Otras veces quieren conectar rápido y que los conozcan rápido, pero eso no se puede hacer así. Eso lleva un proceso”, advirtió Morell Casellas.

Hay quienes buscan validación inmediata o tratan a la otra persona como si fuera su psicólogo, su terapeuta o su coach, alertó.

Otros factores a considerar son la falta de límites, pocas habilidades sociales o historias previas de codependencia. En algunos casos, son rasgos de impulsividad o lo que describe como personas “altas emocionalmente o intensas de por sí”, sostuvo Morell Casellas.

Señales del floodlighting

Algunas señales de floodlighting son hablar de traumas, exparejas, infidelidades, conflictos familiares, condiciones médicas o problemas económicos, añadió Morell Casellas.

Tambié confesar deseos muy grandes como ‘yo me quiero casar, quiero tener hijos’ en la primera cita, o compartir inseguridades de forma desorganizada, puntualizó. Incluso detalles que parecen menores pueden ser demasiado. 

El impacto del floodlighting es directo, pues abruma, genera preocupación y estrés. Crea una sensación de alerta. Además, proyecta inestabilidad o desesperación afectiva y convierte la cita “en una sesión terapéutica que no es efectiva”, dijo Morell Casellas. Activa red flags y da la impresión de que la persona necesita a alguien que la rescate.

Por su parte, Cancel explicó que, para la persona que está “compartiendo demasiado”, el floodlighting puede desencadenar no solo miedo al rechazo, sino que ansiedad o un estilo de apego ansioso.

“Estas experiencias relacionadas con miedo llevan a probar a la otra persona a ver si va a aceptarme con todo esto que cargo”, sostuvo.

Mientras, para el o la receptora del floodlighting, Cancel recomendó que puede ayudar una buena respiración, inhalación y exhalación, y luego redirigir la conversación con compasión hacia temas más ligeros: películas, chistes, viajes, deseos futuros. Son tópicos que facilitan la conexión afectiva y bajan la intensidad emocional.

Y si aun así no hay conexión, Cancel invitó a la honestidad compasiva: expresar con cuidado lo que se sintió y pensó.

“Esto puede ayudar a la otra persona a aumentar su autoconciencia y facilita un espacio saludable para ambos. Nunca es perfecto”, mencionó como opción.

En este marco, investigaciones recientes respaldan la idea de que revelar demasiada información personal demasiado pronto puede dificultar la conexión afectiva inicial. Un estudio específicamente mostró que compartir información reveladora funciona mejor cuando es gradual, contextual y recíproca, mientras que compartir intimidades de forma acelerada suele percibirse como inapropiado y genera incomodidad o desconfianza en la otra persona. 

En este caso, los autores hallaron que las normas sociales regulan el ritmo de vulnerabilidad aceptable: en etapas tempranas de una relación, el vínculo se fortalece cuando ambas partes avanzan paso a paso en el nivel de confidencias, no cuando una persona “salta” varias capas emocionales de golpe.

Sugirió establecer límites personales y, en algunos casos, ensayar antes de una cita.

A veces le digo a los pacientes que ensayen cuáles son algunas de las preguntas que se dan en este escenario y cómo responder de una forma en que se sientan cómodos, sin añadir vulnerabilidad excesiva”, propuso Cancel.

Conectar con las propias fortalezas, cualidades, intereses y autovalía ayuda a que el autoconocimiento sea lo que guíe el momento de la cita, aseguró.

Asimismo, Morell Casellas insistió en que lo esencial es buscar ayuda tras una ruptura, y, en la cita, optar por conversaciones ligeras y positivas: intereses, pasatiempos, rutinas, valores generales, planes de estudio o trabajo, humor, series y actividades que relajan.

“Mostrar los rasgos positivos desde la fortaleza, nunca desde la herida”, apuntó.