Sin duda Me Too, el movimiento que nació en el 2006 por la activista Tarana Burke y que tuvo su mayor auge en el 2017, ha creado un precedente en la historia moderna de los derechos de las mujeres. 

Fue en octubre del 2017 cuando muchas mujeres, a través de las redes sociales, levantaron la voz para denunciar a sus acosadores, entre los figuraban famosos productores de la industria del cine, actores e incluso figuras políticas. 

Desde entonces ha sido el impulso para que otras tantas puedan hablar sobre sus experiencias y públicamente señalar a sus agresores. 

El caso más reciente, por la notable cobertura mediática, ha sido el del ahora exgobernador del estado de Nueva York (Estados Unidos), Andrew Cuomo, acusado por 11 mujeres de acoso sexual laboral.

Sobre este tema y los aspectos legales del acoso sexual en espacios públicos y privados locales, Es Mental conversó con dos profesionales de la esfera legal.

Según la abogada y pasada presidenta de la Asociación de Profesionales en Relaciones Laborales, Natalia Alexa Colón Díaz, el hostigamiento sexual en el empleo está prohibido en la isla bajo la Ley Núm 17 del 1988, la cual fija penalidades a cualquier práctica tipificada como acoso sexual en el empleo, que incluye acercamientos o conductas verbales sexuales no deseadas. 

“Hay dos grupos grandes de conductas, las que se reconocen como el quid pro quo, que no es otra cosa que la conducta que el hostigador requiere de parte de la víctima: someterse a una conducta sexual para obtener beneficios en términos y condiciones de empleo o retenerlos. La otra modalidad es la de ambiente hostil, que puede denunciarlo alguien que está siendo sometido a los mensajes, miradas o tensiones o aquel que se le ve imposibilitado realizar sus términos y condiciones’’, detalló Colón Díaz. 

Pese a que el acoso sexual no tiene género y tanto mujeres como hombres pueden llegar a ser víctimas, las estadísticas siguen apuntando a que estas primeras son las más expuestas a las diferentes manifestaciones del acoso desde hace mucho tiempo.

Un estudio sobre el hostigamiento sexual en el empleo de La Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos (EEOC, por sus siglas en inglés), dio a conocer que el 60 por ciento de los casos de acoso sexual laboral reportados en el 2016 fueron cometidos hacia mujeres.  

De acuerdo con la licenciada y profesora, Mariana Iriarte Mastronardo, el acoso hacia la mujer tiene repunte en el momento en cual estas comenzaron a ocupar los espacios dominados históricamente por los hombres, como lugares públicos, académicos y laborales. 

“Las mujeres, al incorporarse a estos diferentes terrenos, traen consigo lo que ya sufrían en la esfera privada. Las mujeres en ese espacio eran vistas y tratadas como propiedad, por eso el riesgo de sufrir una agresión sexual es mayor dentro del ambiente familiar’’, explicó Iriarte Mastronardo.

Mencionó, de igual forma, que aunque las mujeres pueden estar en una igualdad en términos de posiciones laborales, no existe una igualdad en la relación entre hombres y mujeres. 

“Como no estamos en igualdad, aunque tengamos un puesto igual o mayor que el hombre que acosa, este siente legitimidad para llevar esa acción. Lo que está detrás de eso es que las mujeres somos propiedades del hombre y estamos para servirle. Ese hostigamiento viene de manera horizontal o incluso de abajo hacia arriba’’, puntualizó Iriarte Mastronardo.  

Repercusiones emocionales 

La Organización de las Naciones Unidas señala que el hostigamiento sexual en el empleo trae consigo consecuencias emocionales, como ansiedad y miedo a represalias o perder el trabajo, depresión e irritabilidad. 

Fomenta, asimismo, un ambiente laboral negativo, poca motivación y baja productividad a la hora de realizar las tareas profesionales. 

Colón Díaz exhortó a los patrones y empresas a nunca minimizar las denuncias o quejas por concepto de acoso sexual. Todo lo contrario, recomendó hacer una investigación adecuada para poder tomar decisiones.

Todas las empresas en la isla, sin importar si son grandes o pequeños negocios, tienen la obligación de poseer una política sobre el manejo de hostigamiento sexual en el empleo, aseguró la abogada.

“Tienen que, además, evaluar y revisar lo que dicen las guías del EEOC sobre cuál es la conducta prohibida. Tener políticas claramente diseñadas y decir: ‘esta es la conducta que no vamos a tolerar’, verbal, no verbal, física e incluso extenderlo al mundo de las comunicaciones virtuales’’, expresó.

Hizo énfasis en la magnitud del asunto y la importancia de reconocer que el «hostigador es un depredador, al igual que vemos los acosadores en la calle o las personas que tienen práctica de actos lascivos contra otros’’.

“Sigue siendo una conducta que se da en los talleres de trabajo con demasiada frecuencia. Seguimos viendo figuras de la envergadura de un gobernador, de uno de los estados más poderosos de Estados Unidos, teniendo que renunciar por esto y así podemos seguir hablando de múltiples figuras. Son cosas que parecían haberse erradicado cuando creamos legislación y los temas femeninos tomaron presencia, pero increíblemente continúan sucediendo’’, concluyó.