A pocos meses de culminar el año, son 49 las mujeres que han perdido sus vidas en Puerto Rico a raíz de los feminicidios directos e indirectos que se han reportado entre enero y noviembre de este año, según datos del Observatorio de Equidad de Género. 11 de estas asesinadas por sus parejas o exparejas. 

Vidas apagadas y sueños e ilusiones esfumadas como resultado de la violencia machista que se experimenta en la Isla. En el mes de la conmemoración de la erradicación de la violencia contra la mujer, Es Mental recuerda a las que hoy no están y lo acontecido durante el 2021. 

El calendario marcaba el 16 de enero. Dieciséis días desde la llegada del nuevo año y Puerto Rico ya registraba su primer feminicidio. Ese día la enfermera Angie Noemí González Santos ocupó los titulares de los medios de comunicación puertorriqueños. Pero, no por su labor como profesional de la industria de la salud, sino por haber perdido su vida a manos de quien juró amarla y respetarla: su esposo. Su cuerpo, previamente estrangulado, fue hallado en un barranco. Tenía 29 años.

25 de enero: El primer mandatario de la Isla, Pedro Pierluisi Urrutia, decretó, mediante la Orden Ejecutiva OE-2021-013, un estado de emergencia ante los eventos de violencia de género y ordenó medidas para prevenir y erradicar la situación. Se creó, asimismo, el Comité de Prevención, Apoyo y Educación, Comité PARE. 

6 de marzo: Bajo un estado de emergencia y medidas que proponían evitar los asesinatos de otras mujeres, además a dos días de conmemorarse el Día de la Mujer Trabajadora, Jeanette Rodríguez Ramos fue otra de las víctimas. Asesinada por su expareja, quien con un arma blanca la hirió hasta morir. Un hijo de 13 años fue testigo de la escena y con la intención de proteger a su mamá también resultó herido. Tenía 41 años. 

8 de marzo: Como parte del Día de la Mujer Trabajadora, la Oficina de la Procuradora de las Mujeres lanzó una nueva campaña de prevención para eliminar la violencia hacia la mujer. En la misma se exhortaba a las víctimas a llamar a la oficina y ‘’buscar ayuda’’.

1 de abril: A un mes del vencimiento del tour promocional de la campaña, Rosita Alicea Delgado se convirtió en la tercera mujer asesinada en solo tres meses del 2021. Fue baleada por su expareja en su residencia en Gurabo. Tenía 41 años. 

12 de abril: 11 días después, la humacaeña Luz Vélez Santiago, fue baleada por su esposo, un ex agente de la Policía de Puerto Rico, el mismo día que venció la orden de protección que le tenía a este. Tenía 54 años.

29 de abril: Puerto Rico amaneció conmocionado por el hallazgo en Cayey de un cuerpo parcialmente quemado. Era Andrea Ruiz Costas, a quien el sistema de justicia le negó una orden de protección ante el acecho y las amenazas de su exnovio. Su asesinato, así como una serie de audios en los que contaba cómo el sistema de justicia le había dado la espalda, destapó una serie de fallas en relación a la protección y ayuda a las víctimas de la violencia de género en Puerto Rico. Tenía 35 años.

Ese mismo día, el 29 de abril, en San Juan, se reportó la desaparición de Keishla Marlen Rodríguez. Su hermana, Bereliz Nichole, pedía ayuda ciudadana para encontrar a su hermana. 

Esa noche se activó en Puerto Rico, por primera vez, la llamada Alerta Rosa, un mecanismo que sirve como herramienta de búsqueda de una mujer, de más de 18 años, que se encuentre en riesgo de sufrir daño por un secuestro. 

1 de mayo:  El cuerpo de Rodríguez fue hallado en la laguna San José. Personal del Instituto de Ciencias Forenses confirmó que se trataba de la joven, quien además estaba embarazada. Tenía 27 años. 

5 de julio: Sandra Enid Bones Roque, de Guayama, fue asesinada a balazos por su expareja, quien poseía récord por Ley 54. Tenía 22 años.  

5 de agosto: Un mes más tarde, en Ponce, Ithamary Rivera Martínez murió a raíz de un disparo por parte de su expareja. Tenía 23 años y dejó huérfanos a dos hijos de 3 y 5 años.

31 de agosto:  Cuatro días después que el gobernador convirtiera en ley el Proyecto del Senado 130, para definir el feminicidio y transfeminicidio como delito en primera grado, Damaris Ortiz Rosario perdió su vida en Río Grande por consecuencia de las heridas de proyectil de balas que le provocó su esposo. Es el primer caso radicado como feminicidio en el País. Tenía 48 años. 

11 de septiembre: Otro macabro feminicidio encabezó los titulares de los rotativos de la Isla. Se trató de Rosa Julia Félix Gómez, cuyo cuerpo fue estrangulado y amarrado a un vehículo por parte de quien fue identificado como “su pareja”. Ocurrió en Gurabo y la víctima tenía 54 años.

13 de octubre: En un caso de feminicidio-suicidio en San Juan, Anny Solanyi Marte resultó la víctima más reciente bajo la categoría feminicidio íntimo del Observatorio de Equidad de Género. Tenía 44 años. 

28 de noviembre: El cuerpo de Yarelis González fue hallado, amarrado de manos y pies, en estado de descomposición en un hogar en Vieques. Tenía 35 años. 

Sobre otras 30 muertes de mujeres hoy también se muestran en los informes, en las categorías transfeminicidios, bajo investigación, familia, no-íntimo e indirectos. Los datos son actualizados periódicamente. 

 “¿No está valiendo de nada lo que estoy haciendo?”

Pese a las campañas de prevención promovidas por la Oficina de la Procuradora de las Mujeres y el Comité PARE, así como otras movidas gubernamentales, las mujeres siguen siendo asesinadas en Puerto Rico por causa de la violencia machista y otras tantas hoy siguen sufriendo patrones de violencia, tanto en el espacio privado como en el público.  

Por lo que Bereliz Nichole Rodríguez, hermana de Keishla Marlen Rodríguez Ortiz, y quien tras la situación vivida por su familia continúa destacándose como activista con el fin de erradicar los feminicidios, se cuestiona cotidianamente si ha valido o no el mensaje que como familia han intentado transmitir. 

“Cuando pasó todo esto, que esperaba que nadie volviera a pasar por esto, vi que seguía pasando y pienso: ‘Wow, ¿no está valiendo de nada lo que estoy haciendo? ¿Lo que estoy hablando? ¿Estoy llevando el mensaje o no?’, trato de ajustarme y hacerlo mejor y sigue pasando. Las personas siguen con el abuso”, contó a Es Mental. 

Rodríguez señaló que deseaba que la sociedad hubiera tenido un poco de consciencia luego de la muerte de su hermana, pero aún queda mucho por hacer.

“El feminicidio es algo que se ha hecho costumbre.  Yo me enfoqué en las que podía salvar. Pero se ha salido de las manos y es bien cuesta arriba. A veces te sientes como que: ‘Wow, ¿qué debo hacer mejor?’. Sientes que lo que estás haciendo, no lo estás haciendo bien o a la gente no le importa. Es algo bien triste”, sostuvo. 

“Uno no está preparado para nada de ello. Keishla veía las noticias y se llevaba todo eso a su pecho. Al enfrentar esto nosotros y ser las víctimas nosotros, yo decía: ‘Wow, ¿qué es esto?’’. De verdad que pensar que otras familias tengan que pasar por esto, es fuerte”, añadió. 

De acuerdo con Rodríguez, en Puerto Rico se deben implementar medidas más punitivas para los agresores.

“Hay que darle duro a la Ley 54. He visto mujeres que han ido por ayuda y les dan un papel y una cita. Un papel no para a un hombre. Creo que el “Gobierno tiene que coger esto más en serio’, señaló. 

No obstante, dijo sentirse agradecida de cómo los agentes de la Policía manejaron el caso de su hermana. “Yo no tengo ninguna queja de las autoridades federales y estatales. Siempre estuvieron ahí y lo que les decía a ellos, siempre me cumplieron. Ahora queremos hacer justicia y cerrar este capítulo”, contó. 

Además, Rodríguez compartió unas palabras para las mujeres que viven en la actualidad una patrón de violencia de género. 

“Tenemos que unirnos mujeres, que la ley del silencio se acabe. Si crees que puedes ser una más, tienes que alejarte y buscar ayuda. Estoy aquí para todas, porque no quiero que esto siga pasando”, concluyó. 

Mujeres, las víctimas de las contradicciones gubernamentales

Según la doctora Irma Lugo Nazario, coordinadora del Observatorio de Equidad de Género, aunque sí están ocurriendo avances en el tema de la prevención y erradicación de la violencia machista en Puerto Rico, como el hecho de que hoy más gente reconoce las diferentes manifestaciones de esta, el Gobierno muestra sus contradicciones a la hora de asignar fondos. 

“El Gobierno tiene una orden ejecutiva de violencia de género, pero, entonces, las asignaciones de fondos a las organizaciones, que hacen este trabajo, este año fue menos. Hay organizaciones que no le asignaron nada. Cómo me dices que estás impulsando algo, cuando por el otro lado estamos viendo una contradicción. Esas son las organizaciones que te están dando el servicio que tú no das, nuestras compañeras se informan, se educan, muchas son trabajadoras sociales, psicólogas y educadoras, eso hay que verlo”, apuntó Lugo Nazario. 

La doctora señaló que aspira a romper con estas contradicciones del Estado y que, por ello, muchas organizaciones en pos de la mujer siguen trabajando. 

“Hay compañeras maravillosas activistas que integran el comité PARE y por eso tengo mucha fe. Nosotras mismas participamos en uno de esos subcomités. Nosotras también estuvimos reunidas con miembros de la Policía de Puerto Rico, quienes están trabajando un protocolo para trabajar las investigaciones de muertes de mujeres. Ellos nos escucharon y acogieron muchas de nuestras recomendaciones. O sea, que hay interés”, puntualizó. 

Al momento de la culminación de este reportaje, el Gobierno anunció la segunda fase en las campañas de educación del Comité PARE.

A través de un comunicado de prensa dieron a conocer que integrarán sus afiches informativos a agencias públicas y establecimientos privados, así como anuncios televisivos para llevar el mensaje en contra de la violencia de género.