Apatía hacia la sexualidad o entablar relaciones sexuales casuales, son algunas de las características relacionadas al sexo de la generación Z, según el psicólogo David Alcalá Pérez.

Más que nada, un retraimiento a la conducta sexual y un uso excesivo de la masturbación, indicó Alcalá Pérez. Asoció a estas conductas con la baja autoestima o autoconcepto, a las pobres capacidades para socializar, entre otros efectos. 

Muchos de estos jóvenes de la generación Z, los que nacieron entre el 1995 y el 2000, recurren más a la masturbación que al sexo, otro fenómeno que no ha sido estudiado, puntualizó Alcalá Pérez. Ha habido un aumento en el uso de la pornografía. Esta modificación abrupta puede estar relacionada a la autoestima. También, consideró que puede que aún estén explorando su orientación sexual y hasta no tenerlo claro no quieren estar con nadie, como otra de las justificaciones. Sin embargo, señaló que no hay estudios que exploren las causas de ello. 

Asimismo, la psicóloga Lorena Vázquez Santiago destacó que, aunque no hay un perfil en relación a la sexualidad, los mayores retos pueden ser la dificultad para conectar y tener una buena relación sexual, y responsabilidad afectiva. Los obstáculos son en relación a cómo conectar, cómo comenzar la relación afectiva, pues por la exposición a la tecnología el contacto es más difícil al ser presencial. 

En este marco, la literatura científica también ha reflejado una la disminución de las relaciones sexuales entre la generación Z. Un estudio realizado en 2021 por los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) informó que el 30% de los adolescentes dijeron haber tenido relaciones sexuales al menos una vez antes, frente al 38% en 2019 y más del 50% en décadas anteriores. Estos datos representan la caída más grande en el registro histórico de esta encuesta. Se trata de una indagación que ha encuestado a más de 17.000 estudiantes adolescentes y se ha realizado cada dos años desde 1990.

Otra investigación de la Encuesta Social General de la Universidad de Chicago que ha seguido los cambios en las tendencias de comportamiento de los estadounidenses durante décadas, encontró en 2021 que tres de cada 10 hombres de la generación Z de 18 a 25 años reportaron haber estado sin sexo el año previo. Asimismo, entre sus hallazgos reflejó que una de cada cuatro mujeres de la generación Z también informó no tener relaciones sexuales en el año anterior. Mientras, un tercer estudio de UCLA encontró que la proporción de adultos jóvenes que reportaron tener dos o más parejas sexuales también disminuyó, de 23% en 2011 a 10% en 2021.

En cuanto a impacto, Alcalá Pérez dijo que en Puerto Rico se está viendo una baja poblacional. No hay natalidad, consecuentemente, cierran salas de parto y obstetricia. Procrearse no es la prioridad inmediata de la mayoría de las personas de esta generación. Sin embargo, especificó que hay que tomar las cosas por contexto. 

“Es difícil que la procreación sea un aspecto protagonista en la generación cuando no tienen trabajo con remuneración suficiente, viven con sus padres, no tienen estabilidad, entre otros aspectos”, argumentó Alcalá Pérez.

Comentó que lo que está viviendo la generación Z no lo ha vivido otra generación. La recesión económica, pandemia, catástrofes atmosféricas, entre otros sucesos desestabilizaron el empleo y el futuro económico, dijo Alcalá Pérez. Por su parte, Vázquez Santiago opinó que este declive económico ha provocado un atraso en la independencia de las personas que forman parte de la generación Z. 

El efecto de la tecnología en la generación Z

Asimismo, ambos consideraron el aspecto del impacto tecnológico. La cantidad de estímulos distrae de la parte afectiva y las necesidades sexuales, dijo Vázquez Santiago. Mientras, Alcalá Pérez sostuvo que es una generación más tecnológica, menos sociable. 

Todo lo consumen por Internet y las redes sociales, incluyendo la educación sexual”, dijo el experto. Prefieren ver series románticas o pornografía, pero no se explica por qué, pues no hay estudios que señalen las causas de estos comportamientos, criticó.

Sin embargo, a pesar de los rezagos sociales, ambos expertos indicaron que esta generación también implica cambios dentro de la educación sexual.

Esta generación va a cambiar el enfoque de cómo se enseña la educación sexual, dijo Alcalá Pérez. Ya no hay razón de tenerle miedo al sexo, ya no es un tabú, expresó. 

Se ve un cambio en relación a la aceptación de la diversidad, añadió Vázquez Santiago. Explicó que se ve una fluidez mucho más marcada respecto a generaciones anteriores respecto a las diversas expresiones de género, orientaciones sexuales, prácticas sexuales, tipos de relaciones, entre otros elementos y fenómenos. 

Hay una cultura muy interesante y hasta cierto punto dividida en cuanto a los temas de prevención y las necesidades que hay. Esto provoca mayor dificultad para poder apoyarles y entender lo que necesitan como generación, señaló Vázquez Santiago.