¿Alguna vez has te han hecho ghosting? O quizás, ¿tu has ghosteado a alguien? Y es que cada vez resulta más difícil establecer relaciones saludables. Por lo que en la actualidad es más común desaparecer que querer tener “la conversación incómoda” de las expectativas que tiene cada persona en cuanto al área afectiva y sexual para determinar si desean o no entablar una relación.

Según el artículo Potential Detrimental Health and Social Effects of Ghosting, el término ghosting se define como un comportamiento abrupto donde se detiene todo contacto y comunicación de manera drástica e inmediata con la otra persona sin darle un previo aviso o explicación. Esto puede manifestarse de diferentes maneras, como dejar de contestar mensajes, llamadas, emails y hasta bloquear o dejar de seguir en las redes sociales. Es decir, es como si la persona se hubiese convertido en un fantasma y desapareciera sin dejar rastro alguno. 

Pero… ¿qué pasa si el ghosting sucede después de la sexualidad? La Organización Mundial de la Salud (2006), define la sexualidad como un aspecto central del ser humano, el cual está presente a lo largo de la vida y se manifiesta a través de la sexualidad, erotismo, placer, intimidad, fantasías, deseos, creencias, conductas y nuestras relaciones interpersonales. Además, la sexualidad está influenciada por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, culturales, éticos, históricos, religiosos y espirituales.

Si hablamos de relaciones interpersonales, uno de los métodos más utilizados en la actualidad para conocer pareja es a través de las aplicaciones de citas. Al inicio el interés entre la pareja pudiera parecer sólido de ambas partes, donde ocurren conversaciones extensas a través de mensajes de texto y hasta largas horas en una llamada y/o videollamada

También surgen conversaciones “calientes” donde se comparten fotos de contenido sexual y se da la sexualidad mediante videollamada o cibersexo. Seguido a esto, pudiera darse ese primer encuentro que termine en una noche de mucha sexualidad y esa misma conexión es la que genera la ilusión e idea de algo más allá que una amistad. En un estudio realizado por la Universidad de Georgia (2023), dos de cada tres adultos jóvenes han hecho ghosting y también han sido víctimas de esta práctica en múltiples ocasiones. La mayoría de los participantes reportaron que lo hacían porque les resultaba “más fácil”. Ahora bien, ¿será que existe un perfil de las personas que tienden hacer ghosting? La realidad es que existen varios rasgos de personalidad o conductas que pudiéramos identificar:

  • Dificultad para mantener un vínculo y/o compromiso con otra persona.
  • Escasas o nulas destrezas de comunicación.
  • Evade tener conversaciones incómodas.
  • Mala gestión de sus emociones.
  • Incapacidad de mostrarse vulnerable.
  • Poca responsabilidad afectiva.
  • Baja autoestima y miedo a las críticas.
  • Rasgos de personalidad narcisista.
  • Conducta evitativa por temor a las consecuencias de una ruptura.
  • Intolerancia a otros puntos de vista o preferencias.
  • Dialoga de hacer planes pero nunca se llevan a cabo. 

El impacto del ghosting

¿Cuáles son algunos de los efectos adversos del ghosting?

Luego de haber comenzado a desarrollar un vínculo afectivo y sexual puede resultar abrumador cualquier cambio de dinámica. Es decir, ya sea de manera gradual o abrupta. Suele haber un resentimiento significativo cuando se presentan cambios, como disminución de intensidad, distanciamiento, inconsistencia o ausencia de esa persona con quien compartimos nuestra sexualidad. 

A continuación, varios ejemplos de pensamientos comunes que pudieran surgir cuando sufres de ghosting:

  • Autoestima lacerada: “Quizás no le gustó mi cuerpo con estrías”, “Duré muy poco”, “Posiblemente su ex lo tiene más grande que yo”. 
  • Sentimiento de abandono: “Probablemente tiene otra persona y se olvidó de mí”. 
  • Sentimiento de culpa: “Esto me pasa por tener sexo muy rápido, debí esperar más”, “Quizás debí acceder cuando me pidió sexo oral”. 
  • Sentimiento de humillación: “Ya se acostó conmigo y obtuvo lo que quería…  Al día siguiente me entero que volvió a activar su cuenta de Tinder”. 
  • Ansiedad anticipatoria: “¿Qué hará con mis fotos y videos íntimos?   
  • Falta de motivación: “Ahora no quiero conocer a nadie, el amor no es para mí”.
  • Desensibilización: “Siempre me pasa lo mismo… ya ni me importa, me da igual”. 
  • Enojo y deseo de venganza: “¡Tanto que me escribía y se pasaba insistiendo para que saliéramos y ahora se desaparece! “¡Esto no se va a quedar así!”. 

¿Cómo puedo evitar el ghosting?

  • Mantener una comunicación asertiva. 
  • Dialoga y explora las expectativas e intenciones de la otra persona.
  • No te apresures a tomar decisiones.
  • No te conformes y establece límites si no deseas lo que te están ofreciendo.

¿Qué puedo hacer luego de haber experimentado ghosting?

  • Desculpabilízate, el ghosting no tiene nada que ver contigo o con algo que hayas hecho. Nada justifica que te traten así. El ghosting tiene que ver con la otra persona y con sus pobres habilidades para gestionar sus emociones.
  • No busques contacto con la otra persona, inicia el proceso de contacto cero. A veces por intentar encontrar explicación tratamos de contactar a esa persona, aunque nos haya bloqueado. Pero esto no te va a llevar a ningún lado, solo alimentará tu malestar y una posible obsesión. 
  • Sé responsable con los sentimientos de la otra persona y déjale saber el porqué de tu decisión. De esta manera le permites hacer un cierre y evitas que asuma la razón del abandono. 
  • Busca ayuda profesional para manejar tus emociones y enfrentar esta experiencia de una manera más sencilla y menos dolorosa.

*Las autoras María Rodríguez Lozano y Rosa M. Nieves Maldonado son consejeras psicológicas y Vimari Vega Ríos es psicóloga clínica. Las tres son miembros del Comité Promoción de Salud Sexual (CPSS) de la Asociación de Psicología de Puerto Rico.