“En Puerto Rico la genitalia es tabú, por lo que no se habla de la cirugía estética dirigida a esa área. Sin embargo, esta práctica, al igual que todos los procedimientos estéticos y cirugías plásticas, está teniendo un auge que ha pasado como desapercibido en la Isla”, dijo Gladys Figueroa, ginecóloga y experta en el tema.
La ginecología cosmética, o cirugía genital femenina cosmética (FCGS), es la subespecialidad de crecimiento más rápido entre las pacientes femeninas. Esta rama abarca procedimientos diseñados para cambiar los aspectos estéticos y/o funcionales de la genitalidad femenina.
Un estudio realizado en la India mostró una tendencia al alza en la demanda de procedimientos estéticos vaginales, que pasó del 3.9% en 2012 al 28.97% en 2015. Mientras, otro estudio más reciente evidenció un mayor incremento de un 39% de 2015 a 2016. Esta alza fue mayor que cualquier otro tipo de campo de cirugía estética.
Las expertas entrevistadas por Es Mental aseguran que este número continúa subiendo, aunque no existe investigación ni registros de su evolución en Puerto Rico.
Dentro de este contexto, ¿qué solicitan las pacientes en Puerto Rico? Los pacientes jóvenes tienen labias redundantes o irregulares, dijo Figueroa. Es decir, una labia es más larga que otra o es irregular. A veces tienen labias con bordes más oscuros y quieren que les quiten esa parte, tienen una labia muy larga y se le enrolla y quieren que les quiten el “exceso”.
En pacientes mayores o que han tenido hijos, la queja es que la relajación del piso pélvico les afecta en sus relaciones sexuales, se ríen y se les sale la orina, entre otras dificultades que pueden ser consideradas estéticas, pero también son medicamente recomendadas, mencionó Figueroa.
A esto, Miriely Rivera Rosado, ginecóloga cosmética, añadió al blanqueamiento íntimo y procedimientos antienvejecimiento como otros servicios también dentro de esta rama. Rivera Rosado explicó que durante la vida se pierde colágeno y elasticidad en el área de la vulva de los labios mayores. Asimismo, en cuanto a las incomodidades se puede rellenar con ácido hialurónico u otros tipos de rellenos con grasa.
Rivera Rosado expresó que hay tratamientos bien importantes que las pacientes a veces piensan que solamente son cosméticos, pero son regenerativos y bien importantes en las pacientes. Por ejemplo, en la menopausia se trabaja con radiofrecuencia, microagujas y diferentes tratamientos para la resequedad y la atrofia vaginal. La ginecología cosmética y regenerativa no es solamente apariencia, sino que tiene que ver mucho con la función y con que la mujer siga teniendo una vida sexual plena y óptima.
Los procedimientos más realizados en Puerto Rico son la labioplastia y la vaginoplastia, aseguraron ambas expertas. En el área genital se ponen bótox, fillers e implantes también, pero eso en Puerto Rico no se hace ni se ve como una práctica, dijo Figueroa. Los implantes y los fillers los hacen los cirujanos plásticos, pero el resto de los procedimientos los pueden hacer los mismos ginecólogos.
Según la experiencia de Rivera Rosado, en consonancia con Figueroa, las pacientes que piden labioplastia, casi siempre tienden a ser pacientes que van entre los 20 a los 30. Sin embargo, las pacientes que han recurrido a cirugía para rejuvenecimiento suelen tener 65 años, buscan corregir atrofia vaginal y la resequedad.
“Estamos en la búsqueda de la perfección. Esto implica comparar su genitalia con las otras personas y normalizar estándares de belleza que no son la norma”, dijo Figueroa.
La labia tiene su función en el área, sostuvo Figueroa. Dijo que hay personas que piden que les cierren las vaginas y después tienen relaciones sexuales dolorosas, pacientes que no cicatrizan bien, desangrados, riesgos por anestesia, entre otras consecuencias de no ser médicamente sugerido.
Agregó que es indispensable ver lo que no les gusta y por qué no les gusta o lo quieren cambiar. Muchas veces, cuando las personas entienden que están dentro de la normalidad, desisten de hacerse el procedimiento, aseguró.
“Si no se trata de un procedimiento médicamente necesario o que represente un beneficio real, yo no lo hago. Sin embargo, cuando viene a este boom de redes sociales y la búsqueda de la perfección las personas aspiran a hacerse estos cambios no siempre tomando en consideración la postura de su ginecólogo o ginecóloga”, lamentó Figueroa.
Mencionó que hay cursos que se toman para hacer este tipo de cirugía, pero no es indispensable tomarlos para hacer el procedimiento de reconstrucción, pues la preparación académica les educa para poder corregir y darle mayor funcionalidad a la parte genital. Sin embargo, para el aspecto estético es importante tomar los cursos, dijo Figueroa.
Mientras, Rivera Rosado especificó que hay un acceso limitado a estos procedimientos, porque aunque todos los ginecólogos podrían hacer la labioplastia son muy pocos los que lo ejercen, ya que “en nuestras residencia no nos entrenan para hacerlo”. Sin embargo, añadió que la mayor dificultad no necesariamente es que son pocos proveedores, sino que no lo cubren los planes médicos.
El detalle de la ginecología cosmética es que muchas personas no consultan con su ginecólogo antes de ir al cirujano plástico. Es indispensable hacer esta primera visita al ginecólogo para saber los beneficios y las desventajas, así como asegurarse de conocer los riesgos del procedimiento que a la larga pudiese añadir dificultades más que resolverlas.
Muchas veces, los pacientes se sienten incómodos con otros ginecólogos, porque le han llevado la inquietud y les niegan la necesidad médica del procedimiento, opinó Rivera Rosado. Por ejemplo, los labios menores le molestan y el ginecólogo les dice que eso es normal. Puede ser normal, los labios menores son totalmente diferentes entre todas las mujeres, pero hay pacientes que tienen síntomas y le molestan.
“A veces decirle a la paciente que tiene que aprender a quererse así o que tiene que bregar con eso, pues es un poquito un poquito injusto para las pacientes que muchas veces sufren de muchas molestias con la ropa y en la intimidad”, criticó la experta.
Por ende, Rivera Rosado pienso que los médicos y otros ginecólogos deben educarse más al respecto para poder ayudar a sus pacientes a encontrar ese proveedor que pueda ayudarles a sentirse bien y cómodas con su área íntima.





