La glosofobia o la fobia a hablar en público trae consigo repercusiones en la vida de quienes la experimentan, sobre todo en el ámbito laboral, explicaron la psicóloga industrial Yarizel Rodríguez y el psicólogo David Alcalá Pérez

Rodríguez indicó que, al contrario de un miedo, las fobias son provocadas mayormente por una experiencia traumática. Se trata de cuando el cuerpo entra en un estado de pánico tan alto que la persona no puede controlar sus estados físicos, describió. Indicó que para una persona desarrollar una fobia, tuvo que haber experimentado un suceso en el que haya sentido una amenaza a su vida o un peligro a su integridad física y emocional. Una persona con miedo a hablar en público puede superarlo o trabajarlo, de la misma manera que una persona con una fobia, pero a través de distintas estrategias. 

Según Rodríguez, para determinar si una persona realmente tiene una fobia, se deben presentar una serie de señales. Ejemplificó que puede tratarse de una fobia si, por ejemplo, a una persona le indican en el trabajo que debe hacer una presentación y ésta no puede tranquilizar su sistema nervioso, no puede calmarse, no puede dormir, suda exageradamente, le dan ataques de pánico, entre otras emociones distintas.

Por su parte, el psicólogo Alcalá Pérez añadió que, aunque no se trata de una condición mencionada en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales, de no tratarse, la glosofobia estaría incluida en lo que son los trastornos de ansiedad. 

Tradicionalmente se cree que la ansiedad asociada con hablar en público está vinculada a personas de bajos ingresos y educación limitada. Sin embargo, encuestas recientes han demostrado que la prevalencia en los estudiantes universitarios es similar a la de la población general.

Mientras, otro estudio señaló que el miedo de hablar en público se ve incluso en individuos que creen poder capturar y mantener la atención del oyente, pero esto es menos probable en individuos que son capaces de influir en el oyente con la comunicación.

Síntomas y secuelas de la glosofobia

La misma se puede manifestar con síntomas físicos como conductuales, especificó Alcalá Pérez. Se va a manifestar como si fuera un ataque de ansiedad con todo lo que esto implica: se afecta la respiración, provoca taquicardias, temblores, irritabilidad, entre otros. Estas personas suelen desarrollar pensamientos catastróficos e intrusivos, agregó.

Esto provoca distintas secuelas en la vida y las relaciones interpersonales, incluso laborales, dijo Alcalá Pérez. La persona actúa de una manera para evitar a toda costa enfrentarse a esa situación o exponerse a tener que hablar en público. Puede presentar cualquier excusa, rechazar empleos u oportunidades laborales, decir que está enfermo, ausentarse, entre otras medidas. Se puede tratar de una presentación oral de la universidad, una reunión de trabajo, la exposición de una investigación, entre otros escenarios, ya sea una presentación oral en la universidad.

En consonancia con Rodríguez, Alcalá Pérez aseguró que posiblemente esta fobia se desarrolló por algo vivido durante la infancia. Un menor que durante los primeros años de formación en el hogar el padre, madre o encargado siempre invalidó sus sentimientos, opinión o voto sobre las cosas, fue un ejemplo que ofreció. 

Hay traumas que las personas no recuerdan porque están tan a nivel subconsciente que las personas no recuerdan, pero la sensación física siempre se va a experimentar. Entonces, cuando van a buscar ayuda les cuesta más identificarlo. Por el estigma social, las personas no buscan ayuda hasta que se convierte en algo extremadamente incómodo, dijo Rodríguez.

Mientras, otro estudio expuso que el 76% de los estudiantes no superan los niveles moderados de ansiedad por hablar en público. Dentro de este contexto, la mayoría de los participantes, hombres y mujeres, cayeron por debajo de niveles moderados. A partir de los resultados de este estudio se puede concluir que las mujeres tienen una mayor tasa de prevalencia de ansiedad por hablar en público en comparación con los hombres.

El mismo análisis concluyó que la ansiedad de hablar en público es una forma muy común de fobia social. Individuos que temen hablar en frente a un público pueden encontrarse con opciones profesionales limitadas. Además, sus posibilidades de ser considerados para un rol de mayor responsabilidad en el área laboral se pueden ver reducidas, lo que resulta en considerable angustia personal, frustración y depresión. Estas personas pueden no lograr en la universidad o en el trabajo por ansiedad y a menudo evitar hablar en público.

Así que la clave es dejar que los niños se expresen, que hablen, dentro de los contextos del respeto, pero dejar que hable, que se exprese. “Si está bailando y cantando delante de toda la familia, pues déjalo porque realmente solo le estás proveyendo seguridad a poder proyectarse en un futuro delante de gente y delante de público”, mantuvo Alcalá Pérez.

Lo indispensable es reconocer la situación, ser consciente de la necesidad de trabajarlo y buscar ayuda para identificar cuál es la raíz, expresó el psicólogo. 

Es esencial tomar en consideración que, dentro de la ciencia de la salud mental, la psicología y la neurociencia siempre hay alternativas para que una persona supere una fobia o un miedo, recordó Rodríguez.