Es clave en diversas funciones del cuerpo humano, como la regulación del metabolismo, respuesta inflamatoria, ciclo del sueño y la función inmune. Se trata del cortisol, una hormona, cuyos niveles elevados tienen efectos sobre la salud física y mental de las personas, coinciden los especialistas en el tema.

La cortisol es una hormona producida por las glándulas adrenales, que popularmente es conocida como “la hormona del estrés”, ya que el cuerpo suele liberarla al experimentar algún tipo de estrés, explicó a Es Mental la licenciada Cristina Moscoso Cabrera, nutricionista dietista.

Pero, esta hormona glucocorticoide no solamente suele vincularse al tema del estrés, pues, según Moscoso Cabrera, juega un papel significativo en la regulación del metabolismo, el ciclo del sueño, azúcar en la sangre y hasta la presión arterial. Por eso, las prácticas y hábitos cotidianos pueden contribuir a los desniveles (demasiado altos o demasiados bajos) de la misma. 

“Obviamente la relacionamos con la hormona que se encarga de los procesos de estrés y traumatismo, porque si tenemos niveles alterados, es probablemente que tengamos alguna descomposición metabólica o física. Pero esta hormona puede ser sobreestimulada por otros mecanismos”, mencionó, por su parte, el licenciado Edwill Burgos, nutricionista dietista e integrante de la Clínica de Nutrición del Sur. 

Burgos planteó, por ejemplo, que ante la rapidez del diario vivir y la prisa con la que viven muchos, se deja de un lado la importancia de la higiene del sueño; factor que provoca que el sistema nervioso simpático sufra alteraciones y, como consecuencia, se afecta el sueño de una persona. 

Y sin ese descanso, los procesos metabólicos no se dan adecuadamente, dijo. 

“El sistema simpático trabaja directamente con las actividades durante el día. Ese sistema se supone que, cayendo ya la tarde y noche, dé paso al sistema parasimpático, que activa los procesos de relajación, sueño y nos permite descansar y hacer los procesos metabólicos que se dan durante la noche”, detalló el nutricionista dietista.

Asimismo, el cortisol estimula el apetito, por lo que podría tener efectos notables sobre el peso y la salud, apuntó Moscoso Cabrera.

La especialista en nutrición y dietética aseguró que los niveles de estrés pueden influenciar sobre la selección de los alimentos que consume una persona.

Por tanto, y considerando que los niveles de cortisol aumentan a medida que el estrés aumenta, en casos de estrés crónico, podría aparecer el deseo constante de consumir alimentos altos en azúcares añadidas, grasas y/o calorías.

Mencionó que, experimentar niveles altos de cortisol, de manera prolongada, puede provocar el síndrome de cushing, un trastorno hormonal que ocurre como consecuencia del exceso de cortisol y que tiene diferentes consecuencias sobre la salud. 

Los síntomas más comunes de esta condición incluyen aumento de peso en diferentes áreas corporales, fácil formación de moretones y cicatrización lenta. Mientras que, en casos que no se recibe el tratamiento a tiempo, pueden darse complicaciones como diabetes tipo 2, hipertensión, osteoporosis, entre otras, señaló la nutricionista dietista.

“El síndrome también puede surgir al padecer enfermedades de las glándulas adrenales. Adicional, el consumo excesivo de medicamentos corticoides como cortisona, hidrocortisona y prednisona, provocan el desarrollo del síndrome”, agregó la profesional. 

Sobre esto, el licenciado Burgos, expuso que se da, además, un desbalance entre antioxidante y radicales libres. Principalmente por el consumo de grasas trans, productos altamente azucarados y aquellos hábitos con una alimentación disminuida en antioxidantes y fitoquímicos. 

Agregó que la vitamina C es un mecanismo neuro regulador del sistema nervioso, por tanto, los antioxidantes pueden provenir de fuentes como las frutas de rojo intenso y morado. Tales como fresas, arándanos, frambuesas, entre otras. 

Por otro lado, el exceso de cortisol puede tener otras repercusiones como problemas musculo esqueletales, inflamación, espasmos musculares; problemas en los pensamientos, fatiga y la coordinación. 

“De hecho, en unos altos niveles de cortisol pudieran ocurrir unos episodios fisiológicos complicados, parecidos al ataque de pánico. Por eso es muy importante prestar atención a todos los síntomas”, puntualizó Burgos.

Cambiar hábitos para evitar el cortisol alto

Ambos profesionales coincidieron en que los cambios en los hábitos pueden hacer la diferencia y ciertamente promover el bienestar. 

La nutricionista y dietista, Moscoso Cabrera, recomendó la práctica del mindfulness, desde lo que se ha denominado el mindful eating o alimentación consciente. Esta puede ayudar a reducir los niveles de estrés por tratarse de una práctica en la que se da atención plena a los alimentos. Que va desde percibir la apariencia de sus olores y sabores, hasta percibir las texturas de estos.

Compartió, de igual forma, la importancia de realizar 150 minutos de ejercicios a la semana, dormir 7 a 8 horas todos los días, practicar la meditación y buscar ayuda profesional para el manejo de condiciones de salud mental.

Coincidiendo con esto, Burgos añadió que el autocuidado debe ser parte del plan de vida de una persona. Darle prioridad al bienestar en general desde la alimentación, la actividad física y la socialización. 

“Exhorto a la población a buscar a los distintos profesionales de la salud, incluyendo a los nutricionistas dietistas. Haga una cita con un nutricionista y con los profesionales que sean necesarios para ese proceso de autocuidado”, finalizó.