Hablar del tema sin tapujos, preguntar sobre pensamientos relacionados a terminar con la vida, sentirse interesado por lo que le está pasando a la otra persona son algunas de las recomendaciones que ofrecieron tres expertos de la salud mental para prevenir el suicidio, que según el Centro para el Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) aumentó en casi todos los estados de los Estados Unidos del 1999 al 2016.

Mapa informativo del CDC sobre el aumento, en porcentajes, del suicidio en los distintos estados de los Estados Unidos. (Captura página web CDC)

En entrevista por separado con Es Mental, tres especialistas coincidieron que es un mito que preguntarle a alguien sobre si está pensando en quitarse la vida le impulsará a hacerlo con más ímpetu o le dará ideas sobre cómo llevar a cabo la acción. Por el contrario, entablar una comunicación con el conocimiento de que la persona necesita ayuda, podría salvarle la vida, indicaron.

Además, los expertos estuvieron de acuerdo en que abordar el tema sin veto ayuda a identificar a las personas con pensamientos suicidas, las cuales no necesariamente representan un estereotipo preestablecido. Es decir, no todos los que tomaron la decisión de terminar con su vida presentaron algún tipo de trastorno mental diagnosticado o un comportamiento visible a simple vista. De hecho, según datos del CDC, 54% de las personas que se suicidaron nunca fueron diagnosticadas con una condición mental.

“Podemos tener una persona que visiblemente pensemos que no tiene factores y que se siente bien y exitosa, y la realidad es que nos sorprende después enterarnos que cometió suicidio… No hay claro algo que diga que esta persona lo va a hacer y esta persona no lo va a hacer”, aseguró, por su parte, Grace Viña, psicóloga clínica que se desempeña en el Centro de Enfermedades Inflamatorias y del Intestino del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico (UPR).

El suicidio no es una condición, ni un síntoma por lo que, en ocasiones, es difícil identificar quienes son las personas que tienen pensamientos suicidas. Aunque muchos sí padecen un trastorno mental severo que juega un papel crucial en el tema, según Viña, también hay sujetos que lo que les impulsa a tomar la decisión “son experiencias o sensaciones que todos podemos experimentar”, como la vergüenza constante, fantasear con la idea de la muerte, estresores asociados a factores socioeconómicos, entre otros.

Por su parte, el doctor Miguel Pagán, psicólogo clínico con más de 30 años de experiencia, indicó que existe una diferencia entre el suicidio asociado a un trastorno mental identificado y el suicidio de una persona que no fue diagnosticada.

Según el doctor, si se tratara de un suicida cuyo deseo está impulsado por un trastorno mental, entonces se podría hablar de condiciones o síntomas como depresión mayor leve, moderada o severa, pensamientos psicóticos, alucinaciones, esquizofrenia, trastorno de bipolaridad y alucinaciones auditivas que incluyan el comando “mátate”, entre otros.

“Los dos síntomas más peligrosos de la depresión son la desesperanza y la pérdida de interés. La desesperanza es que ya tú no miras el futuro y piensas que no tienes salida, y que no vas a mejorar. La persona pierde la noción del tiempo, se cree que su dolor psicológico ha sido casi ya eterno y, el otro síntoma, la pérdida de interés, es cuando lo que antes te producía placer ya no te lo produce… No hay una fuente de refuerzo, de placer en tu vida y eso puede acentuar tu trastorno de depresión y, en una persona que no está recibiendo el tratamiento necesario, puede llevarla a ideas suicidas”, explicó el psicólogo.

A las personas que deciden terminar con su vida sin presentar ningún indicador, según Pagán, “le llaman los suicidios racionales… porque no tienen síntomas de depresión mayor, ni tienen síntomas psicóticos y deciden que quieren acabar con su vida”. En estos casos, la “única forma real de ver si había una depresión enmascarada” es realizando una autopsia psicológica para estudiar el historial médico de la persona y determinar si no se le atendió adecuadamente su salud mental.

 

Un estigma social que no ayuda

Otro aspecto del suicidio en el que coincidieron los tres expertos entrevistados es que existe un estigma social, característica especial que produce en los demás un descrédito amplio según el psicólogo social Erving Goffman, que dificulta aún más el que las personas se atrevan a verbalizar que están teniendo o han tenido pensamientos relacionados a terminar con su vida.

“La condiciones y la situación de salud mental siempre lleva un estigma bien grande en esta sociedad, porque cuando hablamos de ‘tengo ideas suicidas’ o de esquizofrenia, uno oye esas cosas y piensa ‘está loco’ y lo saco a un lado. Mucha gente no se atreve a hablar lo que le está pasando por miedo a que lo tilden de loco y tenga la consecuencia del estigma social”, explicó Lelis Nazario, psiquiatra subespecializada en niños y adolescentes del Departamento de Psiquiatría del RCM de la UPR.

El rechazar o estigmatizar a los individuos que piensan en el suicidio como una alternativa, provoca que se coiban de buscar la ayuda necesaria para superar lo que están sintiendo, porque la sociedad les hace sentir que padecen una discapacidad y no podrán ser funcionales. Por el contrario, según Nazario, con el tratamiento adecuado, estos individuos logran superar sus trastornos psicológicos y llegan a ser muy útiles en su entorno social.

La psicóloga Grace Viña, por su parte, aseguró que una forma de combatir el estigma hacia el tema del suicidio es haciendo común el hablar de la muerte como una alternativa que muchas personas consideran cuando no ven salida a sus problemas.

“Todos somos suicidas de closet. Eso es sumamente común, pensar en la muerte como una alternativa es sumamente común y la sociedad, esto es otro mito, como que lo estigmatiza y no lo quiere hablar al aire libre y eso es lo que lleva a que personas actúen sobre esto”, dijo.

Una de las recomendaciones que ofreció Viña para que los sujetos se atrevan a decir que tienen pensamientos suicidas, es recalcarle que “hablar del suicidio es seguro”.

“Todos tenemos momentos donde decidimos ‘sabes qué,  mañana no quiero despertar’ o ‘ojalá yo no tuviera que hacer esto’, esos son pensamientos muy comunes y eso no es igual a que la persona se va a suicidar, pero sí es una ventana para hablar del suicidio”, añadió.

La psicóloga identificó, además, que otro pensamiento muy común cuando se habla del suicidio es que la persona será hospitalizada por expresar lo que está sintiendo. Según abordó, aunque hay casos que requieren una hospitalización porque el sujeto no cuenta con la red de apoyo necesaria o cumple con unos criterios en los que es definitivo que está poniendo su vida en riesgo, en otros casos simplemente se comienza con un tratamiento que incluye varios profesionales de la salud, así como personas del entorno familiar.

¿Cómo identificar conductas suicidas?

Aunque los profesionales de la salud mental indicaron que no existe un estereotipo establecido que asegure quienes son los están teniendo pensamientos suicidas, sí se pueden identificar algunos comportamientos que podrían ser señales alarmantes.

Viña, por su parte, explicó que, en ocasiones, una forma de saber si la persona está tramando contra su vida es viendo las búsquedas que hace por internet. Cuando alguien comienza a pensar en la muerte como una alternativa, tiende a buscar ideas sobre cómo terminar con su vida.

Pagán añadió que otros indicadores podrían ser que comienzan a despedirse de sus amistades, regalan sus objetos de valor, expresan frases fatalistas como “no vale la pena continuar”, “qué difícil es la vida”, entre otros.

A estos, el CDC agrega que comienzan a sentirse como una carga, se aíslan, aumenta la ansiedad, se sienten atrapados y con un dolor insoportable, buscan manera de acceder sustancias letales, les aumenta el enojo, tienen cambios de ánimo repentinos, se expresan desesperanzados, duermen demasiado o muy poco, hablan de morir o lo comparten en las redes sociales, detallan planes para suicidarse, entre otros.

¿Cómo lo pregunta?

‘¿Haz tenido algún pensamiento de hacerte daño? ¿Alguna vez tú has pensado que te puedes hacer daño? ¿Deseas morirte?’, son algunos ejemplos que ofreció la psiquiatra Nazario, sobre cómo formular la pregunta relacionada a los pensamientos suicidas.

Sin embargo, la experta aconsejó que no se haga el acercamiento de forma directa, sino que se comience por construir una comunicación basada en la confianza y la preocupación.

“Me voy preocupando, que la persona vea que estoy preocupada. ‘¿Qué está pasando por tu mente? Ayudame a entenderte’, y a veces también le explicó que… cuando uno está deprimido estás cosas pasan y voy orientando a la gente”, explicó sobre el proceso para abordar el tema.

“¿Has pensado en abandonar el planeta en algún momento?”, es la pregunta que le hace el doctor Pagán a sus pacientes que son niños o adolescentes para tratar el tema con algo de naturalidad. ‘Este psicólogo está loco, se cree que me voy a matar’, ha escuchado el experto que los menores le dicen a sus padres cuando se disponen a contarle sobre la pregunta.

Sin embargo, no en todos los casos la respuesta es esa. El psicólogo ha recibido niños que presentan pensamientos suicidas, por lo que recomendó que es muy importante que cualquier familiar que sospeche que alguien está predispuesto al suicidio, comience a buscar ayuda profesional, así como a familiarizarse con el tema.

Sugirió, además, que se hable del suicidio abiertamente con los niños y que, independientemente la edad, no se le regañe a la persona por tener ideas suicidas. ‘¿No entiendo porque puedes pensar así?’, es una reacción negativa que Pagán aconsejó evitar. Por el contrario, se le debe decir a la persona que es algo que va a pasar y que no es la única que está viviendo esa situación, puesto que hay otras personas  que también necesitan ayuda.

Las mejores formas de ayudar, según Pagán, son los acercamientos con cariño, que no insisten en la pregunta directa, sino que formulan cuestionamientos de final abierto como ‘me gustaría escucharte’. Añadió, que si una persona admite que ha tenido pensamientos suicidas y que ya ha pensado en cómo hacerlo, es importante que se evite dejarle sola y se coordine, lo más pronto posible, la atención médica. El experto aseguró, por otro lado, que las personas con pensamientos suicidas se sienten aliviadas de que alguien hable con ellas y les pregunten qué les sucede.

Si usted o algún conocido ha tenido pensamientos suicidas o tiene algún problema que lo hace pensar en la muerte, sepa que existen líneas de ayuda confidenciales para crisis mentales como la Línea PAS de la Administración de Servicios de la Salud y Contra la Adicción (ASSMCA). Puede llamar al 1-800-981-0023.