La estructura molecular del cerebro conlleva un sesgo negativo que el cuerpo usa como mecanismo de defensa. Esta herramienta de supervivencia dificulta que las personas puedan apreciar y enfocarse en lo positivo. 

Así lo estableció la directora del Instituto de Mindfulness en Puerto Rico e integrante del Centro de Investigación de Mindfulness del Instituto de Neurociencia de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA por sus siglas en inglés), Verónica Fernández Díaz, al enfatizar que uno tiene que entrenar a su cerebro para minimizar el impacto de ese sesgo negativo que el cuerpo usa como mecanismo de defensa.

“Te pueden decir tres cosas buenas y una mala. Al final del día vas a estar pensando en la negativa. Es como dice el especialista en el tema, Rick Hanson, lo negativo es como velcro, mientras lo positivo es como teflón”, sostuvo Fernández Díaz.

La psicóloga clínica Jennifer Castro Cruz coincidió con la experta en mindfulness  al asegurar que ser agradecido conlleva entrenamiento y uno se tiene que esforzar para hacer esto parte de su día.

Mientras, la trabajadora social clínica, Somayra Rodríguez Valdés, expresó que algunas personas pueden tener dificultad agradeciendo porque no les enseñaron, no está en sus capacidades, padecen de un trastorno de salud mental que lo dificulta o porque sufrieron un trauma. 

Especificó que si hay un desbalance o problema neurológico atado al área del cerebro relacionado con el procesamiento de las conductas sociales, puede verse afectada la capacidad de agradecer.

Explicó que el concepto gratitud está asociado con la inteligencia emocional y es considerada una estrategia de afrontamiento y una actitud hacia la vida

¿Qué es el agradecimiento?

El agradecimiento está relacionado al ser positivo y ver en toda situación una razón por la que vivir, describió Castro Cruz.

La experta en consejería psicológica matizó que las personas tienden a normalizar los sucesos positivos que ocurren diariamente; por esto, aseguró que muchas tienen dificultad al apreciarlos.

Mientras, Fernández Díaz comentó que ser agradecido está relacionado con prestar atención a la experiencia del momento del presente con apertura y sin juzgar.

Invitó a las personas a conectar con lo bueno y prestarle atención a lo positivo aunque sea mínimo o cotidiano.

A su vez, Rodríguez Valdés definió al agradecimiento como una emoción que surge del interior cuando se ha obtenido algo de valor de un recurso externo. 

Sin embargo, ¿qué factores configuran los aspectos por los que cada cual es agradecido o a cuán agradecida es una persona?

Castro Cruz resaltó que, aunque hay estudios que prueban que cuando las personas se esfuerzan por obtener las cosas suelen ser más agradecidas al cumplir con su meta, el ser agradecido no tiene relación con la situación económica ni social de una persona, sino que de su voluntad.

Sin embargo, Rodríguez Valdés recordó que los factores sociales juegan un papel importante en el comportamiento del individuo, por ende en cuán agradecido es y por qué agradece.

Indicó que, si una persona crece en una familia que verbaliza el agradecimiento diariamente imitará esta práctica sin que le cueste trabajo alguno. No obstante, hizo hincapié que, de ser la situación contraria, la persona no necesariamente, pero el proceso de aprendizaje puede ser más arduo y laborioso, ya que lo estaría estudiando desde otro sistema como la escuela, el trabajo y los amigos o amigas.

Prácticas de agradecer

Fernández Díaz ideó hacer una lista todas las noches, de 5 o 10 cosas por las que uno es agradecido. Aclaró que hay que ser creativos, no enfocarse en lo que falta e intentar que la lista sea diferente siempre.

Mencionó que la buena compañía, lo que comes, todo se puede convertir en una práctica de gratitud y pueden cambiar cómo uno experimenta la vida día a día.

Mientras, también sugirió identificar cosas a través del día por las que uno es agradecido y saborearlas, es decir, apreciarlas plenamente aunque sean sencillas.

Explicó que no se trata de negar el dolor, sino que reconocer la coexistencia de las experiencias negativas y positivas sin darle mayor valor a una en específico.

Por su parte, Castro Cruz aconsejó hacer un diario de agradecimiento, la meditación y dar gracias, por al menos un aspecto, todos los días antes de levantarse de la cama.

Enfatizó en la importancia de ser agradecidos, no solo con los demás, sino que con uno mismo e identificar una cualidad positiva de uno mismo diariamente. 

Estableció que ejercer estas prácticas con frecuencia puede ayudar con la depresión, trastorno bipolar y ansiedad. 

Mientras, Fernández Díaz añadió que estas prácticas reducen el estrés.

Por su parte, Rodríguez Valdés comentó que hay investigaciones que sostienen que el concepto de la gratitud está directamente asociado con el bienestar e identifican que mayores gestos de agradecimiento regulan los niveles de oxitocina, un neurotransmisor asociado a la regulación y procesamiento de las conductas sociales. 

Destacó que tener este balance se puede traducir en mejoras en la autopercepción y en las relaciones con amigos, y familia.

Añadió que ser agradecido mejora la autoestima, mejora la calidad del sueño, ayuda con el funcionamiento cardiovascular y la presión arterial.