Son muchas las pugnas que han habido en Puerto Rico, cada vez con mayor intensidad y frecuencia, en torno a si utilizar o no la mascarilla como medida de protección ante la pandemia.

Esto ha causado constantes tensiones y heridas entre las familias, los vecinos y la sociedad que se han tornado agresivas entre extraños, como muestran las recientes peleas entre locales y turistas en la tienda Zara de Plaza Las Américas y en el supermercado Econo de Rincón. Lo mismo ha ocurrido alrededor del mundo. La semana pasada, en Francia, un pasajero mató a un chofer de guagua que le solicitó ponerse una mascarilla.

En Puerto Rico, el comediante y director boricua, Sunshine Logroño, compartió en su cuenta de Twitter cómo una turista le sacó el dedo meñique tras solicitarle que la utilizara. 

Lo que ha sucedido en las pasadas semanas en torno a las mascarillas refleja cómo estas medidas de protección son producto de las ideologías y maneras de pensar de las personas, de acuerdo con la psicóloga clínica Luz Nereida Ramos. 

Mientras para ciertas personas las mascarillas son una medida de protección, para otras son una imposición, indicó. Esas diferencias en la interpretación que se les brinda a su uso causa que, en algunos casos, surjan tensiones o pugnas como las observadas en las redes sociales.

“Estamos viviendo una situación tan tensa y de preocupación constante que el hecho de que unas personas les den un valor (a las mascarillas) y otras no les den el mismo, crea la disyuntiva, la ansiedad y la preocupación entre unas y otras”, opinó la psicóloga clínica. 

En ocasiones, las tensiones y las pugnas en torno a las mascarillas también pueden ocurrir cuando la persona es de un país en el que las medidas de protección son menos severas, expresó.

En otras, la persona sencillamente siente ansiedad o estrés al utilizarla, indicó.

El psicólogo social-comunitario y director del Instituto de Investigación Psicológica del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, David Pérez Jiménez, dijo que las tensiones por causa de la mascarilla no eran tan frecuentes en la Isla. Sin embargo, la problemática ha comenzado a llegar  desde Estados Unidos, donde, a su juicio, representa un discurso político. 

Las acciones que ha tomado la gobernadora de Puerto Rico, Wanda Vázquez Garced, de instruir a que la ciudadanía utilice la mascarilla mientras ella no lo hace la mayor parte del tiempo y participa de actividades políticas como  caravanas puede provocar que la gente piense que no tiene que usarla y que la situación con la pandemia está controlada , expresó Pérez Jiménez. 

El pasado fin de semana candidatos a puestos electivos también del Partido Popular Democrático (PPD) se encontraban en actividades político-partidistas, a pesar del acelerado incremento en casos de COVID-19 registrado hace poco más de una semana. Luego de las críticas que los candidatos y las candidatas comenzaron a recibir en las redes sociales de parte de la ciudadanía, varios cancelaron sus eventos. 

“La gente está cansada; tiene un sentido de agotamiento emocional que es muy fuerte”, expresó Pérez Jiménez.

El psicólogo social-comunitario, igualmente, opinó que las pugnas que han causado las mascarillas también han sido por las contradicciones en el discurso del gobierno. Esto ha ocasionado que las personas comiencen a sentirse desorientadas y confundidas. Por ejemplo, que algunas personas utilicen mascarillas mientras otras no. 

Lo lamentable de los conflictos causados por las mascarillas y las contradicciones en el mensaje gubernamental es que calan hondo en las familias y toman tiempo en sanar.

Precisamente, la psiquiatra Ileana Mercedes Fumero Pérez explicó que las contradicciones y la inconsistencia en los mensajes que transmita el gobierno acerca de la pandemia puede incidir en que los conflictos familiares existentes se acrecienten. 

“Si no se es cónsono o se lleva el mismo mensaje, puede ocasionar que las personas lo interpreten de manera individual”, expresó la psiquiatra. “Sabemos que hay muchas fuentes [de información] no fidedignas que pueden llevar a la desinformación”. 

Esta desinformación igual puede inducir a que las personas tomen ciertas decisiones incorrectas tales como no utilizar la mascarilla, ejemplificó. 

La consejera profesional y fundadora de “Allunisono” —una organización sin fines de lucro que ofrece herramientas de prevención y bienestar a las personas—, Miredys Valcárcel Rodríguez, explicó que sanar esas heridas, pugnas y tensiones es posible. 

Los pasos a seguir 

Si bien es cierto que Valcárcel Rodríguez reconoció que es complicado cambiar la postura de una persona acerca del novel coronavirus, es posible alcanzar un acuerdo a través del diálogo.

El que la persona comparta lo que siente, lo que cree y lo que piensa es parte importante de sanar esas heridas que puedan haber entre los miembros de la familia. En la conversación tiene que primar la honestidad, el respeto y la apertura, instó. 

En caso de que ninguna de las partes dé el brazo a torcer y los conflictos corroan la relación intrafamiliar, es importante buscar a un mediador. En ocasiones, las personas tienden a estar más abiertas a las personas que están fuera del núcleo familiar.

“El problema es cuando no se llega a ningún acuerdo: [cuando] yo me mantengo en mi postura y no soy flexible a llegar a un punto medio”, opinó.

Para la consejera profesional, es importante entender que las circunstancias económicas, laborales y sociales de cada familia incidirá en la manera en la sobrelleven la pandemia. No es lo mismo estar encerrado cuatro meses sin generar ingresos y no tener empleo que estar acuartelado cuando se tiene todo lo necesario a la mano, puntualizó.