La ira es un sentimiento común, está bien sentirlo y se manifiesta de diversas formas en los seres humanos.
Pero, ¿qué sucede si vives en un constante estado de ira? Es Mental conversó con profesionales de la salud mental y conducta humana para conocer las mejores herramientas para el manejo de esta emoción.
La doctora Adeline Serrano Lozada, psicóloga clínica, informada en trauma, compartió que para poder trabajar con las emociones, siempre será importante entenderlas primero. En el caso de la ira, particularmente puede llegar a sentirse desde una molestia leve, hasta la frustración o un agravamiento intenso.
“Cuando se presenta la ira o el coraje, es importante reconocer cómo es que ella aparece para ti”, sostuvo Serrano Lozada.
Explicó que puede manifestarse en lo físico, pues el coraje puede presentarse en el cuerpo con sensaciones físicas, como palpitaciones, tensión muscular, fiebre y cara con una tonalidad roja.
Además, será importante reconocer qué cosas la persona se dice así mismo cuando está pasando por ese momento de ira.
A nivel de la salud mental, la licenciada Elsie Sepúlveda, especialista en psicología, resaltó que la ira puede llevarnos de manera desproporcionada a comportamientos agresivos, de no manejarla de una forma correcta.
Y es que el estado constante de este sentimiento, puede dañar la salud y potencialmente afectar la frecuencia cardíaca y presión arterial. Fuera de lo físico, también puede afectar gravemente las relaciones interpersonales.
“No podemos atacar a cada persona que nos irrita o nos molesta, porque la realidad es que hay un sentido común, normas sociales y unas leyes que van a entrar en proceso, más allá de la emoción que puedas experimentar”, afirmó Sepúlveda.
En el contexto de la conducta, la coach de bienestar Nayda Fernández explicó que la mayoría de las personas que tienen un constante estado de ira pueden haber pasado por un dolor o trauma. Por lo que, como primer paso, será necesario identificar de dónde proviene ese dolor.
Agregó que detrás de la ira existe una insatisfacción con la vida, la que se expresa a través de este sentimiento. Como por ejemplo, una persona que grita mucho o está a la defensiva.
Cómo manejar la ira
“Cuando el coraje aparece, tiende a ver una reacción defensiva en nuestro cuerpo para nosotros no vernos y realizar una acción y para ya yo no sentir ese disgusto que estoy sintiendo”, compartió Serrano Lozada.
Estar a la defensiva constantemente tiene varias implicaciones a nivel de salud mental, aseguró.
Por tanto, algunas de las mejores herramientas para el manejo de este sentimiento lo son:
- Caminar y conectar con la naturaleza.
- Realizar respiraciones profundas.
- Hacer actividad física
- Darse un baño.
- Ir a terapia para reconocer esos momentos de ira.
“Si el coraje y la ira llega al punto de que yo exploto, pues, entonces, algo tengo que hacer para poder regularme”, puntualizó Serrano Lozada.
En concordancia, Sepúlveda recalcó que siempre habrá maneras asertivas de manejar la ira sin necesidad de conflictos o lastimar a otros. Así que como herramientas expuso la importancia de concentrarse en la solución y no en la emoción, enfocarse en sí mismos, la relajación y reestructuración cognitiva, así como la solución de problemas y mejorar la comunicación efectiva.
Por su parte, Fernández, también instructora de yoga certificada, ayuda a las personas a ver la flexibilidad que se puede adquirir no sólo a través de su cuerpo, sino también con sus pensamientos.
“La herramienta principal que proveo a mis clientes cuando hay un coraje con un proceso de la vida, es, número uno, tomar conciencia, ver qué y cómo me siento, así como dónde me duele y dónde se expresa ese dolor”, agregó la coach.
Fernández sostuvo que el primer paso es reconocer cuáles son los pensamientos que están constantemente en la mente. Por tanto, mencionó que una herramienta que utiliza para ello es la escritura terapéutica y meditación.
La especialista informada en trauma sostuvo que para poder manejar estos sentimientos, tanto físicos como en el área mental, será importante reconocer y analizar cómo la ira aparece en cada individuo.
Ya con este paso realizado, será importante, entonces, reducir las vulnerabilidades. Es decir, aquello que le hace vulnerable a sentir ese coraje. “Con el coraje viene mucha energía en el cuerpo, así que, ¿qué estás haciendo tú para moverte? Ya sea caminar, bailar, ir a darte un baño”.
Además de eso, recomienda en esos momentos de ira, limitar el uso de sustancias, pues esto tiene un impacto en cómo se ven o interpretan las cosas.
Sostuvo que, al equilibrar los momentos de ira, se puede dar el espacio de volver a esa emoción y ver qué está tratando de decir, para así tomar una acción informada y acorde a los valores de la persona, mas no por el impulso que siente ante la emoción.
En concordancia, Sepúlveda recomendó, primordialmente, manejar la ira, antes de que el sentimiento controle a la persona que la siente.
También, afirmó la importancia de hacer conciencia de que no necesariamente el sentimiento es malo, pero todo en extremo causa daños al individuo y a aquellos a su alrededor.


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