Imagina que estás en el mueble de la casa luego de una extenuante jornada laboral. De pronto recibes un correo electrónico del trabajo y, sin pensarlo, te propones responder con prisa. Este más que un ejemplo, es la realidad de muchos trabajadores en estos días de teléfonos inteligentes y trabajos remotos, donde es difícil distinguir cuándo termina el trabajo y comienza el descanso.

Lograr desconexión no ocurre de un día para otro ni tampoco es como el dicho de que “los problemas del hogar, se quedan en el hogar; y los problemas del trabajo en el trabajo”. Esto, particularmente, en estos días en los cuales las personas pasan la mayoría del tiempo con sus celulares, explicó la psicóloga industrial organizacional, la licenciada Keidy Batista Colón.

Sucede de manera intencional y estableciendo hábitos, actividades o herramientas para conseguirlo, como lo es darle prioridad a la higiene mental laboral, que consiste en un conjunto de prácticas orientadas a la prevención y necesidad de protección de la salud mental y psicológica antes, durante y después de la jornada de trabajo.

De hecho, de acuerdo con Batista Colón, ya desde la psicología industrial organizacional se identifican riesgos en los trabajos que afectan, precisamente, la higiene mental de estos. Entre ellos la sobrecarga laboral, ambientes hostiles de trabajo, falta de personal, horarios poco flexibles, condiciones de trabajos inseguras; violencia, acoso u hostigamiento, falta de claridad en los roles y otras. 

«Si estos factores no se manejan correctamente, afectan tanto el bienestar como el desempeño. Por lo tanto, al ser identificados podemos brindar apoyo para desarrollar programas de bienestar, promover una cultura de apoyo y acompañamiento», afirmó, y reiteró el rol que ocupa el empleador sobre el tema de la higiene mental de sus empleados.

Pero la higiene mental no se trata únicamente de descansar el cuerpo, sino de también permitir que la mente descanse, y esto parece un reto para algunos, según la doctora Jissmar Berríos, psicóloga clínica. 

Una señal importante de que un individuo debe trabajar su higiene mental, según la doctora, es cuando va notando que su rendimiento ha disminuido, que no está siendo igual de efectivo o que el sueño comienza a afectarse. 

Además, salir del trabajo físicamente, pero seguir mentalmente repasando conversaciones o pendientes, sin poder desconectarse. 

En este proceso, ocurre la llamada rumiación cognitiva laboral, explicó. 

«Es cuando la persona sigue pensando repetidamente en asuntos del trabajo fuera del horario laboral, sin que ese pensamiento conduzca a una solución inmediata. Solo consume energía emocional«, describió.

Sobre este tema, un estudio titulado Work-Related Rumination Associated with Deficits in Executive Functioning?, investigó la relación entre la rumiación laboral y su impacto en funciones de la mente, como procesos cognitivos, atención, memoria, y flexibilidad mental. El mismo encontró que, las personas que piensan frecuentemente en su trabajo -durante su tiempo libre- tienden a reportar situaciones cognitivas adversas, como la carencia de atención a asuntos importantes de su vida diaria.

También, que trabajadores con niveles altos de rumiación tienen hasta 5 veces más probabilidad de experimentar distracción excesiva.

De igual forma, se identificaron dificultades en comenzar y/o terminar proyectos, recordar tareas o concentrarse por periodos largos. 

«Las organizaciones tienen un rol fundamental. Promover una cultura que respete el tiempo personal no solo protege la salud mental, también mejora la productividad«, comentó Berríos. 

En este mismo contexto, la psicóloga industrial organizacional planteó que el empleador u organización debe desarrollar políticas de no contacto fuera de horario. 

«Hay profesiones como médicos y enfermeros que están on call; sin embargo, se debe respetar el espacio del empleado fuera del horario de trabajo, incluso en vacaciones o tiempo por enfermedad«, enfatizó.

Asimismo, debe conocer bien los roles y tareas de los empleados, en caso de ausencia y saber cómo se van a manejar las cosas en el trabajo cuando ese empleado esté ausente. 

«Aquí se ve la importancia de la delegación, quien puede cubrir cuando no la persona se ausenta», sostuvo. 

Hizo hincapié en la promoción de programas de bienestar y apoyo psicológico. 

Cómo debería verse la higiene mental laboral

Mencionó algunos ejemplos de cómo debería verse la higiene mental laboral: 

  • No hay comunicación fuera de horarios laborales.
  • Cultura laboral que apoye al empleado que pide ayuda.
  • Hay espacios de pausas con propósito para los empleados.
  • Respetar los horarios de trabajo.
  • Que los equipos se puedan apoyar.

Si un empleados o trabajador están tiene pobre higiene mental laboral, también se verá afectada su productividad y desempeño.

«La salud mental importa y la higiene mental laboral es una estrategia que nos ayuda a fortalecer el bienestar del empleado. Como psicóloga industrial organizacional y profesional de la salud, siempre aprovecho la oportunidad para llevar el mensaje de que “hablar, sana”», puntualizó. 

Finalmente, la psicóloga clínica recordó que la salud mental no debe verse como un lujo ni como algo negociable, pues es parte integral del bienestar, por lo que, si el trabajo está afectando consistentemente el sueño, la alimentación o generando ansiedad constante, es momento de evaluar y dialogar con el patrono. 

Dio consejos, como desactivar notificaciones laborales fuera del trabajo laboral y establecer límites claros, para posteriormente comunicarlos de forma asertiva. 

«Desconectarse no es irresponsabilidad; es autocuidado», concluyó Berríos.