Entre ríos, montañas y senderos nació, en Puerto Rico, un proyecto comunitario para promover la sanación colectiva. Se trata de Hiking Valiente, una iniciativa que integra la psicología comunitaria y en la que el senderismo se convierte en un acto de cuidado mutuo.

Según explica su gestora, Andrea Ruiz Sorrentini, educadora en salud mental comunitaria e investigadora socioambiental, el proyecto surgió de una necesidad urgente de crear espacios de bienestar -en contacto con la naturaleza- para manejar la carga que socialmente se experimenta en la Isla. Escenarios para ser vulnerables, cuidarse desde la colectividad y deshacerse de los tabúes que rodean la salud mental.

Así construimos experiencias que nos ayudan a tener atención plena, aprender de la biodiversidad de Puerto Rico y crear sentido de pertenencia con nuestro territorio, nuestros cuerpos, emociones y almas”, describió la también respondedora de primeros auxilios psicológicos. 

Pero también por un motivo personal. Tras regresar a Puerto Rico en plena pandemia en 2020, y luego de culminar su maestría en psicología comunitaria, Ruiz Sorretini atravesó una etapa de cambios y heridas emocionales que le llevaron, precisamente, a reconectar con el senderismo. Esta práctica (desde muy niña) formó parte de la conexión y la crianza con sus padres. Hoy, su mamá y pareja forman parte del equipo coordinador.

“Me di la oportunidad de aliviar esas heridas, sanar mis miedos y generar confianza haciendo hiking. El senderismo me abrió esa ventana y pronto entendí que no quería hacerlo sola. Quería compartir estos beneficios con otras personas”, reflexionó. 

Integrando a sus seres queridos, desde entonces la naturaleza es testigo de memorias familiares y momentos de sanación y unión. 

“Hablamos de incluir la naturaleza en estos procesos y de vernos como parte de ella. Tener estos espacios genuinos, de amor, de aprendizaje y de confianza, no solo en lo personal, en las personas que vamos conociendo”, sostuvo.

Aseguró, además, que la psicología comunitaria busca que las personas puedan sentirse incluidas y por eso el proyecto recibe a personas de diversas edades y experiencias de hiking, incluyendo aquellas que nunca lo han hecho. 

La esencia de Hiking Valiente va más allá del ejercicio físico y cada alma encuentra un lugar seguro para explorar vulnerabilidades y fortalecer la autoestima. 

Entendemos la sanación como un proceso colectivo, donde el bienestar individual está entrelazado con la salud de la comunidad y del ambiente que nos rodea”, enfatiza Andrea.

De igual manera, abogan, desde sus trincheras, por la justicia ambiental en el archipiélago.

No podemos desligarnos del ambiente: es parte de nuestra comunidad y de nuestra ancestralidad. Para proteger lo que tenemos, primero tenemos que conocerlo y amarlo. El senderismo es una oportunidad para aprender de la biodiversidad de Puerto Rico, reconocer especies endémicas y reflexionar sobre nuestro rol en su conservación”, agregó. 

A un año de su fundación, celebran haber construido un sentido de comunidad que trasciende cualquier camino, pues las personas llegan por una caminata, pero se quedan por los lazos que forman. 

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Encuentro de Hikers Valientes en Cabo Rojo. (Suministrada)

Hiking Valiente: “El senderismo es disfrute, pero también conciencia

Las caminatas, llamadas “Encuentros de Hikers Valientes”, se realizan mensualmente en distintas regiones de la isla. La información se comparte a través de sus redes sociales o el email hikingvaliente@gmail.com. y, asimismo, un grupo de Facebook. 

Cada experiencia está diseñada con un alto sentido de responsabilidad. Antes de salir, las personas reciben orientación sobre el tipo de ropa, calzado, hidratación y bloqueador solar que deben llevar, así como repelente o medicamentos personales en caso de emergencia.

La seguridad incluye el uso de radios de comunicación, el monitoreo de las condiciones meteorológicas y la limitación de grupos para minimizar el impacto en el terreno.

El senderismo es disfrute, pero también conciencia. La pisada humana deja huella, y por eso tomamos decisiones según la ruta para proteger la flora y la fauna”, recordó su fundadora.

Además de las caminatas, han realizado limpiezas de playas y actividades educativas con mensajes comunitarios sobre la importancia de cuidar la naturaleza, ya que “la salud ambiental tiene un reflejo en la salud física y mental y viceversa. Es un círculo inseparable”, subrayó.

Finalmente, se dirigió a las personas para invitarlas a sumarse al proyecto y nunca dudar de que puedan lograrlo por miedos o limitaciones. De hecho, dijo, con voz entrecortada, que ver a la gente (que quizá en un inicio se mostró dudosa) subir las montañas, le reconfirma que todos los cuerpos son capaces de lograr lo que se propongan. 

Trabajamos para derribar esos tabúes. Cada persona llega con sus miedos, pero la comunidad misma ofrece apoyo. No estás sola: siempre habrá alguien acompañándote hasta donde quieras llegar”, finalizó.