Una persona sufre de un dolor de cabeza y piensa que tiene un tumor. Le duele el lado izquierdo del pecho y entiende que está infartando. Si se siente con un cansancio extremo podría pensar que el cáncer le tocó. 

Lo descrito puede tratarse de una persona que sufre hipocondriasis. 

“Esta es una condición en la que se presenta preocupación excesiva sobre padecer de alguna enfermedad. En términos generales, la persona siente ansiedad e, incluso, síntomas físicos de alguna enfermedad, a pesar de que el médico le haya confirmado que no tiene una enfermedad. Estas personas sienten alivio temporero al escuchar confirmación de su médico de que están saludable, pero su preocupación generalmente vuelve”, indicó la doctora Ana Cecilia Sala, psicóloga clínica, directora del Programa PsyD, a Es Mental.

La especialista precisó que los hipocondriacos interpretan catastróficamente o malinterpretan los síntomas físicos como enfermedad.

“Las personas con esta condición pudieran crear preocupación excesiva con lunares, pequeñas heridas, tos, y hasta con los latidos del corazón”, subraya por su parte, Rachel Rosario Vázquez, estudiante del programa de Maestría en Consejería Psicológica de  la Universidad Carlos Albizu, Recinto de San Juan. 

En su práctica, Sala ha tratado a personas que sufren de asma y que cada vez que se les presenta una minúscula falta de aire, la ansiedad que enfrentan es tal que piensan que van a tener un ataque de asma. A su vez, la ansiedad les afecta la respiración, recurren a sus medicamentos inhaladores y otros y hasta pueden llegar a sala de emergencia. Allí se topan con que el ataque no es el asma si no ansiedad. 

La hipocondriasis está muy ligada a los trastornos de ansiedad y depresión y se puede ver desde la niñez. 

“En el caso de los niños es bien importante que cuando se quejen se descarte que sea algo verdaderamente orgánico y no asumir que se trata de una ‘changuería’. En la práctica vemos niños con dolores de cabeza o de barriga, niños que comienzan a somatizar cuando se van a enfrentar a un examen o porque no quieren ser víctimas de bullying y no quieren ir a la escuela”, abundó. 

Definiciones 

Aunque en el Manual de Diagnósticos DSM-5 la hipocondriasis no está calificada como un trastorno formal, la condición sí incluye dos manifestaciones: el trastorno de síntomas somáticos, que es cuando las personas se enfocan de manera desproporcionada en la gravedad del síntoma físico, tal como dolor o mareos, y/o ansiedad elevada a cerca de su salud y el trastorno de ansiedad por enfermedad. 

Personas con trastorno de ansiedad por enfermedad tienen un miedo persistente de tener una enfermedad física seria particular. Puede evitar ir al médico por temor, se “chequea” el cuerpo constantemente por señales de alguna enfermedad.

Sala precisó que la causa de la hipocondriasis es desconocida pero que “sí es posible que el ver a alguien “hipervigilante” por su salud o ser criado de manera sobreprotectora aumente las probabilidades”. 

En términos estadísticos, la experta desconoce los números locales en Puerto Rico, no obstante, según el manual diagnóstico se entiende que existe una prevalencia del 5 al 7 por ciento de hipocondriacos en la población general adulta y que las mujeres muestran una mayor tendencia a presentar síntomas somáticos en comparación a los hombres. 

Se puede manejar la condición 

La buena noticia según Sala es que la hipocondriasis se puede manejar por medio de la psicoeducación. 

“Especialistas en salud mental pueden ayudar. Como es algo muy atado a la ansiedad, aprender destrezas de manejo de ansiedad es muy beneficioso. La terapia conocida como Cognitive Behavioral Therapy es beneficiosa pues nos enseña sobre el impacto de los pensamientos en las emociones y puede ayudar. También hay casos, en que se benefician de medicamentos para manejo de ansiedad y/o depresión”, agregó Sala. 

¿Qué factores pueden llevar a la hipocondriasis?

“La hipocondriasis pudiese ser en ocasiones aprendida. Desde que la persona con esta condición era pequeña y escuchaba a los padres o familiares cada vez que el niño se sentía mal, decir ansiosamente que había que “correr” al hospital o al médico. Al niño estar expuesto a esto cada vez que se sintiera mal, pudiera crear en el niño ciertos temores que pudieran en un futuro afectarle”, planteó Rosario Vázquez. 

Otros factores que pueden influenciar en esta condición son:   

  • Miedos
  • Exposición a otra persona con la condición, la sobreprotección 
  • Algún estresor de vida significante
  • Haber sentido algún síntoma que pudiera poner su vida en riesgo (ej., dolor de pecho, pérdida de memoria)
  • Abuso físico, sexual o emocional en la niñez
  • Negligencia
  • Historial de salud en la niñez
  • Comorbilidades como depresión, ansiedad, Desorden Obsesivo Compulsivo, psicosis

A lo largo de la historia de la humanidad ha habido hipocondriacos famosos. Cabe resaltar que Charles Darwin, el famoso naturalista, geólogo y biólogo inglés, conocido por sus teorías de la evolución, vivía angustiado por su salud. Según un escrito de Asefa Salud, Darwin “sufría a menudo de palpitaciones, molestias gástricas, dolor de cabeza, cansancio, falta de energía, etcétera, sin que se encontrara causa médica que justificara tales dolencias. Comentaba a menudo que, gracias a su «mala salud», que le había alejado de distracciones sociales, había podido dedicar su vida totalmente a desarrollar su conocida Teoría de la Evolución”. 

La psicóloga clínica Sala, por último advirtió que, el prójimo debe ser sensible con las personas que sufren de hipocondriasis. Se recomienda no juzgarlos y acompañarlos a sus citas médicas para recordarles que el galeno indicó que están sanos, de ser así. Lo más importante que necesitan las personas con esta condición es el apoyo.