Tras una ruptura, no todo intento de contacto responde al amor o a una reconciliación genuina. En muchas relaciones disfuncionales aparece el hoovering o “aspirado emocional”, una conducta manipulativa frecuente en dinámicas narcisistas y controladoras.
Así lo explicó la psicóloga Jocelyn Morell Casellas, quien advirtió que este comportamiento busca “succionar emocionalmente” a la otra persona de vuelta a la relación, no desde el amor sano, sino desde la necesidad de control, validación o miedo al abandono, señaló.
El hoovering no solo es un intento de contacto tras una ruptura, sino una estrategia profundamente ligada a la regulación emocional del narcisista, añadió la consejera psicológica licenciada Rosa María Nieves Maldonado. Señaló que esta conducta surge cuando la persona intenta “absorber” nuevamente la relación luego de que se le ha puesto un límite o ha ocurrido una ruptura.
A diferencia de una reconciliación genuina, el hoovering se caracteriza por la urgencia y la intensidad emocional sin cambios sostenidos. Nieves Maldonado enfatizó que un intento saludable implica responsabilidad afectiva real.
“Si una persona promete cambiar una conducta, lo demuestra con consistencia, respeta límites y acepta un ‘no’ sin sentirse atacada”, dijo.
En contraste, el hoovering recurre al love bombing, a promesas vacías y a una necesidad inmediata de restablecer el vínculo.
La especialista explicó que esta conducta genera un impacto emocional significativo en quien la recibe. Produce ansiedad, confusión, culpa, recaídas emocionales y una erosión progresiva de la autoestima.
“Se crea un ciclo de inestabilidad: hay conexión, luego maltrato, después una reparación falsa, y el patrón vuelve a comenzar”, advirtió Nieves Maldonado.
A largo plazo, esto dificulta cerrar ciclos de manera saludable y perpetúa relaciones intermitentes y dañinas.
Este patrón se observa con mayor frecuencia en relaciones narcisistas, codependientes o emocionalmente abusivas, donde ha existido manipulación, infidelidad o maltrato psicológico.
Según Morell Casellas, el hoovering se manifiesta de múltiples formas: mensajes aparentemente casuales, disculpas repentinas, promesas de cambio, victimismo, recuerdos idealizados de la relación, regalos inesperados o incluso crisis fingidas. “En ocasiones usan terceros para enviar mensajes y reactivar el vínculo emocional”, explicó.
Según la clínica de Cleveland, el hoovering suele asociarse a ciertos trastornos de personalidad, aunque aclara que un diagnóstico no determina la conducta. Puede aparecer en personas con trastorno narcisista, por la necesidad constante de atención y validación externa; con trastorno límite, por el miedo al abandono y la baja autoestima; con trastorno antisocial, por la búsqueda de poder y la falta de empatía; y con trastorno histriónico, por el deseo intenso de aprobación.
No obstante, la página web de la clínica establece que muchas personas con estos diagnósticos no practican hoovering, y que también puede darse en personas sin ningún trastorno diagnosticado. Además, añadió que esta conducta puede estar relacionada con el estilo de apego, ya que quienes hacen hoovering suelen experimentar ansiedad cuando sienten que el otro se distancia.
La consejera Nieves Maldonado añadió que hay distintos tipos de hoovering: el amoroso, que idealiza y promete sin cumplir; el victimista, que recurre a crisis o enfermedades; el agresivo, cargado de culpa y amenazas; y el silencioso, basado en mensajes ambiguos y contactos indirectos. Reconocer estos patrones permite identificar señales de alerta y romper el ciclo.
Asimismo, Nieves Maldonado mencionó un estudio que encontró que no hay relación entre las conductas de hovering y el sexo de la persona, sino que se puede dar de ambas partes. La investigación resumió que la conducta psicopática narcisista es muy compleja por la sutil manipulación constante que la caracteriza. Esta dinámica hace que la víctima dude de su criterio y de su estabilidad mental, pensando que es ella, él o elle quien tiene una visión distorsionada de la realidad.
Quienes reciben este contacto inesperado suelen experimentar confusión, nostalgia, esperanza, ansiedad y culpa. La psicóloga Morell Casellas indicó que muchas personas sienten que retroceden en su proceso de sanación.
“Aunque sepan que era una relación peligrosa o no sana, se reactivan emociones profundas, especialmente si hubo trauma o apego intenso”, sostuvo.
Además, Morell Casellas detalló que los vínculos emocionales previos juegan un papel clave. Mientras más fuerte fue la dependencia afectiva, más efectivo resulta el hoovering.
“Estas personas suelen buscar perfiles con apego inseguro o baja autoestima, porque el vínculo actúa como un ancla emocional que puede reactivarse incluso después de años”, afirmó.
En este marco, desde una mirada clínica, Nieves Maldonado explicó por qué este comportamiento tiende a repetirse.
Investigaciones en neurociencia y apego indican que el narcisismo puede desarrollarse a partir de sobrevalidación parental, negligencia afectiva o estilos de apego inseguro. Además, el hoovering funciona como una forma de autorregulación emocional.
“Cuando la pareja responde, el narcisista siente calma, control y restauración de su autoestima, lo que refuerza la conducta”, sostuvo.
El impacto del hoovering en la salud mental
En términos de salud mental, este tipo de interacción provoca ansiedad, rumiación constante, baja autoestima, dependencia afectiva, síntomas depresivos y dificultad para establecer relaciones sanas en el futuro. Por eso, identificar señales de alerta es crucial. Entre ellas, Morell Casellas mencionó la falta de responsabilidad, la prisa por retomar la relación, la minimización del daño causado y el traslado de la culpa a la expareja.
“Cuando no hay introspección ni proceso terapéutico real, no buscan reconciliar, buscan volver a controlar”, dijo.
Como estrategias, Morell Casellas recomendó no responder impulsivamente, aplicar contacto cero en relaciones dañinas, establecer límites claros y acudir a terapia. También, subrayó que las personas con conductas abusivas o narcisistas pueden buscar ayuda si existe un compromiso genuino.
“El cambio no ocurre con promesas, ocurre con acción y trabajo terapéutico constante”, dijo, al tiempo que recalcó que la prioridad debe ser siempre la salud emocional propia.
“Cada persona es responsable de sanar y buscar ayuda profesional; protegerse no es egoísmo, es autocuidado”, aseguró Morell Casellas.
El primer paso para ambas partes es el reconocimiento, dijo, por su parte, Nieves Maldonado.
“Sin aceptar que algo está ocurriendo y que está causando daño emocional, no hay razón para buscar ayuda”, sostuvo, mientras mencionó que tanto quien recibe el hoovering como quien lo ejerce debe asumir responsabilidad individual y acudir a apoyo profesional para sanar patrones relacionales y prevenir vínculos traumáticos.






