Aunque el autocuidado y promoción de la autoestima no tienen edades, pensar en esto, en ocasiones, es asociarlo exclusivamente a la juventud y a la adultez temprana; invisibilizando a la población de adultos mayores, rodeados de estereotipos y prejuicios por edad.
Al igual que los otros demográficos, los adultos mayores pueden poner en práctica hábitos y actividades en beneficio de su salud física y emocional. No obstante, cuando lo intentan hacer la sociedad suele criticar, discriminar y hasta mofarse.
Hacer ‘exclusivo’ el autocuidado puede promover ideas erradas sobre esta gran herramienta, la cual ha sido vinculada a una mejor calidad de vida entre las personas, explicó la psicóloga especializada en consejería psicológica, Jeannie Ann Martínez Chapman.
Además, transmite un mensaje subliminal de desvalorizar esta etapa de vida, provocando que las personas mayores perciban que su bienestar no es una prioridad y que tampoco necesitan una motivación para cuidarse a ellas mismas, dijo Martínez Chapman.
Por mucho tiempo las idiosincrasias culturales en la percepción del autocuidado, especialmente sobre la mujer adulta mayor, ligaban a las madres, tías y abuelas exclusivamente a su rol de cuidadora o ama de casa, reproduciendo mediante estos cánones la idea de una ‘vejez saludable’, según su capacidad y rendimiento para ejecutar las tareas de la casa y la protección de los otros, destaca la literatura.
Con los cambios sociales y las luchas de las mismas mujeres, la visibilidad de las mujeres adultas mayores en temas de autocuidado ha aumentado, por lo que algunas se han convertido en los rostros de la publicidad de gimnasios, programas de ejercicios y actividad física, pero también en temas de nutrición, un gran paso derribando el edadismo y reiterando la importancia de estos hábitos entre todas las edades.
“La creciente visibilidad de las mujeres adultas mayores en la publicidad y en las redes sociales representa redefinir los estereotipos de edad que había en la sociedad. Esto es porque se muestra que el envejecimiento no está asociado a la inactividad o la falta de relevancia, sino que puede ser una etapa llena de vitalidad, creatividad y logros personales”, destacó la psicóloga.
“Asimismo, fortalece la identidad de las mujeres mayores, porque cada vez más se ven representadas sus experiencias y apariencias en los medios y en la cultura, sintiendo un refuerzo de su identidad. El ver que se les reconoce socialmente contribuye a un sentido de pertenencia y autoaceptación”, agregó.
Los beneficios del autocuidado en esta población
Por su parte, la psicóloga María de los Ángeles Quiñones, recordó que el autocuidado tiene beneficios en la salud mental de esta población y puede reducir el estrés y la ansiedad, prevenir la depresión, fomentar la estimulación cognitiva y reforzar la autoestima.
“Nuestros adultos mayores están en posiciones vulnerables ante la depresión, la ansiedad y el sentimiento de abandono y soledad. Es nuestra responsabilidad promover y proveer los recursos necesarios para que nuestros viejos vivan con calidad de vida física, emocional y psicológica”, comentó.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el autocuidado propone que las personas tomen un rol activo en la gestión de su propia salud, ya sea física, mental e incluso social, particularmente en un mundo en que actualmente más 3,600 millones de personas carecen de acceso a servicios de salud esenciales.
En adultos mayores, por ejemplo, prácticas de autocuidado, como la actividad física contribuye a mantener la movilidad corporal, fortalecimiento de los músculos y cuidado de la salud cardiovascular, describió Martínez Chapman.
También es clave para el denominado amor propio, la estima que, con la edad, se deteriora por los diferentes desafíos que enfrentan los individuos.
A modo de ejemplo, si un adulto mayor quiere aprender algo nuevo en esta etapa, aumenta de forma positiva su autoconcepto y, por consiguiente, su autoestima, ya que se verá capaz de alcanzar metas que muchas veces se ven subestimadas, continuó la especialista en consejería psicológica.
La independencia es otro asunto de importancia para esta población y mediante el autocuidado se podría preservar por más tiempo, ya que la capacidad de realizar tareas cotidianas y cuidarse a ellos mismos son fundamentales para la sensación de control y autoeficacia.
El creer que el autocuidado es exclusivo para algunas edades, promueve estereotipos y minimiza la capacidad cognitiva o física para realizar actividades en general.
“Así que el mensaje falso que llevamos es que el valor y la calidad de vida están inherentemente ligados a la juventud, cuando realmente cada etapa de la vida tiene sus propios desafíos y oportunidades, y el autocuidado debe ser adaptado y valorado en todas ellas”, concluyó Martínez Chapman.
Quiñones hizo énfasis en que la tercera edad debe considerarse una oportunidad para disfrutar la vida desde la sabiduría, la plenitud, salud integral y conexión con ellos mismo.
“Es maravilloso ver cómo tantas revistas y comerciales han dado paso a la inclusión de la edad de la mujer, validando su sabiduría y amor propio. […] La belleza femenina en la tercera edad refleja una mezcla de confianza, cuidado y experiencia vivida”, finalizó Quiñones.





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