En un archipiélago en el que cada vez hay menos acceso a servicios de salud reproductiva y las salas de parto continúan cerrando, el rol profesional de las parteras y doulas podría ser esencial en el cuidado y la atención, tanto de personas gestantes, como aquellas que desean garantizar sus derechos sexuales. 

La Organización Mundial de la Salud ha sido clara estableciendo que se necesitan al menos seis parteras por cada 1,000 nacidos vivos. Sin embargo, el informe El Estado de las Matronas en el Mundo 2021 reitera que hay una escasez mundial de 900 mil matronas para los servicios de salud sexual, reproductiva, materna y neonatal. 

Las estimaciones mundiales hablan de que cada año ocurren 2.4 millones de muertes neonatales y que 1 de cada 5 mujeres da a luz sin contar con la asistencia de un proveedor sanitario. 

A esto se le suma, que hay 218 millones de jóvenes adultas, en todo el mundo, con necesidades insatisfechas de métodos anticonceptivos modernos. Cada año, además, ocurren 10 millones de embarazos no planeados entre adolescentes de 15 a 19 años en países de ingreso bajo y mediano, exponen los datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas.

En Puerto Rico, por ejemplo, para el 2021, la Asociación de Parteras de Puerto Rico informó que 196 mujeres recibieron cuidados de parteras para parir en su hogar. 

El valioso rol de las parteras y las doulas

“La partera tiene un rol muy importante. Aunque se nos ha visibilizado, se nos tiene que visibilizar más como una herramienta para momentos de crisis, porque ahora mismo estamos pasando una carencia de médicos y servicios en el sistema de salud y personas que no consiguen el cuidado o sufren ciertas negligencias por lo atropellado del sistema”, señaló Diana Soler, partera hace más de 14 años. 

Precisamente, en el 2024, se anunció el cierre de salas de parto en pueblos como Ponce (Hospital Damas) y Arecibo (Hospital Pavía), afectando directamente a ciudadanos de estos lugares, como aquellos que recibían los servicios allí. 

El rol de una partera, contrario a los mitos que le rodean a la profesión, es uno que conlleva preparación clínica y trabajan de forma colaborativa con médicos especialistas en obstetricia.

La partera es reconocida mundialmente como una profesional de salud que trabaja con la población de mujeres y personas gestantes, con el fin de cuidar, apoyar y educar durante el embarazo, parto y posparto, explica la Asociación de Parteras de Puerto Rico.

El cuidado también incluye el favorecimiento del parto natural y/o la detección de complicaciones y variaciones de lo normal, pero, además, sirve como consejera en salud y educación, no solo de quien gesta, sino también de la familia y la comunidad.

Hay un desconocimiento sobre nuestra preparación. Estamos completamente preparadas para cuidar, guiar y para que la mujer pueda tomar decisiones informadas. Los partos en la casa tienen muy buen resultado, nuestras estadísticas son excelentes”, puntualizó Soler. 

Otro profesional capacitado que podría brindar apoyo físico, emocional y educativo antes, durante y poco después del parto, lo es una doula

Las estadísticas coinciden que tener una doula puede reducir el riesgo de parto por cesárea, depresión posparto y ansiedad. Asimismo, el apoyo de doulas puede reducir la necesidad de epidurales y pitocina, y acortar la duración del parto. 

Las mujeres que reciben atención de doulas tienen un 52 por ciento menos de posibilidades de tener un parto por cesárea

De igual manera, tienen un 57 por ciento menos de posibilidades de desarrollar depresión o ansiedad posparto, destaca un estudio del 2022. 

“Acompañamos de distintas maneras, desde el aspecto de educar hasta ofrecer apoyo físico y emocional. Ayudar a la persona gestante, su familia y entorno a prepararse para el proceso que están atravesando”, describió Tania Silva, doula de aspectro amplio y educadora.

Silva aseguró que aún, en el 2025, diversos mitos rodean a las doulas, como la creencia de que no son necesarias, porque como apoyo “tengo a mi mamá o a mi pareja”. 

Realmente ni tu pareja ni tu mamá tienen la formación para ofrecerte unas herramientas durante el proceso y en el posparto. Algunas doula hacemos certificaciones adicionales en lactancia, como consejeras o consultoras”, comentó Silva.

Estas suelen sostén emocional y las primeras en identificar los recursos que la persona gestante podría necesitar para su bienestar mental. 

Nosotras llevamos a cabo una preparación emocional y solemos abordar las emociones a través de este acompañamiento”, agregó. 

El profesional de la salud (médicos) debería, mínimo, hacer cernimiento de salud mental, pero sabemos que esto no pasa y ahí entra una doula, para identificar las señales de una depresión posparto”, puntualizó la educadora. 

En Puerto Rico hay un problema por la falta proveedores y servicios para las personas gestantes y lamentablemente, desde los años cuarenta, las parteras fueron expulsadas de nuestro sistema de salud y ahora son más necesarias que nunca ante la violencia obstétrica, el cierre de salas de parto y la fuga y falta de obstetras. El Departamento de Salud debe reconocer a las parteras como proveedores de salud y que sean cubiertas por los planes médicos”, finalizó.

Filme puertorriqueño aborda de forma jocosa los retos detrás de la maternidad y el parto 

Una comedia boricua, que estrenó el jueves, 6 de febrero, presenta la historia de cuatro amigas que, precisamente, se reencuentran luego de años para el nacimiento de un bebé.

Se trata de Parto, protagonizada por el elenco del popular espectáculo Noche de Jevas de Teatro Breve (Lucienne Hernández, Isel Rodríguez, Lourdes Quiñones y Kisha Burgos), que presenta la historia de Pilar una madre primeriza de 40 años, quien contacta a sus amigas de infancia para que le asistan en su parto como sus doulas. 

Las amigas revivirán momentos juntas y pasarán por vivencias memorables que harán al público reír y reflexionar sobre la amistad y la maternidad.

Y, aunque el proyecto busca entretener al público con su peculiar jocosidad, la actriz y guionista de la producción, Lucienne Hernández, contó a Es Mental que como guionista busca temas con los que las mujeres puedan sentirse identificadas, como lo es el miedo y la preocupación que algunas tienen al buscar servicios de salud sexual y reproductiva.

Yo no parí en mi casa, no fue una opción, pero sí en el proceso tengo el recuerdo de muchos miedos. Aunque se sabía que sería cesárea, yo recuerdo salir de la oficina médica nerviosa y con más miedo”, contó Hernández.

“Aparte de mi experiencia, hablé con muchas amigas sobre ese miedo y la vulnerabilidad en la que estamos las personas gestantes”, añadió. 

Hernández finalizó diciendo que es un filme que tiene la perspectiva, sobre el parto en casa, de varios personajes, por lo que, muchas personas saldrán de las salas hablando de esto.