En medio de la pandemia de COVID-19 que ha mantenido paralizado al mundo los pasados meses, líderes de los principales gremios educativos en Puerto Rico no tienen claro cómo se enseñarán o repasarán a los estudiantes las destrezas que no aprendieron durante el recién terminado semestre escolar.

Lo único en lo que coincidieron la presidenta de la Junta de Directores de la Asociación de Educación Privada de Puerto Rico, Wanda Ayala de Torres, y el secretario de Educación de Puerto Rico, Eligio Hernández Pérez, es en el uso de evaluaciones para sopesar lo que los estudiantes aprendieron o no durante el semestre que terminó en mayo. 

La presidenta de la Asociación de Educación Privada aclaró que su punto de vista sobre las evaluaciones a los estudiantes es solo una opinión ya que las escuelas privadas -en donde estudian sobre 100,000 estudiantes- tienen total autonomía administrativa, financiera y académica.

“Las escuelas privadas son independientes”, explicó Ayala de Torres en entrevista con Es Mental

“Sí, fueron sometidas unas recomendaciones a las escuelas que no son de corte académico, sino que son a nivel de base protocolaria en la reapertura de las escuelas”, agregó.

No obstante dijo que en las escuelas privadas impera la incertidumbre debido a que no tienen una fecha o instrucciones concretas sobre cómo y cuándo reabrirán. 

 Exhortó a la gobernadora Wanda Vázquez q que permita en su próxima orden ejecutiva, que será el 15 de junio, que los empleados administrativos puedan trabajar en los planteles para, al menos, limpiar y renovar las estructuras. Por lo general, estos trabajos se llevan  a cabo en verano. 

La falta de dirección por parte del gobierno ha ocasionado que las escuelas privadas en Puerto Rico anden en la confección de múltiples escenarios para la posible reapertura de los talleres al mismo tiempo: uno para clases en línea, uno para clases presenciales, y uno para clases híbridas. 

El Departamento de Educación de Puerto Rico, que atiende a más de 300,000 estudiantes, igualmente confecciona varios escenarios para los distintos métodos de enseñanza en el sistema público por los que posiblemente se inclinen el próximo semestre, dijo el Secretario.  

“En este acercamiento nosotros vamos a iniciar con un refuerzo de las destrezas del año académico anterior”, adelantó. 

Los estudiantes realizarán una evaluación similar a las pruebas diagnósticas que típicamente ofrecen a comienzos de semestre escolar para conocer lo aprendido durante el año académico anterior. Esto ayudará a modificar los mapas curriculares de las clases de acuerdo con los resultados.

La fecha en la que evaluarán a los estudiantes y el tiempo que tendrán para ajustar los mapas curriculares de acuerdo con los resultados es desconocida. Por el momento, la agencia está en conversaciones sobre el tema con  la Asociación de Maestros de Puerto Rico (AMPR). 

“Todo proyecto que vaya a comenzar para darle continuidad y reforzar ciertas áreas [en los estudiantes] tiene que darse un avalúo o una prueba para ver donde están los estudiantes”, expresó la presidenta de la AMPR, Elba Aponte Santos.

La manera en la que se conducirán los cursos remediativos se encuentra en discusión, enfatizó Aponte Santos. Sostuvo que si el Departamento de Educación impartirá algún ofrecimiento en verano que requiera del servicio de los maestros, se deberá ofrecer una paga adicional y habrá un proceso de reclutamiento de manera que puedan participar de manera equitativa. 

Entorno a los cursos remediativos, la coordinadora de política pública de la Asociación de Psicología Escolar de Puerto Rico, Frances Boulon Jiménez, mencionó que son una buena alternativa debido a que los niños tienen la capacidad de recuperar lo que no aprendieron durante el semestre escolar anterior. La efectividad del proceso dependerá de cómo se realice.

La psicóloga escolar recomendó que se tomen en cuenta las necesidades de la población de los niños de Educación Especial y la posibilidades de sostener un mínimo de reuniones presenciales a través de cursos híbridos.

Pese a que recalcó que lo idóneo es que la educación sea presencial o al menos híbrida, lo importante es que primero se sobrelleve la pandemia para evitar toda posibilidad de contagio. 

“Entre educación presencial y amenazar la vida, tenemos que escoger la educación en línea”, acotó. 

La psicóloga escolar mencionó que es sumamente complicado sustituir la interacción en un mismo espacio físico, la oportunidad de tener giras y la compartir cara a cara que se tiene durante las clases presenciales. No obstante, la estrategia de enseñanza se debe adaptar a las circunstancias del mismo modo que al docente y al estudiante para que rinda frutos.

Por lo tanto, instó al Departamento de Educación de Puerto Rico que utilice la situación a su favor en miras de diversificar la oferta académico y evitar que solo una alternativa monopolice la manera en la que puedan aprender los estudiantes del sistema de enseñanza. 

“Yo creo que cualquier opción extrema está equivocada”, puntualizó  Boulon Jiménez. 

“Debemos contemplar un futuro donde la educación incluya una combinación entre clases presenciales y clases en línea”, concluyó.