A raíz de la película de Marilyn Monroe Seven Year Itch se ha popularizado el concepto de que luego de los siete años de matrimonio las personas son más vulnerables a ser infieles. Asimismo, en una publicación el educador sexual e investigador en el Instituto Kinsey, Justin J. Lehmiller Ph.D., respaldó esta teoría sobre las infidelidades.
Ante la duda de la veracidad de este argumento, Es Mental se sentó con dos expertos en salud mental y conflictos de parejas para validar o establecer como mito a este concepto.
Por su parte, el trabajador social Jonathan Meier negó que hubiese una relación entre el tiempo que lleva una pareja casada y la infidelidad. Entendió que existen múltiples factores que facilitan el surgimiento de una infidelidad y estos se pueden dar en cualquier momento de la relación, incluso desde su principio o etapas iniciales. “El purito de los siete años es un mito que se ha popularizado a través del tiempo”, mencionó.
Asimismo, la terapeuta de parejas, experta en dinámicas familiares, Carmen “Nina” Martínez Géigen opinó que hay literatura que apunta que la etapa en la que surgen mayor número de infidelidades es durante la crianza de los hijos. Estimó que ésta pudiese coincidir con los siete años a los que alude el artículo y la película de Monroe, pues muchas parejas empiezan a tener hijos luego de tres o dos años de matrimonio.
Cuando la pareja está sola, sin hijos, hay más tiempo para dedicarse el uno al otro, pero al nacer un menor la dirección emocional de los integrantes de la pareja es hacia el bebé o los hijos, y la relación de pareja pierde ese protagonismo, dijo Martínez Géigel.
Sin embargo, la experta también consideró que otra etapa de mayor vulnerabilidad a las infidelidades es cuando los hijos abandonan el nido. Aquí se pierde la presencia de los hijos en la casa y su dependencia a la atención de los encargados. Posiblemente coincide con estar pensando en el retiro o abarcar otros proyectos, entre otros sucesos. Consecuentemente, puede resultar que como han estado tan enfocados en los hijos tanto tiempo los integrantes de la pareja se encuentran en un estado de sentirse solos, desconexión y de reencontrar ese vínculo amoroso.
Similarmente, según un artículo de Forbes que cita datos de estudios de la Librería Nacional de Medicina, el Censo de la Comunidad de Estados Unidos, estudios de Pew Research y otros análisis del 2023, actualmente las infidelidades son el motivo principal por los divorcios, representando un 60% de los casos estudiados. La publicación menciona que independientemente de cuántos años lleve la pareja, la edad en la que se están presentando un mayor número de divorcios es aquella del retiro (edades de 55 a 64), representando un 46 por ciento.
Motivos de las infidelidades
En consonancia con Meier, Martínez Géigel indicó que existen otros motivos que provocan infidelidades como la búsqueda de algo nuevo, revivir sentimientos de amor nuevo, el aburrimiento que trae la rutina y la falta de dedicación a la relación de pareja y a su conexión. “Si una pareja no le ha dado la atención necesaria a su relación o no ha tenido el cuidado necesario para mantener la chispa o esas emociones, el ojo puede irse hacia la búsqueda de algo nuevo, independientemente de cuánto tiempo lleva con la otra persona”, presentó.
En este marco, Meier explicó que la insatisfacción marital, falta de comunicación, situaciones individuales como estrés laboral, egoísmo, inmadurez emocional, problemas económicos o situaciones de salud mental que inciden en relaciones de pareja también pueden ser factores que contribuyen a la infidelidad. Estos son elementos que pueden desenfocar a una persona de su relación. Incluso, dijo que tal vez la pareja necesita nuevas experiencias para sentir nuevamente esa adrenalina.
Meier argumentó que la desconexión después de los años no es necesariamente el caso de toda pareja. Mencionó que hay casos en los que después de los diez o siete años puede haber una reestructuración de la pareja o incluso mayor cohesión. “Culturalmente se sobreprotege la monogamia y se demoniza el que una relación vaya a terminar. Por este motivo, muchas personas recurren a la infidelidad con esperanzas de no ser descubiertos, en lugar al divorcio o a discutir el tema con su pareja”, destacó.
Asimismo, consideró que la infidelidad puede ser producto de problemas de pareja que no han sido atendidos o en los que uno de los integrantes de la relación no quiere trabajar.
Como recomendación, cuando se entiende que la otra persona no tiene la madurez para manejar el tema, es un buen momento para acudir a un profesional que pueda abordar los temas desde una mirada más sensible, neutral y racional, dijo.
Por su parte, Martínez Géigel sugirió trabajar en las transiciones. Igual que hay etapas de vida y de desarrollo, hay etapas en las parejas y relaciones amorosas, describió.
“No es lo mismo cuando una pareja está sola que cuando le da la bienvenida a un hijo. Hay relaciones en las que hay incluso celos hacia los menores por la falta de balance que hay entre la atención”, recordó al establecer que se requiere un cierto nivel de preparación para saber cómo manejar ir de una etapa a otra sin perder o descuidar de ese vínculo amoroso.





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