Con un 63 por ciento de la población global conectada a Internet, son muchas las personas que utilizan las redes sociales como herramienta para compartir información, conectar con personas y desarrollar relaciones. Sin embargo, hoy día también son usadas como plataforma para buscar ayuda ante una situación de salud mental, incluyendo el tema del suicidio. 

Pero, ¿qué realmente pasa por la mente de una persona con ideas suicidas y por qué las redes sociales parecen ser el espacio para compartir su sentir? Los hallazgos de nueve estudios, reseñados por psiquiatras de la revista médica Indian Journal of Psychiatry, coinciden en que las redes sociales son utilizadas por personas con pensamientos suicidas como grito de auxilio, particularmente en edades más jóvenes. 

“Los hallazgos sugieren que las redes sociales son utilizadas como medio para comunicarse con otras personas que sufren problemas de salud mental similares y para buscar apoyo social. Algunos usuarios reciben mensajes positivos y de apoyo, mientras que otros encuentran consejos negativos, lo que aumenta la frecuencia de participación en prácticas de autolesión”, subraya la investigación.

Asimismo, destaca que los sitios web de redes sociales contribuyen a una mayor exposición y participación en el comportamiento de autolesión, ya que los usuarios tienden a emular el comportamiento autolesivo de otros, normalizan las conductas e incluso adoptan algunas prácticas visualizadas en Internet.

Aunque parece un reto controlar lo que se consume en las redes sociales y la información a disposición del cibernauta, la doctora Deborah Vera Rivera, psicóloga clínica, mencionó la importancia de prestar atención a las conductas y acciones de las personas, tanto de forma presencial como en línea, pues a nivel psicológico el suicido puede englobar diferentes gradaciones. 

Según la psicóloga, uno de los componentes principales que se relaciona al suicidio son las advertencias y/o señales que un individuo puede presentar y que, muchas veces, se ignoran por nociones erradas de que la persona no sería capaz de atentar contra su vida.

“Antes de la idea suicida viene el deseo de morir. Este tipo de pensamiento no necesariamente significa que el individuo llevará a cabo una acción suicida, sino más bien un pensamiento automático que contempla la idea de morir o de cómo sería la vida sin estar vivo. Este tipo de advertencia o señal, al ser sutil, tiende a ser pasada por alto o caer dentro de pensamientos de juicio de ‘no hará nada, porque simplemente está deprimido”, señaló. 

Algunos de estos comentarios pueden manifestarse con expresiones como: “El mundo estaría mejor sin mí”, “Si yo me muero, ¿te dolería?”, “No veo soluciones a mi problema” o “Me pesa vivir”.

Y de ahí puede surgir lo que describe como ideación suicida que no solo trata de la idea de querer morir, pues además considera la posibilidad de terminar con la vida.

“No es lo mismo desear morir a (decir) “voy a quitarme la vida”. Es sumamente interesante mencionar esto, ya que este tipo de transición de deseo a ideación también puede ser sutil y usualmente transcurre un tiempo prolongado. Este tipo de proceso de contemplar la idea puede traer consigo realización de cartas de despedida sin necesariamente entregarlas, realización de procesos de herencia o seguros de vida, entre otros”, sostuvo. 

Posteriormente, puede darse lo que clasificó como un plan estructurado, que se caracteriza por un proceso de elaboración de la idea. 

“Puede traer consigo conductas que parecen cotidianas, pero que pudiesen contribuir a un daño, como múltiples parejas a nivel sexual sin protección, aumento de uso de sustancias, entre otros; acciones que no necesariamente se realizan para morir, pero que pone en peligro la vida del individuo. Ese intento suicida es un impulso de muerte”, afirmó. 

La doctora aseguró que existe una falsa creencia de que las personas con pensamiento suicida quieren morir. 

La literatura señala que no es que deseen morir, es que no encuentran solución a los problemas o situaciones. Tomando esto como cierto, mayor motivación y enfoque debemos darle al suicidio, ya que en la medida en que podamos asistirle a las personas que lo contemplen, buscando otra solución o alternativa, es que podremos prevenirlo”, dijo. 

Para lograrlo hizo hincapié en que es momento de dejar de un lado la creencia de que las personas hablan de suicidio para llamar la atención, como cuando publican algo sobre esto en las plataformas sociales en línea.

“El acto de publicarlo en las redes es similar a decirlo con anterioridad o a realizar acciones o señales en un transcurso de tiempo. Debe de tomarse con la misma importancia y debe de ser considerado como parte de las muestras de pesimismo y desesperanza que llevan a un individuo, en desesperación, a concretar la acción”, puntualizó. 

Vera Rivera aconsejó al público a evitar juicios, cuidar las reacciones y siempre creer  cuando una persona menciona que desea morir o que ha contemplado morir.

Asimismo, a escuchar activamente y entender lo que la persona está expresando, para así poder buscar la mejor alternativa de apoyo.

Finalmente, contemplar la asistencia de salud mental, puesto que “los aspectos del suicidio deben de ser tratados bajo tratamiento de salud mental con un profesional que asista y trabaje este tipo de dinámicas”, concluyó.