En un estudio recientemente publicado en la Revista Iberoamericana de Psicología, expertos en salud mental revelan el impacto del uso intensivo de Internet en la salud mental de los adultos en Puerto Rico.
Con una muestra de 237 participantes, esta investigación analizó la relación entre el tiempo de conexión a Internet y los niveles de ansiedad y depresión, mostrando tendencias preocupantes que reflejan patrones observados en otros países, como Estados Unidos, describió el líder de esta indagación, el psicólogo escolar Andrés Cruz Santos.
El experto sostuvo que esta labor representa un avance en la literatura científica en Puerto Rico, ya que cuantifica y evidencia un problema de salud mental vinculado al uso de Internet.
“Antes se hablaba de manera anecdótica de esta situación, pero sin datos concretos”, planteó el también profesor y cofundador del grupo de investigación en psicología cibernética la Universidad Albizu, Cruz Santos.
Los datos indican que el 35% de los participantes dedica entre cinco y seis horas diarias a Internet, con un 25% que pasa, incluso, siete o más horas conectados. Este nivel de consumo se observa, en su mayoría, entre personas que trabajan o estudian de manera presencial, lo cual resalta que estas horas de uso se acumulan fuera del ámbito laboral, probablemente en redes sociales o actividades personales.
Estos niveles de consumo posicionan a Puerto Rico en un contexto similar al de países más avanzados en tecnología y conectividad, aunque con una infraestructura de internet menos desarrollada, precisó Cruz Santos.
Los efectos del uso problemático de Internet en el bienestar
Por su parte, otro de los autores del estudio, parte de la facultad adjunta de la misma Universidad, Miguel Colón, añadió que la investigación destaca cómo el alto consumo digital puede influir en el bienestar emocional de los usuarios. Colón señaló que el estudio pone de relieve un problema importante: los adultos puertorriqueños, al igual que en otras partes del mundo, están cada vez más expuestos a contenidos en Internet que, en algunos casos, pueden causar malestar psicológico.
La mayoría de los participantes no reportaron niveles altos de ansiedad o depresión. Sin embargo, un 19% sí manifestó haber experimentado síntomas de ansiedad. Colón explica que, aunque no se puede generalizar por la limitada muestra, estos datos sugieren una tendencia significativa.
El 92% de los participantes usa Internet, principalmente, para redes sociales, reflejando un comportamiento común que puede afectar la vida diaria, desde el tiempo dedicado a la familia hasta la participación en actividades recreativas o deportivas, subrayó Colón.
“A mayor uso problemático de Internet, mayores niveles de estos síntomas”, sostuvo Cruz Santos. Para medir la ansiedad y la depresión, utilizaron escalas reconocidas como el “GAD-7” y el “PHQ-8”, mostrando que el 10% de los participantes presentaba síntomas de depresión moderados a severos. No obstante, no se hallaron diferencias significativas en cuanto al género, lo que es consistente con estudios internacionales.
Esto es especialmente relevante en un contexto de alta exposición a información perturbadora, como noticias de conflictos internacionales o de política, que pueden incrementar la ansiedad en algunas personas, dijo Colón. Opinó que la existencia de evidencia cuantitativa, aunque limitada, es crucial para futuras investigaciones y para el diseño de intervenciones en salud mental.
La investigación abre la puerta para más estudios y para el desarrollo de políticas públicas orientadas a fomentar un uso más saludable y consciente de Internet, coincidió Cruz Santos. Es crucial visibilizar estos temas, especialmente cuando el tiempo excesivo en internet puede restarle atención a otros aspectos de la vida cotidiana, como la crianza de los hijos, el tiempo en familia o el autocuidado.
Este estudio destaca la importancia de que las instituciones educativas y de salud en Puerto Rico se enfoquen en fomentar un uso responsable de Internet y la creación de políticas y programas educativos que alerten sobre el impacto de este consumo en la salud mental de la población, puntualizó Cruz Santos.
Por su parte, Colón sugirió campañas educativas promovidas por el gobierno y entidades de salud que fomenten un uso saludable de Internet. Estas campañas podrían incluir información sobre la importancia de un balance entre el tiempo en línea y actividades físicas o sociales, especialmente dirigidas a adolescentes y niños, aunque también aplicables a adultos. Insistió en que es esencial educar a la población sobre el uso responsable de internet para reducir el impacto en la salud mental y promover una vida más equilibrada.
Mientras, a nivel individual, Colón recomendó que los usuarios aprovechen las herramientas de monitoreo en sus dispositivos para tener mayor control sobre su uso de Internet. Además, considera que sería beneficioso replicar este estudio en una muestra más amplia y en grupos etarios distintos, como adolescentes, ya que el uso de dispositivos digitales es común desde edades tempranas. Esto ayudaría a entender mejor cómo las generaciones más jóvenes también podrían verse afectadas por un consumo excesivo de Internet.





![Tratamiento con buprenorfina: intervención médica esencial para una recuperación sostenible [COLUMNA] buprenorfina](https://www.esmental.com/wp-content/uploads/2026/09/buprenorfina-218x150.png)
