Nota de la Editora: Esta historia da inicio a la serie #DesafialaEdad de perfiles de adultos mayores que día a día hacen importantes aportaciones a la sociedad puertorriqueña. La publicación, que saldrá los miércoles e irá acompañada de un Facebook Live los jueves, se hace para celebrar el Mes de los Adultos Mayores gracias al apoyo de AARP Puerto Rico.

 

“Envejecer es inevitable y crecer es opcional, y yo quiero crecer”.

-Jorge Rivera Nieves, Ancla Telemundo Puerto Rico

 

Conversar con Jorge Rivera Nieves es conocer a un ser humano trabajador, luchador, amante de la lectura, de la música, de los carros y de la vida.

Con un recuerdo perfecto de sus vivencias, Rivera Nieves te adentra con su voz pausada y amena en una vida llena de momentos gratificantes, sobre todo en su carrera como periodista, en la cual lleva más de 40 años. El hilo conductor en su historia ha sido la búsqueda por aportar a una mejor sociedad.

Pocos saben que el hombre ancla de Telenoticias, una de las figuras más queridas del pueblo puertorriqueño, comenzó a trabajar a los 11 años e hizo todo tipo de trabajos en su juventud ya que venía de una familia de escasos recursos económicos.

Sin embargo, la vida lo llevó a convertirse en periodista sin buscarlo, profesión que le ha significado una forma de alcanzar la búsqueda de la verdad y de la justicia. Por eso, dejó atrás el deseo que tenía desde niño de convertirse en abogado para abrazar “el oficio con tanto cariño, respeto e integridad”.

Han sido muchas coberturas y entrevistas importantes que ha hecho como periodista. Su voz, carisma y energía, lo han llevado a destacarse y convertirse en una de las figuras más queridas de la televisión puertorriqueña. 

Rivera Nieves comenzó su carrera en los medios de comunicación en una emisora de radio cuando aún era estudiante de escuela superior. Por su registro de voz, su maestro de educación física, Eligio Armstrong, se le acercó para preguntarle por qué no incursionaba en la locución. Inmediatamente, Rivera Nieves le dijo que “no” porque él quería ser abogado. Hubo un “pulseo” entre ambos, uno que “sí” y el otro que “no”, hasta que Armstrong se la puso difícil. Le sacó una cita con el gerente de Wapa Radio y el resto es historia… Así comenzó su carrera.

Trabajaba en la emisora en las tardes luego de salir de la escuela, según relata. Fue practicando hasta que un día fue al aire. Gracias a esta oportunidad también puedo incursionar en Wapa televisión, donde le tocó reportar el fallecimiento de Roberto Clemente, agregó.

La lectura, según dijo, lo ayudó a ir desarrollando sus destrezas de comunicación y a hacerlo de forma efectiva desde joven.

Paralelo a su trabajo en radio, Rivera Nieves, quien nació en Río Piedras el 1951,“se buscaba el peso” trabajando como mesero con su hermano, quien trabajaba en la industria gastronómica. También, estudiaba y tocaba batería. 

“Mi vida ha sido bien interesante. He sido aprendiz de todo, maestro de nada”, recalcó con su pintoresco sentido del humor, el cual se distingue por incorporar dichos pueblerinos.

El primer trabajo que tuvo el hoy periodista fue repartiendo shoppers cuando tenía solo 11 años. Sin embargo, su primer trabajo formal, según recuerda, fue a los 14 años, vendiendo zapatos en una tienda, donde se ganaba $6 el día.

“Yo le metí el pecho a lo que fuera”, recordó al contar las diferentes experiencias laborales que ha tenido a lo largo de su vida: mesero, vendedor en una cervecera, vendedor de seguros, guardia de seguridad, entre otras.

Estas experiencias les han dado a su vida importantes enseñanzas. 

“Uno de los grandes aprendizajes que he tenido es que he aprendido a escuchar, porque dicen que envejecer es inevitable y crecer es opcional, y yo quiero crecer”, sostuvo.

Tras graduarse de escuela superior, Rivera Nieves comenzó a estudiar Ciencias Sociales en el Puerto Rico Junior College, hoy día Universidad Ana G. Méndez. Luego, se transfirió a la Universidad de Puerto Rico, donde continuó estudios en esa área, pero con una concentración en psicología. Entendía que comprendiendo mejor al ser humano, podría ser mejor abogado.

Mientras estudiaba, se mantenía trabajando en la radio. Luego de terminar sus estudios, el locutor y actor Junior Abrams, quien trabaja con él en KBM radio, le dijo que Telemundo comenzaría un proyecto de un noticiario, que solicitara para trabajar allí. “Yo no me atrevo”, le respondió Rivera Nieves. 

“Me subestimé”, reconoció.

Pero Abrams le sacó cita con la oficina de recursos humanos. Lo llamaron, hizo una prueba que consistía en leer noticias, improvisar una historia por un minuto y hacer una entrevista. Lo recuerda como si hubiera sido hoy.

“Fue por insistencia de Junior Abrams. Fue parecido al profesor Armstrong, quien me hizo la cita con el gerente de Wapa Radio”, comparó.

A la semana, lo llamaron para darle el empleo. Han pasado 43 años desde ese día y continúa trabajando en Telemundo.

“Comencé a destacarme porque lo que hice fue extrapolar. Me olvidé de las leyes… Porque yo quería ser abogado a base de dos principios: defensa de los principios de justicia y búsqueda de la verdad. Después fui viendo que a través del periodismo podía alcanzar esas metas. Extrapolé esa filosofía a mi trabajo periodístico”, sostuvo.

Recordó que debido a sus coberturas de interés social le llamaban el “reportero escolar” y el “reportero de los pobres”. 

Entre los trabajos periodísticos que más recuerda de su carrera en la televisión figuran la entrevista que le hizo al ahora fenecido líder de los Macheteros, Filiberto Ojeda Ríos, luego de una negociación de meses, el ataque a la base aérea Muñiz y el caso de Odalys, una niña que fue secuestrada en un hospital de Humacao.

Sobre este último caso, le tocó entrevistar en vivo a sus padres en el noticiario. En ese momento se proyectó como papá y pensó en su hija Mónica, que en ese momento tenía 8 años. Se quedó unos segundos sin poder hablar luego de que le dieron la señal para comenzar la entrevista. 

“[Hice un] esfuerzo y acopio de lo que había aprendido en psicología y lo que yo promovía: que los periodistas debemos establecer un perímetro psicológico de protección para mantener control sobre las emociones sin perder la sensibilidad”, sostuvo.

Hace cinco años, o sea 17 años después de la tragedia ocurrida en 1998, se reencontró a esta familia casualmente en Yabucoa, dijo. Así son las vueltas de la vida de Jorge Rivera Nieves.

El hecho más reciente que lo marcó fue la cobertura del llamado Verano del ‘19 cuando en julio del año pasado se desataron protestas masivas que forzaron la renuncia del entonces gobernador Ricardo Rosselló Nevares tras la revelación de un escandaloso chat.

Durante una transmisión del noticiario de una de las manifestaciones, un provocativo baile de reguetón frente a la Catedral de San Juan, el periodista pronunció unas palabras sin saber que causarían revuelo, pero sobre todo mucha aceptación entre el público jóven: “el perreo intenso acaba de comenzar”.

Luego de esa expresión, fue invitado a abrir el concierto del reguetonero colombiano J Balvin en Puerto Rico. Allí recibió una gran ovación del público y “aquello se quedó encendido”.

A sus 69 años, Rivera Nieves es parte de los 1.3 millones de adultos mayores en Puerto Rico que siguen activos trabajando y que forman parte vital de la economía y de la sociedad puertorriqueña. Según datos de un estudio hecho por Oxford Economics para AARP en 2015, el grupo de personas con más de 50 años representa el 37% de la población y aporta $25,000 millones a la economía de Puerto Rico. Se siente realizado con cada una de las experiencias vividas a lo largo de su vida. También porque sus dos hijas estudiaron las carreras que más le apasionan y se relacionan a él: Grenda es periodista y Mónica es abogada, dijo con orgullo.

En medio de la emergencia por el COVID-19 que mantiene al mundo bajo preocupación, el periodista sigue trabajando a diario y aconsejó a los adultos mayores, quienes tienen mayor riesgo de enfermar gravemente, a cuidarse, sobre todo si tienen condiciones de salud.

“Todo pasa. Es cuestión de mantenernos enfocados y no desesperarnos”, sostuvo.

Exhortó a no perder la fe y a leer. 

“Vamos a nutrirnos, vamos a viajar con una buena novela”.