Era domingo, 15 de marzo. Se encontraba en su trabajo en el Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín, en Carolina, donde trabaja como maquillista, cuando la fiebre se apoderó de su cuerpo. Ya habían detectado los primeros cinco casos de COVID-19 en Puerto Rico, por lo que sus jefes decidieron enviarla a su hogar. 

Le realizaron dos pruebas: una de influenza y otra de micoplasma. En ambas arrojó negativo. Jillianzka Otero Rodríguez, de 30 años, estuvo una semana realizándose muestra tras muestra. El viernes, 20 de marzo, acudió a Centro Médico en Río Piedras.

Como  trabajaba en un aeropuerto, las autoridades decidieron aislarla. La tensión crecía según el tiempo corría cuando le anunciaron que había arrojado positivo en la prueba de COVID-19. 

Encerrada desde hace 18 días en la unidad de intensivo del Hospital Universitario en el Centro Médico de Río Piedras, relató su batalla en contra del COVID-19 en entrevista con Es Mental. 

“Yo me dije: ‘Dios mío, yo no sé ni siquiera si hay tratamiento”, relató al recordar el momento en el que recibió la noticia. “Yo tuve muchas dudas porque esto es algo nuevo”.

La respiración se le complicó como nunca. Pese a que intentaba respirar adecuadamente, “sentía un tapón en los pulmones”, describió. Ni siquiera los tanques de oxígeno aliviaban su gran esfuerzo físico. La alternativa que tenía sobre la mesa —por recomendación de los médicos que la atendieron— era que la entubaran. 

Jillianzka reconoció que los doctores solo querían lo mejor para ella, que tuviese todas las herramientas para ganar la batalla. Sin embargo, les pidió que le regalaran un día para intentar respirar por sí misma. Quería  evitar la tortuosa agonía de ser sedada. 

Para su sorpresa, lo logró. 

“Yo pensé que no lo iba a lograr”, mencionó. “No hay palabras para expresar lo triste y desesperante que es”. 

Mientras las horas se esfumaban en el reloj, la duda sobre cómo se contagió permanecía. Desconocía si había sido en un centro comercial, en su trabajo, en la calle. Lo único que sabía es que el COVID-19 la había arrancado de su hogar y de su familia, en Vega Baja. 

Si bien es cierto que la incertidumbre y el desespero de estar entre las cuatro paredes de una habitación con una cama, un baño, unos monitores y una vitrina de cristal era la única que tenía en esos momentos, estando en ese lugar entendió el valor de la familia y de los amigos. 

La joven no tan solo adjudicó su sanación al personal médico que la atendió con sensibilidad y entrega, sino a todos los que nunca perdieron la esperanza y creyeron que vencería. 

“La familia, los enfermos, los doctores siempre tenían esa esperanza en mí de que el tratamiento iba a funcionar”, recordó Jillianzka. 

El jueves, 2 de abril, notó que médicos y enfermeros del hospital comenzaron entrar a su habitación. Pensó que algo había sucedido con alguno de los otros pacientes de coronavirus hospitalizados. Encendieron la cámara del celular y comenzaron a grabar mientras le anunciaban lo inesperado: “estás libre de COVID-19”.

En ese instante, Jillianzka se convirtió en la primera paciente en recuperarse de COVID-19 en el Hospital Universitario. Igualmente, la segunda a nivel isla luego de Frank Eller, el californiano de 87 años que estuvo recluido en el Mayagüez Medical Center tras haber sido rescatado enfermo de un crucero que atravesaba el Canal de la Mona.

“Yo les pido a las familias de los pacientes que mantengan su fe fuerte”, aconsejó la también maestra. “Nosotros los pacientes lo que necesitamos es el apoyo de nuestras familias”. 

El camino que le falta por recorrer es todavía largo porque sus pulmones no se han recuperado del todo como consecuencia del COVID-19. No obstante, la joven espera con ansias el día en el que finalmente pueda salir del hospital. Cuando pueda respirar aire fresco, comer hasta la saciedad, abrazar a cada uno de sus familiares y a también su pequeño perro, Bruno. 

“Yo sentí que Papito Dios me usó para darle esperanza a un pueblo que la necesitaba”, puntualizó Jillianzka. “Yo me siento bien de que pueda darle fe y esperanza a la familia de los pacientes que están pasando por esto mismo”.