En los últimos años, han surgido cambios drásticos en cuanto a la perspectiva sobre la identidad y expresión de género y orientación sexual, entre otras de las terminologías relacionadas a la exploración de la sexualidad y de la experiencia humana. 

En este marco, Es Mental entrevistó a dos jóvenes, con la autorización previa de sus cuidadores principales, para conocer cómo han vivido estos cambios. Se les preguntó sobre sus perspectivas hacia la orientación sexual, expresión de género y cómo viven las brechas que hay entre ellos y las generaciones anteriores respecto a estos temas.

Empecemos con Raúl, nombre ficticio para proteger su identidad. El joven con apenas 15 años, reconoce los cambios generacionales. Más aún, ha aprendido a aceptar las lagunas de sus familiares respecto al tema, pudiendo sostener su propia opinión. 

“Mi opinión contrasta bastante con generaciones pasadas, específicamente la equis, los boomers e incluso muchos millennials. Fueron criados desde una perspectiva que sistemáticamente reprime a las personas que piensan o viven de manera ‘distinta’”, comentó al destacar que su opinión es “bastante distinta” a lo que piensan sus padres y abuelos, pues aprendieron a ver las cosas en “blanco y negro”.

Admitió que nunca ha hablado con sus padres sobre estos términos ni sobre la comunidad LGBTQ+ porque sabe que su reacción sería una de rechazo, situación que lamentó.

Raúl explicó que sus emociones románticas no han florecido aún. Incluso, afirmó jamás haber experimentado un crush, ni un deseo por estar en una relación romántica con otra persona. No obstante, dejó claro que, según su pensar, la expresión de género y orientación sexual deben de ser libres y honestas.

“De no ser así, se vive una mentira que puede hacer daño mentalmente”, mencionó en concordancia a estudios publicados sobre el tema.

Admitió que en su entorno, la mayoría de las personas de su edad comparten su pensar de que la expresión de género y el amor es libre.

Mi opinión sobre la comunidad LGBT+ es bastante abierta, considerando que tanto yo como mis hermanas somos parte de este grupo”, dijo Raúl al deplorar que nunca podrá expresarse libremente sobre el tema con muchos de sus seres queridos.

A su vez, Es Mental entrevistó a Leticia, nombre igualmente ficticio, quien tiene 16 años. A diferencia de Raúl, Leticia sí gozó de la aceptación de sus padres cuando les dijo que, a pesar de no desear etiquetarse hasta el momento, se considera parte del colectivo LGBTQ+

Yo les dije [a mis padres] como yo me sentía y me dijeron que querer explorar sin aferrarse a una etiqueta es normal en mi etapa de desarrollo”, destacó al compartir que también ayuda el que tenga a muchos familiares que son parte de la comunidad. 

“Me dijeron que soy joven y que tengo que conocerme bien para saber qué quiero ser de manera definitiva”, agregó.

Leticia, también describió al amor como “libre”. 

Si me gusta alguien, me gusta alguien y ya, independientemente de su expresión o identidad de género”, comentó al tiempo que comentó estar rodeada por múltiples amistades abiertamente queer

Explicó que la relación de esta generación con las anteriores es difícil, pues esta es mucho más abierta, factor que asusta a las demás. “Hay más libertad y no hay miedo hacia romper límites”, dijo. 

No obstante, entendió que, según su experiencia, hay muchas personas jóvenes de la comunidad LGBTQ+ que le tienen poca paciencia a las personas que están poco educadas sobre el tema o piensan distinto en algunos temas relacionados al colectivo. 

La generación de ahora es muy abierta, pero puede ser igual de cerrada con los conservadores que viceversa”, opinó. 

Agregó que a veces, por querer ser entendidos, muchos jóvenes empujan sus ideas, sin mucha empatía o arrastrando coraje, situación que entiende, pues quieren ser escuchados, o también por situaciones particulares que viven en el hogar. 

No obstante, indicó que, por ser menores, a veces no expresan sus ideas o manejan las diferencias de la manera adecuada. 

“Aún estamos creciendo y aprendiendo a comunicarnos de manera efectiva”, comentó.

Igualmente, dijo que hay mucha confusión entre las diferencias de lo que es la expresión de género y la orientación sexual

“Aún no creo que se haya aceptado del todo que un hombre puede ser afeminado sin que tenga que definir su orientación sexual”, mencionó a partir de su experiencia en el ambiente escolar junto a sus contemporáneos. 

Según una investigación de Pew Research Center, el aumento en el apoyo al matrimonio entre personas del mismo sexo en el último decenio es uno de los mayores cambios de opinión sobre cualquier cuestión de política durante este periodo. Asimismo, otra encuesta realizada por el mismo centro prueba que hay incluso mayor acogida hacia las personas sexodiversas y más libertad en cuanto a la autoaceptación.

En concordancia con las indagaciones anteriores, el trabajador social y miembro del Comité Asesor Comunitario de True Self Foundation, Alejandro Santiago Calderón, explicó que actualmente hay una mayor libertad y oportunidad a asumir la identidad de género. Consecuentemente, hay mayor facilidad en aceptar la orientación de género e incluso reafirmar su orientación sexual hacia los familiares. 

No obstante, indicó que hay una diferencia marcada del nivel o el acceso al disfrute de esta revelación y sentirse felices o a gusto, ya que depende del contexto socioeconómico de la persona. Dijo que hay un grado de aceptación más alto, pero actualmente las personas con mayor acceso a educación o con mayor capacidad socioeconómica tienen más entendimiento sobre estas “novedades”. Muchos también se ven afectados por creencias religiosas adoptadas, comentó. 

Incluso apuntó que, al ya no ser considerado un delito y el Estado tomar posicionamiento, más hacer políticas públicas indicando que el discrimen es castigable bajo la ley, hay mayor claridad sobre cómo tratar el tema. Indicó que, según su experiencia como líder comunitario, a pesar de que no todos los menores están atentos a qué es lo que está pasando en el “juego legislativo”, sí están atentos a la política pública del país.

Se pueden levantar delante de un profesor y no es que citen el número de la ley, pero saben que tienen estos derechos”, aseguró.

Asimismo, el representante de True Self Foundation opinó que indistintamente de las prácticas sexuales de cada persona, cada una tiene una orientación sexual específica. 

Uno nace como una persona de la comunidad LGBT” dijo.

La exploración de la sexualidad no es lo mismo que la orientación sexual, ya que se puede ser una persona sexodiversa y estar en una relación heterosexual o puede estar claro sobre su orientación sexual sin tener relaciones sexuales o teniendo una discapacidad que le inhibe de explorarlo, aseguró el experto. 

No obstante, dijo que hay otros estudios que indican que la orientación sexual puede ser cambiante. Por esto, muchos jóvenes no se sienten cómodos identificándose como “x” o “y” orientación sexual, tal como en el caso de Leticia. 

Reiteró que, tal como mencionó Leticia, hay una confusión social generalizada sobre los conceptos. 

“Dentro del tema de sexualidad humana se analizan tantos términos que puede resultar difícil de entender completamente”, comentó al afirmar que hace falta mayor educación sobre el tema a nivel comunitario.

A esto, Leticia añadió que piensa que igual hay muchos jóvenes que arrastran el dolor y el rechazo vivido por generaciones LGBTQ+ anteriores, por lo que se presentan primero como “víctimas” y luego como personas de la comunidad. 

“Este factor, entiendo que promueve la perspectiva de que somos diferentes y, a pesar de las luchas de generaciones anteriores de la comunidad LGBT, cada cual tiene su situación particular en la casa, pero no nos toca a nosotros los jóvenes cargar con ese dolor de generaciones anteriores”, afirmó.

No se trata de cargar con el dolor de generaciones anteriores, sino de reconocer y valorar las contribuciones y los sacrificios realizados por aquellos que nos precedieron. Al asumir nuestra propia identidad y construir un futuro más igualitario, podemos honrar su legado y continuar trabajando hacia una sociedad más justa y comprensiva para todos”, dijo, por su parte, Santiago Calderón. 

Asimismo, consideró que es crucial que cada persona tenga la libertad de definir su propia experiencia y narrativa, sin que esta reduzca su identidad a “víctima”.