A medida que se acercan las elecciones generales en Puerto Rico los candidatos a los diferentes puestos electivos han redoblado esfuerzos por comunicar sus propuestas en las redes sociales, provocando la polarización de distintos sectores demográficos.

En algunas de las dinámicas que se han producido en las plataformas virtuales resulta evidente que existe una divergencia y resentimiento generacional que plantea la interrogante de en qué medida la edad será un factor determinante de cara a los comicios del 3 de noviembre.

Para la asesora y analista política Migdalia Rivera, las diferencias entre las distintas generaciones se han visibilizado de forma más contundente en tiempos recientes. Opinó que a partir del llamado ‘Verano de 2019’ cobró fuerza el reclamo de los más jóvenes hacia los más viejos por las consecuencias económicas y sociales de las decisiones que tomaron. Y esto aplica tanto a quienes han estado a cargo de gobernar el país como a quienes decidieron quiénes serían esos líderes a partir del 2021.

“Los jóvenes culpan a los mayores de lo que estamos viviendo”, dijo Rivera.

Durante las manifestaciones del verano del año pasado, que tuvieron como resultado la renuncia del entonces gobernador Ricardo Rosselló Nevares, la percepción general fue que el proceso tuvo como protagonista a la juventud. El hecho de que artistas como Bad Bunny, Ricky Martin y Residente, entre otros, tuvieron un rol determinante en el éxito de la convocatorias, sumado a otros esfuerzos que han hecho para motivar la participación en los comicios que se avecinan, puede haber alimentado la toma de  conciencia entre sus seguidores acerca de la importancia de participar en los procesos para decidir el futuro del país. Desde este verano Bad Bunny, quien es el ídolo musical actual de los jóvenes, ha hecho expresiones en las redes sociales para promover el voto con lema «Sácala y úsala» y tan reciente como el domingo endosando al candidato del nuevo partido Movimiento Victoria Ciudadana para la Alcaldía de San Juan, Manuel Natal. 


El psicólogo clínico comunitario, Eduardo Lugo, sostuvo que desde su perspectiva y basado en su trabajo, pueden percibirse unas tendencias en términos de las problemáticas que le importan a determinados grupos de acuerdo, entre otros factores, a su edad.

Mencionó, por ejemplo, que para los votantes más jóvenes parece ser particularmente relevante en estas elecciones alejarse de la práctica de ejercer el voto para favorecer a uno de los dos partidos que históricamente han prevalecido, el Partido Nuevo Progresista y el Partido Popular Democrático y, en su lugar, darle oportunidad a personas y modelos nuevos.

Esta manera de votar “por tradición” puede enfrentar a jóvenes con los adultos mayores quienes crecieron con esa costumbre política en Puerto Rico.

“La polarización surge, en parte, porque hay un descontento profundo con los cambios de partido: o rojos o azules”, apuntó el también presidente del Proyecto Impacto Juventud, que busca propiciar la participación de los jóvenes en la vida política.

El psicólogo explicó que el concepto “colonialidad” puede ayudar a explicar este comportamiento que puede ser común en personas de mayor edad, pero también entre la juventud.

“La colonialidad tiene que ver con patrones sociales, históricos, que nos llevan a pensar de unas maneras. Los traumas coloniales son cosas que pasan en una colonia que van impactando la psiquis de las personas y se transmiten de generación en generación”, sostuvo.

En el caso de Puerto Rico, un trauma colonial sería el carpeteo político que ocurrió en la década de los setenta y tan recientemente como en 2017, en el caso de estudiantes universitarios que se manifestaron durante una reunión de la Junta de Gobierno de la UPR. 

Por otro lado, también puede contribuir en algo a la “situación de batalla” entre jóvenes y mayores que los primeros pueden sentirse más afectados por situaciones que tienen que atenderse ahora para evitar sus efectos a largo plazo, como es el caso de la crisis climática o la existencia de una Junta de Control Fiscal. Situaciones como éstas están contextualizadas a las crisis recientes que retan a los jóvenes con problemáticas como el embate del huracán María, el más potente en la historia reciente, terremotos y una pandemia global.

“Si hay algo que saben es que las decisiones que tomen ahora les van a impactar por muchísimos años”, apuntó.

Lo anterior no significa que se pueda generalizar a la hora de establecer las prioridades de la gente por simplemente pertenecer a un grupo de edad.

El sociólogo Emilio Pantoja explicó que aunque las personas que nacieron en una misma época comparten un lenguaje común, el término ‘generación’ “es una construcción social arbitraria”. Por lo tanto, indicó que “decir que el mundo se divide entre baby boomers y millennials es en realidad una falacia”.

Una forma de ver claramente cuánto pueden diferenciarse los modos de pensar de personas que se considera pertenecen a una misma generación es pensar en Alexandra Lúgaro y Rosselló Nevares, dijo el sociólogo, al opinar que el término puede resultar más como una estrategia de mercadeo que para definir aspectos del comportamiento.

“La conclusión lógica es que esta construcción de una batalla generacional es una creación de grupos de gente que buscan justificar sus posiciones, menospreciar las de otros o adelantar agendas que no tienen claridad. La batalla política no se divide entre boomers y millennials sino entre la pléyade de temas de política social y de política de estatus que confrontan los puertorriqueños”, dijo Lugo.

 

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