La kinesiología estudia el movimiento del cuerpo. Es una práctica que integra aspectos físicos, emocionales y energéticos, según explicó el naturópata Leunam Meléndez, quien practica la kinesiología aplicada.

Aunque la evidencia científica que respalda la efectividad de la kinesiología en la salud mental es limitada, existen investigaciones, como la publicada en la revista Complementary Therapies in Clinical Practice, que se centra en la rama de la kinesiología Touch for Health (TFH), una terapia complementaria que integra elementos de la quiropráctica, la osteopatía y la acupresión. El estudio documentó experiencias positivas relacionadas con el bienestar emocional, la autoconciencia y el autocuidado.

Meléndez explicó que la kinesiología se diferencia de otras disciplinas en que utilizan pruebas musculares conocidas, como técnica de biorretroalimentación para identificar las áreas que deben trabajarse a través de una comunicación directa con el cuerpo. 

Aclaró que, según la medicina tradicional china, cada emoción está relacionada con un canal energético particular, por lo que al trabajar con una emoción no basta con mencionarla y estimular ciertos puntos específicos de la misma, sino que es necesario entender la conexión que guarda con el organismo. 

El coraje tiene que ver con el meridiano del hígado, entonces, pues vamos a ver que una persona que tiene el hígado afectado, una persona colérica, que se pasa gritando, que se pasa molesto todo el tiempo, viceversa, es un canal de doble vía”, explicó Meléndez.

Ofreció un ejemplo sobre la correlación de las emociones con las partes del cuerpo, “molestarse el día completo y estar todo el día con esa emoción, pues nos va a afectar el hígado, nos va a afectar el canal energético del hígado”. Asimismo, mencionó que la tristeza está relacionada con el meridiano de los pulmones y el del intestino grueso. 

Técnicas y ejercicios para el bienestar emocional

El naturópata destacó que una de las herramientas más utilizadas en kinesiología es la técnica de liberación de estrés o tensión emocional, la cual busca reducir la acumulación de tensión en el cuerpo y la mente. Agregó que esta técnica consiste en estimular la neocorteza, ubicada en la frente, con el objetivo de ayudar a la persona a procesar mejor las situaciones y desarrollar estrategias para afrontar el estrés.

Estamos claros en que no podemos cambiar las cosas que ya han pasado, pero sí podemos cambiar nuestra perspectiva o nuestra relación con esas cosas que ya pasaron”, afirmó el kinesiólogo.

Asimismo, destacó que esta técnica puede ser útil para reducir la ansiedad ante situaciones que aún no han ocurrido, como una entrevista de trabajo o una cita.

“La ansiedad es simplemente el estrés por el futuro. Podemos ayudar a trabajar esas situaciones hipotéticas y prepararnos para que nuestro cuerpo no reaccione con tanta tensión ante ellas”, agregó.

Meléndez también explicó que las emociones pueden entenderse como energía en movimiento, por lo que la liberación de estrés no solo se enfoca en aliviar síntomas físicos, sino en transformar la manera en la que una persona percibe y gestiona sus emociones.

Indicó que entre los muchos ejercicios que se utilizan para trabajar con las emociones está el gateo cruzado, el cual consiste en mover los lados opuestos del cuerpo al mismo tiempo, por ejemplo, una pierna y la mano contraria. 

Es importante aclarar que la kinesiología no sustituye la atención de profesionales de la salud mental, como psicólogos o psiquiatras. Sin embargo, puede integrarse como una terapia complementaria para el manejo del estrés y la ansiedad.

¿Para quiénes está contraindicado?

Aunque la kinesiología es una técnica accesible para la mayoría de las personas, existen algunas precauciones. Según Meléndez, es importante considerar el estado físico de cada individuo, especialmente en casos de lesiones recientes o condiciones médicas específicas. 

Además, mencionó que algunas técnicas podrían estar contraindicadas en mujeres embarazadas, por lo que es fundamental adaptar el enfoque según cada persona. Sin embargo, enfatizó que “todo el mundo puede beneficiarse de la kinesiología de alguna forma”, ya sea a través de ejercicios de respiración, liberación emocional o ajustes en la postura.

En un mundo donde el estrés y la ansiedad son cada vez más comunes, herramientas como la kinesiología ofrecen una alternativa para entender mejor la conexión entre mente y cuerpo. Con técnicas prácticas y un enfoque integral, esta disciplina permite no solo aliviar síntomas, sino también generar mayor conciencia sobre cómo gestionamos nuestras emociones y nuestro bienestar.

“Si, por ejemplo, la persona tiene una operación, tiene tornillos, le duele un montón el brazo, pues no daría pruebas musculares a ese brazo específico. Depende si fue reciente o si fue hace varios años. A menos que la persona me diga: ‘Me duele mucho’. Si la persona pasó un derrame, por ejemplo, y todavía tiene episodios o tiene parte del cuerpo dormido, yo siempre recomiendo que suban el MRI para ver si hay algo más pasando en el cerebro, como un tumor o algo así”, señaló Meléndez sobre la importancia de adaptar la kinesiología a cada caso.