El inicio de un nuevo año escolar puede poner ansiosos tanto a los niños como a sus padres. 

Según la psicóloga clínica Rina Alonso Olivero,  es natural que ambas partes se preocupen luego de haberse acostumbrado a una rutina un poco más relajada y tener que volver a una rutina más estructurada. 

 

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Alonso Olivero destaca que, durante las vacaciones de verano, los niños suelen participar en actividades recreativas o ir de viaje. Cuando se acerca el nuevo año escolar, “por lo general, los niños tienen preocupaciones sobre qué les espera, cómo va a ser el próximo año, quién será la maestra o el maestro, quienes serán sus compañeros de clase, qué notas va a sacar y se preguntan si van a poder cumplir con todo lo que se les exija en la escuela”, aseguró Alonso Olivero, quien lleva 16 en la práctica profesional.

 La doctora añadió que los padres se preocupan por asuntos como la compra de los útiles escolares y los uniformes, pagar la matrícula, poder llevarlos y recogerlos a tiempo, cumplir con los compromisos y actividades extracurriculares, entre muchos otros. 

Esta ansiedad anticipada o preocupación excesiva por el futuro, por lo general, se disipa cuando los estudiantes ven a sus maestros, conocen a sus compañeros y tienen una idea más clara de lo que estará ocurriendo durante el semestre. Sin embargo, cuando los niños no se preparan para el inicio escolar, llegan cansados y desorganizados, su ansiedad se puede prolongar y afectar su rendimiento académico durante las primeras semanas y hasta el primer mes de clases.

 De hecho, una tesis publicada por Abigael Tavita Egoavil Santana, estudiante doctoral de la Universidad Peruana Los Andes, confirma que los estudiantes con altos niveles de ansiedad tienen intensas reacciones emocionales y pensamientos negativos que les impiden tener un buen rendimiento en los exámenes y otras evaluaciones. 

Sin embargo, mientras más temprano se organicen e internalicen la rutina del nuevo semestre, estarán más preparados para enfrentarlo. Por eso, «es importante que los padres vayan acostumbrando a los niños a la rutina escolar», comentó Alonso Olivero.  

Algunas recomendaciones que da la psicóloga para manejar la ansiedad de regreso a clases son:

  1. Acostumbrarlos a los nuevos horarios, mínimo dos semanas antes.
  2. Establecer un plan y hablar con todos los miembros de la familia sobre la rutina que se establecerá una vez comiencen las clases. De ser necesario, la psicóloga clínica propone preparar un calendario para que los niños visualicen cuánto tiempo libre les queda y cuándo comienzan las clases.
  3. Incluir a los niños en la compra de los uniformes y materiales escolares. Permitirles que sean ellos quienes los organicen.
  4. Separar un tiempo para hablar sobre las metas y expectativas para este año escolar.

La terapeuta psicológica de individuos, parejas y niños, Manena González, coincide con Alonso Olivero. “Es bien importante que los padres estén bien organizados para esa vuelta a rutina. Cuando hay muchos imprevistos nos puede dar ansiedad, pero si estamos bien organizados nos sentimos más preparados para enfrentar el día a día y los cambios que se avecinan”, expresó. 

Durante sus 22 años en la práctica profesional, González ha identificado el “mindfulness” como una herramienta que puede ayudar a las personas a manejar la ansiedad y el estrés que provocan los cambios y las transiciones que, en este caso, representa el inicio escolar. El mindfulness en español significa “atención plena” y en la práctica invita a poner atención a lo que está ocurriendo en el momento, dejando a un lado las preocupaciones por el futuro que impiden disfrutar el ahora. 

“Tenemos que recordar que cada fase de vida, cada etapa o cada transición, usualmente no vuelve. Aunque vivimos con mucha prisa, con muchos estímulos y muchos estresores, debemos adiestrarnos para estar un poco más presentes en cada experiencia de vida. Por eso, es bien importante disfrutar esos momentos que no vuelven y que son importantes para nuestros hijos”, señaló González.

Algunas técnicas de “mindfulness” que se pueden practicar en familia durante momentos de ansiedad son: 

  1. Realizar respiraciones conscientes. Las respiraciones conscientes invitan a poner atención a nuestro cuerpo a la vez que inhalamos y exhalamos con los ojos, preferiblemente, cerrados. Este tipo de respiración bloquea todo tipo de pensamiento, sobre todo, aquellos que son negativos o que provocan ansiedad.
  2. Practicar la relajación guiada en familia. Se trata de escuchar una grabación o la voz de otra persona, que va dirigiendo nuestra la atención hacia la respiración y las sensaciones, lo que oxigena y armoniza el cuerpo y la mente.
  3. Hacer ejercicios para enraizar. Según González, se trata de conectar con los sentidos a través de preguntas cómo qué tres cosas veo en este momento o en este instante qué tres cosas escucho, entre otras.

Estas técnicas de relajación pueden ser aplicadas en cualquier momento de estrés o ansiedad y no toman mucho tiempo. Según González, estas técnicas “ayudan a rendir mucho más, a estar más presentes, mejoran calidad de nuestra vida y de nuestras interacciones con los demás”. Por tanto, recomienda enseñarlas a los niños ya que les puede ayudar a manejar el inicio de clases, el estrés de los exámenes finales, su rendimiento deportivo, interacciones con amigos, entre muchas otras experiencias de vida.