(Ilustración por Mya Pagán)

Entre las situaciones que afectan la salud emocional de los adolescentes en Puerto Rico, los trastornos de ansiedad y la depresión actualmente ocupan los primeros lugares entre los casos que ven los profesionales de la salud mental en sus prácticas diarias, coincidieron psiquiatras especializados en esta población.    

Muchos jóvenes pueden sentir tristeza, miedo y preocupación como parte de sus emociones cotidianas, pero cuando esto interfiere en sus actividades diarias, como la escuela y la dinámica en el hogar, no se debe ignorar el asunto.  

En el caso de los adolescentes puertorriqueños, en los últimos cinco años han estado expuestos a diferentes situaciones que no deben obviarse y que podrían representar estresores adicionales en comparación a otras generaciones, según el doctor Mario González Torres.

“Por ejemplo, la escuela se ha visto afectada durante todo este tiempo, con clases interrumpidas en estos últimos cinco años, y la escuela es muy importante para el desarrollo normal de niños y adolescentes; para su aspecto social y cognoscitivo”, explicó González Torres.

Coincidiendo con esto, la doctora Karen Martínez, al mando de la Asociación Puertorriqueña de Psiquiatras de Niños y Adolescentes en la Isla, dijo que muchas de las quejas por ansiedad y depresión que se ven en las oficinas tienen que ver, precisamente, con el tema académico y la dificultad que han tenido muchos jóvenes para acostumbrarse nuevamente a las clases de forma presencial tras casi dos años tomando clases desde el hogar. 

La ansiedad en niños y jóvenes, de acuerdo con lo descrito por la doctora, se puede manifestar con apego excesivo a cualquiera de sus padres, inquietud, quejas somáticas como dolor de cabeza, de abdomen y piernas, y problemas en sus patrones de sueño

“Usualmente vamos a observar niños más inquietos de lo común y en muchas ocasiones más apegados. Los más pequeños pueden tener manifestaciones somáticas con dolores en el cuerpo, quejas de que no quieren ir a la escuela y cambios en el sueño. Esas son las banderas rojas a las que papá y mamá deben estar pendientes”, sostuvo. 

Aseguró que la sintomatología de ansiedad en esta población tiene la peculiaridad de presentarse en diferentes espacios, como, por ejemplo, ver síntomas en la escuela, pero no en el hogar.

“En muchas ocasiones, digamos que ocurrió algo en la escuela, esos síntomas van a ser relacionados al tema de la escuela y, entonces, en casa todo va a parecer bien”, detalló. 

Apuntó a que los padres pueden, en ocasiones, ser detonantes en situaciones de salud emocional de niños y jóvenes.

La cultura puertorriqueña es una cultura de carácter fuerte y disciplina estricta, y en ocasiones no nos tomamos el tiempo de validar las emociones de nuestros hijos y ver lo que realmente está pasando”, dijo. 

Por su parte, el doctor Joalex Antongiorgi, también psiquiatra y el presidente electo de la Asociación de Psiquiatría (APA), Capítulo de Puerto Rico, señaló que si en un hogar no se trabaja adecuadamente con asuntos emocionales tras los eventos que se viven en la Isla desde el embate del huracán María en el 2017, la situación podría reflejarse en algunos menores.

“Si en casa los padres no saben manejar bien estos estresores o no saben filtrar bien las noticias que se están presentando, eso se ve reflejado en los niños y adolescentes. Así que se está viendo este tipo de tendencia de que padezcan más ansiedad y depresión, y esto se mezcla con la crisis de salud mental”, explicó Antongiorgi. 

El doctor mencionó que la ansiedad puede verse manifestada desde edades tempranas, pero de forma nacional predominan casos que van desde los 12 años en adelante. 

Asimismo, se sabe que a raíz de la pandemia por COVID-19 hubo un incremento en trastornos de ansiedad y depresión en en niños y jóvenes, según el estudio Five-Year Trends in US Children’s Health and Well-being, 2016-2020, publicado en JAMA Pediatrics.

La depresión es otro de los asuntos que preocupa a los profesionales de la salud mental, especialmente porque las señales son muy diferentes a las que podría experimentar un adulto.

La doctora Martínez detalló que niños adolescentes con depresión no se muestran necesariamente tristes, sino la irritabilidad constante, intolerantes a la frustración, episodios de agresividad y cambios en el patrón alimenticio

“En niños adolescentes la depresión es bien diferente a lo que se ve en adultos, inclusive, a veces nos traen niños con estos síntomas e hiperactividad y los papás creen que tienen déficit de atención, pero tras explorar la situación la realidad es que están deprimidos”, sostuvo. 

“En el ámbito escolar muchos maestros reportan que no cumplen las tareas, que desafían la autoridad, que comienzan a estar envueltos en peleas y tener problemas con sus compañeros”, agregó. 

Por su experiencia, el doctor González Torres ha visto también que muchos adolescentes tienen un sentido de vacío, en el cual nada los llena o satisface. Para el profesional de la salud mental,las respuestas a este sentir parecen ser un reto, ya que esta población no sabe identificar claramente cuáles son los estresores.

Pero, además, preocupa el acceso que tiene esta generación a la información y las redes sociales por tratarse de espacios en los que se pone “una presión adicional” al físico y cómo deben lucir estos antes las tendencias actuales. 

“Si ves las redes sociales se proyecta la perfección y una imagen controlada, que sabemos que no es cierta. Entonces, al carecer de marcos de referencia saludables, uno piensa que nuestra vida, pese a que es buena, no es suficiente. Eso es algo que me preocupa de estas generaciones”, puntualizó. 

De manera similar, Antongiorgi destacó que a través de estas plataformas se da paso también al acoso y violencia cibernética, que trastoca la autoestima y el bienestar emocional de los menores y que puede traer consigo pensamientos nocivos sobre la autolesión y el suicido. 

Hemos visto que una de las poblaciones que más está en riesgo de suicido son los adolescentes y nosotros debemos seguir levantado una bandera roja, porque esta es una de las causas más comunes por las cuales un adolescente puede fallecer (aparte de condiciones médicas y cáncer)’’, afirmó al tiempo que  hizo un llamado a tomar en serio las expresiones sobre suicidio que cualquiera pueda compartir. 

“El suicido va de la mano por unos cambios conductuales y no siempre la persona tiene que expresarlo, eso es un mito. Son pensamientos que no se pueden controlar y deben ser evaluados por un profesional, porque necesitan manejo inmediato”, sostuvo. 

No obstante, otra situación que pone en alerta a los psiquiatras de niños y adolescentes es el uso de sustancias ilícitas y el empleo de la práctica del vaping o vapeo desde edades tempranas.  

“Estamos viendo los efectos adversos relacionados al uso de estos dispositivos y su efecto en condiciones adicionales de salud, que puede incluso, empeorarlas”, expuso el psiquiatra. 

Finalmente, apuntó a que, para eliminar el estigma sobre la salud mental y que las personas puedan reconocer cuándo necesitan ayuda, hace falta más servicios psiquiátricos a nivel ambulatorio para poder atender la crisis de salud mental.

La salud mental no debería ser una tabú, sino una vía para que las personas puedan empezar a expresar sus emociones y tener una mejor calidad de vida”, concluyó.