(Foto de Chloe Wiegand publicada por la periodista Kara Kenney en Facebook)

Hay muertes que sacuden y ponen a prueba la estabilidad emocional individual y colectiva. La muerte de una niña de 18 meses al caer de una ventana de un crucero hasta el pavimento del Muelle Panamericano, en San Juan, estremeció al país hace varias semanas.

Ese mismo sentimiento de impotencia, frustración y búsqueda de explicaciones se suscita cuando un infante o niño es olvidado en el asiento protector y muere en el interior del vehículo, también cuando un menor pierde la vida ahogado en una playa o piscina, entre otros ejemplos. 

Si es difícil para el público procesar la noticia que divulgan los medios de comunicación, resulta importante discutir cómo la familia inmediata, en particular el abuelo de la niña norteamericana, quien se llamaba Chole Wiegand, debió lidiar con la situación y qué ayuda correspondió recibir. 

“Es importante darle a este abuelo una escucha atenta y sin prisa. Permitirle expresar sus sentimientos y pensamientos como él lo pueda hacer, que se sienta escuchado , aceptado y validado, sin juzgarlo o imponer una agenda”, explicó la psicóloga clínica Ana Isabel Colón. 

La experta indicó que pudiesen surgir sentimientos de culpa, desarrollar ánimos depresivos por lo que resulta indispensable que se evalúe clínicamente su status mental. 

La evaluación del estatus mental conlleva el análisis de calidad de cogniciones, afecto, ánimo, juicio y orientación, incluso identificar si hubiese un riesgo suicida. También, deben analizarse los impactos de la crisis en el sueño, apetito y uso de sustancias. 

En casos como el de la menor que falleció tras caer del crucero, la familia inmediata debe ser vista por un profesional de la salud mental lo antes posible, entiéndase, dentro de las primeras 72 horas del suceso, recomendó la experta. 

En dicha intervención deben poder dialogar sobre lo que vivieron, sienten y necesitan. El profesional encargado le ayudará a entender o aceptar las emociones que puede detonar la pérdida ocurrida de forma tan repentina.  

Los peritos en salud mental buscan en estos procesos que la familia unida identifique algún sentido de esperanza que les permita juntos seguir hacia adelante después de la tragedia. 

El tratamiento se brinda en sesiones familiares así como individuales, dependiendo de las necesidades. 

¿Cómo se establece el plan de trabajo para estos pacientes?

“El trabajo debe estar basado en el modelo terapéutico de pérdida que atiende etapas de shock, negación, culpa, fantasías irracionales, resolución y aceptación. Dichas etapas no necesariamente siguen una secuencia particular y pueden repetirse en diferentes momentos. Una evaluación psiquiátrica para determinar el posible uso de fármacos debe ser considerada dependiendo de la severidad de los síntomas, particularmente ansiedad y depresión”, concluyó la doctora Colón.

Si bien es cierto que la ayuda de profesionales especialistas es crucial, el amor es una herramienta muy poderosa para ofrecerle a las personas que enfrentan pérdidas como la de la niña, en particular, el abuelo. 

Así lo identificó Marilyn Vicens, comunicadora, conferenciante y tallerista, quien cuenta con certificado profesional en tanatología. A lo largo de su experiencia, Vicens ha laborado con las familias que enfrentan el deterioro y muerte de un niño con cáncer de la mano de organizaciones como el Hogar de Niños Que Quieren Sonreír, en el Hospital San Jorge. También, ha trabajado con pacientes de cáncer adultos a través de la organización “Yes, We can Beat the Liver Tumor Organization”, con base en Texas. 

“El abuelo de la niña está en un proceso muy complicado y comprometido porque es un duelo terrible, uno de los peores duelos, la muerte de un nieto o un hijo. No nos preparamos para ello, uno de alguna manera se prepara para enterrar a los mayores, pero los hijos y los nietos nadie se prepara, menos cuando se siente responsable. De momento sabemos que fue un accidente hasta el momento con la información que tenemos”, señaló Vicens, quien coincidió con la doctora Colón en cuanto a la inmediato que debe ser la ayuda. 

“Este señor necesita un acompañamiento especial, no solo del amor y de los familiares, de todo tipo de ayuda que puedan buscar mientras más rápido mejor”, agregó. 

La manera en que las personas enfrentan dichas situaciones varía. Algunas prefieren mantenerse en silencio y soledad al principio. Hay otras que son más vocales. 

“Lo que es meritorio en estos procesos de duelos complicados es encontrar una persona que sea un oído gentil, sin emitir juicios, críticas, que escuche, que brinde en abrazo, una compañía”, explicó Vicens. Al mismo advirtió que ninguna muerte debe ser subestimada y que ese oído gentil se recomienda para el luto que se enfrenta posterior a procesos como el divorcio o el duelo que se siente por la pérdida de una mascota. 

La psiquiatra suiza-americana Elisabeth Kubler-Ross, conocida por su peritaje en materia de la vida y la muerte, definió que el duelo tiene 5 etapas. Estas son la negación, ira, negociación, depresión y aceptación. 

Durante el duelo la ayuda emocional es vital. El duelo es un proceso, no es un estado permanente. En promedio debe tomar de cuatro, seis meses o un año. Si no se sale de ese duelo debe buscarse ayuda adicional, sugirió Vicens.