Los trastornos alimenticios como la bulimia nerviosa y  la anorexia no son fácilmente detectables y son difíciles de confesar.

“La bulimia y la anorexia no tienen forma ni talla. Gran parte del problema es que las personas piensan que quienes pasan por estas experiencias son esqueléticas o que tienen el mismo semblante”, comentó una joven ex víctima de anorexia y bulimia, que compartió su historia bajo condición de anonimato para proteger su privacidad. 

Describió cómo en su caso la experiencia no la ayudó a bajar de peso.

La especialista en trastornos alimenticios Mae Lynn Reyes Rodríguez concordó con lo relatado por la joven.

La psicología clínica, catedrática asociada del Centro de Trastornos Alimentarios de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, añadió que, a menudo, los estereotipos creados por la sociedad tienen un gran impacto en el número de personas que sufren de desórdenes alimentarios tales como bulimia nerviosa y anorexia, e impiden que reciban la ayuda necesaria.

“Entre los mitos que se han desarrollado está que únicamente les pasa a mujeres blancas con niveles socioeconómicos altos. Esto ocurre en todo tipo de raza y hasta en varones. Este misconception ha provocado una focalización extrema en mujeres blancas y jóvenes como sujetos de tratamientos dejando atrás otros grupos y otras edades” expresó.

¿Qué es la bulimia nerviosa y la anorexia?

La bulimia nerviosa es un trastorno nutricional en el que la persona come grandes cantidades de comida por un periodo corto de tiempo.

La Dra. Reyes Rodríguez especificó que la persona al comenzar a comer siente una pérdida de control, muchas veces lo que la detiene es dolor abdominal.

Luego del periodo de atracón, conocido en inglés como binge eating, la especialista remarcó que la tendencia es a que haya conductas compensatorias como el enema, ejercicios excesivos, pastillas de dieta, y vomitar, entre otras.

Por otro lado, la anorexia es otro desorden alimenticio donde la persona restringe su consumo de comida por miedo a ganar peso.

La anorexia provoca un miedo a la alimentación y una relación no saludable con la comida.

Hija de una persona involucrada en el mundo de moda de Puerto Rico y con una gemela que gozaba de un metabolismo acelerado, la entrevistada explicó que su experiencia con la comida se había vuelto tóxica por sus inseguridades y comentarios de otras personas.

“Oink, oink” fue uno de los primeros comentarios que indujo a la entrevistada a cuestionar su figura y lo que comía cuando un familiar lo articuló en la mesa de su comedor.

“Quería una manera de poder disfrutar la comida sin sufrir las consecuencias calóricas o aumentar de peso”, subrayó la persona en anonimato al describir cómo fue introducida al trastorno.

Las causas de la bulimia y la anorexia

De acuerdo con las Dra. Reyes Rodríguez hay investigaciones que apuntan a que la anorexia está relacionada a un factor genético. Sin embargo, puntuzalizó que eso no quiere decir que sea causa y efecto

“No necesariamente porque un familiar padece del desorden, otras personas del círculo van a ser afectadas, pero si se están identificando como pudiese crear una predisposición”, sostuvo.

Según dijo, el trastorno es multifactorial y hay muchas construcciones sociales que contribuyen al número que tiene experiencias de este tipo.

“Socialmente, existe el mensaje que se envía que hay que tener cierto peso o cierta figura para ser considerado bello o ser exitoso. Es algo que no todas las personas pueden alcanzar y esto causa una insatisfacción para muchas personas”, explicó la experta.

El efecto emocional

“Odiaba mirarme en el espejo y me sentía culpable pidiendo postres frente a mi familia. Podía morir, pero no me importaba. Mi mayor preocupación era que mi mamá se enterase”, destacó la víctima anónima.

Exigencia por la perfección, trastornos obsesivos compulsivos y la distorsión de su imagen corporal fueron algunos de los efectos mentales destacados por la profesional en salud mental Reyes Rodríguez.

La joven, también estudiante de maestría, recordó cómo sentía una leve alegría y satisfacción luego de un día sin comer por falta de presupuesto en sus años de universidad.

“Comer es parte de muchas celebraciones sociales y actividades, si no se siente cómoda comiendo, la persona puede tender a aislarse para no exponerse a estas situaciones donde tiene que comer públicamente”, ilustró la especialista en salud mental al explicar el impacto de la anorexia o la bulimia nerviosa en las relaciones interpersonales de la paciente.

De acuerdo con Reyes Rodríguez, un trastorno alimenticio se puede convertir en el enfoque de la vida de una persona quien lo vive.

“Vomitaba y me sentía mal, me odiaba, no me gustaba lo que veía en el espejo ni lo que sentía por dentro, entonces comía para hacerme sentir mejor, vomitaba nuevamente y continuaba el ciclo”, narró la entrevistada anónima.

Consecuencias a nivel físico

Caída de cabello, resequedad de piel, arritmia cardiaca y a veces pérdida de peso fueron las consecuencias figuradas por la psicóloga respecto a anorexia.

Por su parte, la bulimia puede resultar en desbalances químicos en el cuerpo que pudiesen concluir en otras condiciones o efectos.

“Yo únicamente quería ser flaca, no me importaba si se me ponían los dientes de amarillo o si se me quemaba el estómago por acidez”, dijo entre lágrimas la entrevistada.

Reyes Rodríguez describió que son condiciones médicas severas que necesitan atención debido a la tasa alta de mortalidad en los trastornos alimenticios, una de las mayores causas de muerte en cuidado psiquiátrico.

Una investigación realizada en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras concluyó en el 2010 que un 14.71% de los alumnos presentaron sufrir desórdenes alimenticios. En la indagación participaron un total de 2,163 estudiantes de nuevo ingreso. Sin embargo, la psicóloga estima que el porcentaje de jóvenes afectadas y afectados está subvaluado por el estigma y la renuncia de las víctimas a confesar su padecimiento. De hecho, la joven entrevistada por Es Mental confesó haber participado de estudios sobre el tema y haber mentido en los cuestionarios.

Recuperar y sanar

“Si se atiende a tiempo y se hace una intervención terapéutica se puede superar completamente. Asimismo, reformulando su relación con la comida”, sostuvo la catedrática asociada.  

La estudiante entrevistada tomó una clase de nutrición, bajó una aplicación para calcular sus calorías y poder alimentarse correctamente, se involucró en mejores prácticas de ejercicio.

“Ahora me permito comer, pienso que comer es uno de los placeres principales de la vida y si me privo de eso, ¿qué estoy haciendo? No es que me como una pizza entera todos los días, pero me permito disfrutármela”, concluyó la joven al hablar sobre su proceso de recuperación.