Mientras continúan los problemas de antaño en el archipiélago borincano, hay personas privadas de libertad que están transformando sus vidas y quieren enmendar su pasado.
Este es el caso de un grupo de 75 hombres en una institución carcelaria de Bayamón, que participó durante 10 semanas en un programa psicoeducativo enfocado en salud mental, bienestar emocional, violencia de género y consentimiento en las relaciones de pareja.
Tuve el privilegio de ser la facilitadora y liderar conversaciones relacionadas no solo a estas temáticas, sino también a cómo mejorar su calidad de vida y la de otros. Aprendí que entre los hombres se habla muy poco sobre estos temas debido a su crianza y al entorno en que se rodean.
El tema de violencia de género y consentimiento se discutió en varias sesiones. Uno de los recursos que utilicé fue el video sobre El libro del consentimiento (para hombres), una iniciativa de la Red de Albergues de Violencia de Género de Puerto Rico y el periódico El Vocero. Cuando los participantes terminaron de ver el video, aplaudieron y se mostraron asombrados porque ni en la escuela ni en sus casas les habían explicado la importancia del consentimiento. Gracias a la Red de Albergues y a la agencia de publicidad DDB Latina Puerto Rico, cada participante recibió el libro.
Mi esperanza es que esta información la sigan compartiendo con otros confinados y puedan continuar la conversación. Es necesario que otros hombres puedan entender y aceptar el “no” de las mujeres. Por eso, le apuesto a la educación con perspectiva de género y a la enseñanza del manejo de las emociones.
En las instituciones carcelarias del país también se ofrecen talleres de Historia Oral para que las personas privadas de libertad aprendan a hacer entrevistas y a escribir artículos. Mi amiga y compañera la Dra. Sandra Enriquez Seiders está a cargo de este taller, en el cual 12 participantes crearon con sus escritos el libro Historias para ser Libres.
Esta publicación se presentó en la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico, donde participé como panelista y tuve la oportunidad de hablar sobre los beneficios que ofrecen los programas psicoeducativos. Sin duda son muchos porque contribuyen a la rehabilitación y permiten el crecimiento personal de esta población. Quienes estábamos presentes en esta actividad fuimos conmovidos por las historias compartidas, pues trataban de la transformación y arrepentimiento de los autores.
De estos logros no se habla en el país, pero sí se cuestiona la libertad y los derechos humanos de estas personas. Estos programas psicoeducativos son desarrollados y financiados únicamente por la Fundación y Casa Museo Felisa Rincón de Gautier. Son iniciativas que se sostienen contra viento y marea, y que enfrentan muchísimos obstáculos para poder continuar.
Durante la presentación del libro se mencionó la frase “el cementerio de los vivos” aludiendo a cómo en las cárceles se encuentran cientos de personas, que tras haber transgredido la ley, pasan a estar muertos en vida. Desafortunadamente, son personas encerradas que no reciben todos los servicios que necesitan para comprender las causas de sus conductas y tampoco adquieren las herramientas para poder cambiar su vida y aprender a relacionarse en sociedad.
Esta frase me confirma que es urgente evaluar las razones para encarcelar. Cada día, tenemos más leyes y casos que se esclarecen, pero la calle sigue igual y las comunidades continúan viviendo con miedo y sufriendo las consecuencias de la violencia. Entonces, cuáles son los efectos disuasivos del encarcelamiento.
La cárcel no es la solución
Tras trabajar 21 años con personas privadas de libertad (algunos adolescentes juzgados como adultos), puedo asegurar que la cárcel crea más problemas. ¿Hasta cuándo continuaremos reproduciendo modelos punitivos que no resuelven las causas del crimen y tampoco producen sanidad ni reparación para las víctimas?
Los estudios demuestran que las personas víctimas del crimen no necesariamente sienten que reciben reivindicación con una sentencia tradicional. Al contrario, muchas veces manifiestan estar excluidos del proceso y no recibir restitución. Por esto, propongo un acercamiento desde la justicia restaurativa, que surge como una alternativa al modelo de justicia criminal tradicional, y promueve un sistema más humanizado para las víctimas y personas ofensoras.
La encarcelación ha fracasado porque no produce menos crimen. La evidencia nos dice que lo incrementa y que es perjudicial para la sociedad. Es momento de establecer un nuevo modelo que sí transforme y rehabilite. Si te interesa este tema, puedes suscribirte a mi podcast Crimen 101: Entre Causas y Estrategias.

![La cárcel es el “cementerio de los vivos” [COLUMNA] 1 ASSMCA](https://www.esmental.com/wp-content/uploads/angwp/items/29196/ASSMCA-300x2503.jpg)



