Ha surgido una evolución en lo que son las relaciones románticas. Los noviazgos se han reconfigurado, al igual que sus dinámicas, explicó la experta en terapia familiar y de parejas, Nina Martínez.
Dentro de este nuevo contexto, de mayor apertura, aseguró que son más las parejas que viven juntas de manera informal. Es decir, sin casarse.
Pero, ¿qué factores son importantes tomar en consideración cuando se planifica la convivencia?
Según Martínez, lo indispensable es asegurarse de que ya se superó la fase del enamoramiento. Esta etapa de una relación es el tiempo en el que no se perciben los defectos de la otra parte. El periodo puede durar de seis meses a un año, de acuerdo con la literatura científica, señaló Martínez.
Igualmente, apuntó que es indispensable tomar en consideración las circunstancias que traen a la pareja a convivir. Usar a la convivencia como pretexto para esquivar una vida familiar difícil, factores económicos, presiones de su núcleo familiar para independizarse o para resolver un conflicto de pareja, son señales de que la convivencia no va a funcionar.
Asimismo, mencionó que es indispensable que la pareja esté firme y sólida dentro de su conexión emocional y física. Tiene que haber un compromiso y un cierto nivel de confianza por parte de ambos. En este contexto, también destacó la importancia de tener buena comunicación, discutir las expectativas de la convivencia, las finanzas, lo que será la repartición de tareas diarias, límites, proyección a futuro, metas, entre otros detalles.
“Tienen que mudarse del ‘tu y yo’ al ‘nosotros’ en toda decisión que tomen”, mantuvo.
Vital la comunicación para una convivencia saludable
Por su parte, la psicóloga en consejería, Angélica Rodríguez Lozano, recomendó tomar en consideración si una de las dos partes nunca ha sido independiente. Este hecho conlleva factores que condicionarán su rutina, así como las responsabilidades que implican tener hogar propio. Otra fase importante que señaló la experta fue tener la capacidad de ser independiente.
Sin embargo, mencionó que el “pecado capital” de las personas que conviven es la mala comunicación. En cuanto al factor tiempo, destacó que no hay un margen estandarizado que garantice el éxito de la convivencia.
Lo necesario es conocer los intereses de la pareja, sus fortalezas y debilidades, las necesidades que tienen, el tipo de vida, las metas personales, sus valores, sus miedos, traumas, entre otros detalles personales de la persona.
Señaló la importancia de la capacidad de resolver conflictos, salud mental, el manejo de las emociones, la inteligencia emocional como factores claves a considerar.
En muchas instancias, por descuidar de la relación, se convierten en mejores amigos. Este es otro fallo común dentro de la convivencia por tener hijos, rutinas diarias complicadas, entre otros factores.
Según Rodríguez Lozano, en Puerto Rico formalmente no existen estadísticas sobre la convivencia de este tipo. Es decir, sin documentos matrimoniales. Sin embargo, la realidad es que dentro del total de familias para el 2010 sólo 42% estaban casadas.
Mientras, con el comienzo de la pandemia del COVID-19, en el año 2020 el número de matrimonios se redujo en un 31.6%, según documentos oficiales del Censo.
Mientras, un estudio de Pew Research Center señaló que en Estados Unidos para los adultos jóvenes es particularmente aceptable la convivencia, representando un 78% de los 18 a 29 años. En este marco, afirmaron que es aceptable para una pareja no casada vivir juntos, incluso si no planifican casarse, opinión que predominó incluso a través de grupos de edad que participaron.
Sin embargo, este estudio, así como otro de la Universidad de Denver, mostraron un mayor nivel de satisfacción en la relación entre las parejas que convivían estando casados.
Lo evidente, según Rodríguez Lozano, es que la convivencia ha adquirido un significado nuevo en la sociedad. “Te permite experimentar lo que sería una unión tradicional de manera más fluida, lo que evita el trauma que pudiese ser un divorcio”, opinó.
Abre las puertas a una mayor flexibilidad, pero también a que puedan culminar las relaciones con más agilidad, reconocieron ambas expertas.
Consecuentemente, se ha producido una mayor inclinación hacia la convivencia temprana, indicó Martínez, quien ha observado un alto número de parejas que toman decisiones de convivencia de forma apresurada e incluso impulsiva.





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