Cuando hablamos sobre la “depresión sonriente”, se habla de la depresión oculta, un padecimiento en el que la persona disimula sus sentimientos hasta el punto que pareciera no tener síntomas de depresión, detalló la psicóloga clínica Roxana Calderón Salas, al enfatizar que este tipo de condición emocional es peligrosa, pues, a simple vista, no es observable. 

Recordó que, aunque desde el exterior todo parezca “normal”, al cumplir con sus expectativas sociales y responsabilidades en general,  en ocasiones, la persona puede estar sufriendo de sintomatología de depresión.

Mientras, la psicóloga clínica Carmen Gómez Milián especificó que ésta condición es considerada una depresión atípica que no cumple con todos los criterios para la persona ser diagnosticada con depresión mayor. Sin embargo, hizo hincapié en que la “depresión sonriente” no ha sido clasificada oficialmente en el Manual de Diagnósticos y Estadísticas de Trastornos Mentales (DSM V por sus siglas en inglés y versión más reciente).

La experta en salud mental coincidió con Calderón Salas al expresar que este tipo de depresión tiende a ser arriesgado, pues la persona permanece en un estado de energía que le puede capacitar para cumplir con sus ideaciones o planificación suicida. 

Resaltó que tienden a tener un alto funcionamiento y pueden, usualmente continuar con su vida diaria.  

Mientras, expuso que en casos de personas con “depresión sonriente” el paciente no refleja su tristeza abiertamente como mecanismo de defensa, vergüenza ni baja autoestima, sino que continúa con su diario vivir y los síntomas se amortiguan cuando en su entorno le felicitan o recibe buenas noticias por eventos especiales. 

Síntomas de la depresión sonriente 

A pesar de la posible dificultad que pudiese implicar detectar esta especie de versión de la depresión, Calderón Salas detalló que los clínicos administran pruebas diagnósticas validadas empíricamente para medir objetivamente los síntomas depresivos, así como entrevistas y evaluaciones para ayudarnos a identificar el estado emocional real de las personas.  

Explicó que la “depresión sonriente” se identifica por síntomas como la tristeza, irritabilidad, ansiedad, miedo, enojo, desesperación, rumiaciones, fatiga y desesperanza. 

Por su parte, Gómez Milián sostuvo que algunas señales pudiesen ser aumento de apetito y peso, sensación de pesadez en brazos y piernas, hipersomnia o necesidad de dormir más horas, hasta la tarde generalmente, sentimientos de rechazo o sensación de fracaso o preocupación por cumplir con expectativas sociales exigentes, así como hipersensibilidad a la crítica.

Exaltó que tanto la “depresión sonriente”, como la depresión clínica, presentan síntomas de tristeza, falta de placer, cansancio, y dificultad para dormir, entre otros. Sin embargo, en el caso de la depresión sonriente, las personas son más susceptibles a la crítica y al rechazo, razón por la que se pudiesen mostrar más irritables. 

De acuerdo con la Fundación Mayo para la Educación e Investigación Médica, la “depresión sonriente” es una cuyos síntomas surgen de forma temporal, pues el ánimo depresivo puede mejorar en respuesta a sucesos positivos. 

Por su parte, una indagación de la Asociación India de Medicina Preventiva y Social describió a la “depresión sonriente” como una tendencia en aumento. 

Asimismo, detalló que la “depresión sonriente” afecta mayormente a las personas de edad media, al recordar que esta es la fuerza de trabajo para cualquier nación. 

Estableció que, de no ser atendida, conduce a la morbilidad, la discapacidad, la mortalidad y, en última instancia, la pérdida socioeconómica. 

“Abordar este tipo de depresión en una etapa temprana no solo ayudará a reducir las autolesiones y los suicidios, sino que también mejorará la calidad de vida de los afectados”,  sostuvo el profesor adjunto del Departamento de Medicina Comunitaria, Sudip Bhattacharya.

Alto el costo de la “depresión sonriente” 

“Emocionalmente, tiene un costo alto tener esta distorsión de salud mental, porque la persona está todo el tiempo reprimiendo sus emociones, haciendo que sus síntomas aumenten”, expresó Calderón Salas. 

Puntualizó que muchos, por sus energías, no se dan cuenta que están deprimidos, y actúan en «automático».  

Mientras, Gómez Milián afirmó que usualmente la depresión atípica o “sonriente” afecta menos el funcionamiento general de la persona que lo padece que el trastorno de depresión. 

Por su parte, Calderón Salas dijo que algunos factores que pudieran contribuir al desarrollo de una “depresión sonriente” son cambios en su estructura familiar, como una separación, divorcio o por fallecimiento, pérdida del empleo, problemas interpersonales y sociales, y procesos legales, entre otros.  Advirtió que, de no buscar ayuda ni tratamiento, la persona pudiese generar el trastorno de depresión o de ansiedad generalizada. 

Mientras, los hallazgos de un estudio del Departamento de Terapéutica, Colegio de Médicos y Cirujanos de la Universidad de Columbia , que examinó la prevalencia de depresión con características atípicas en pacientes con trastorno depresivo mayor o distimia, sostuvieron que la prevalencia varía del 15% al 40%.

Otros aspectos que pudieran contribuir a que una persona genere depresión sonriente o atípica son no reconocer su naturaleza humana y vulnerabilidad, racionalización de sus síntomas, expectativas elevadas, juicio negativo de sí mismos, baja autoestima, niveles de estrés elevados, pobre identificación de emociones, estilo de personalidad complacientes, no tener sentido o propósito de vida o anticipar el fracaso para sí mismos, afirmó Gómez Milián.

Invitó a cualquier persona que necesite ayuda u orientación a comunicarse a las líneas de ayuda, como la Línea PAS (1-800-981-0023) o al 9-1-1 en caso de una emergencia.

También, sugirió como paso alterno consultar los síntomas con los manejadores de casos en sus planes médicos, comunicándose al número telefónico provisto en la parte posterior de su tarjeta de plan médico con un operador de servicio al cliente o Departamento de Salud Mental.