Cuando una persona asegura que le robaron o asaltaron nadie duda sobre lo ocurrido, sin embargo, sucede lo contrario cuando una mujer denuncia un caso de agresión sexual, señaló el licenciado Aníbal Rosario Lebrón como parte de la ponencia La aplicación de las reglas de evidencia en los casos de violencia sexual en la cuarta edición del Simposio Sobre Violencia Sexual: Empieza por Creer del Centro Salud Justicia de Puerto Rico de la Escuela de Medicina San Juan Bautista.

De acuerdo con Rosario Lebrón, el principal asunto que se debe trabajar en los tribunales de la isla es la desigualdad testimonial, que podría incluso fomentar la revictimización de las víctimas y sobrevivientes de una agresión.

“Esa desigualdad testimonial tiene una larga historia. Por ejemplo, las mujeres en nuestro sistema legal fueron tratadas como propiedad de los hombres por mucho tiempo. Además, se le exigía, para poder testificar, que fueran mujeres castas, sino no podían testificar. Se crearon reglas al respecto que traían a colación la historia sexual de las víctimas, en cualquier tipo de caso, para que fueran atacadas sus credibilidades», explicó Rosario Lebrón. 

Y aunque con el paso del tiempo algunas normas jurídicas han sido enmendadas, el profesional destacó que la desigualdad testimonial sigue vigente y pudiera, incluso, incrementar por cuestionar de raza, condiciones sociales y nacionalidad. 

“Las mujeres dominicanas experimentan todavía un detrimento mayor sobre su credibilidad, lo que afecta el que se lleven los casos a los tribunales», sostuvo. 

Está presente, además, en la falta de confiabilidad del testimonio de una persona con características femeninas y cuando se tiende a dudar de lo que dice la víctima.

“Ahí tenemos varios sesgos, el primero es el de la credibilidad colectiva y cómo como grupo no le creemos a las mujeres. Otro es que, lo que le pasa a las mujeres en nuestro sistema legal, siempre ha sido una última prioridad. Una falta de importancia a los daños que experimentan las mujeres en nuestra comunidad”, puntualizó. 

Por otro lado, Rosario Lebrón enumeró algunas herramientas y reglas de evidencia que tienen los jueces a su disposición, para evitar que las víctimas sean revictimizadas. Como lo es la regla 607, que establece que la prueba “se presente en la forma más efectiva posible para el esclarecimiento de la verdad, velando por la mayor rapidez de los procedimientos evitando dilaciones innecesarias’’, pero además que “se proteja el derecho de las personas testigos contra preguntas impropias, humillantes o insultantes, o toda conducta ofensiva’’, según dispone el documento jurídico. 

“En este tipo de casos, las preguntas son impropias y pueden resultar en humillaciones a las víctimas. Así que los abogados tienen esas herramientas y a veces los acompañantes deberían recordárselo a los abogados», describió.

Añadió que, como regla general, el historial sexual de la víctima no debe entrar en evidencia, no obstante, existen excepciones.

“En cualquier caso el tribunal tiene discreción y para usar esa evidencia hay que notificar a las víctimas y a la fiscalía. Además hay que hacer una vista para decidir sobre ese asunto. Cuando se le habla a las víctimas de lo que podría pasar, es importante explicar esto’’, concluyó. 

Inicialmente, la jueza presidenta del Tribunal Supremo de Puerto Rico, Maite D. Oronoz Rodríguez, destacó la importancia del Derecho y aquellos que tienen un rol en este campo en pos de la búsqueda de la justicia de las víctimas y sobrevivientes, así como la importancia de creer en sus testimonios. 

Como parte de su presentación en el simposio, Oronoz Rodríguez apuntó a que, en ocasiones, los profesionales a cargo de la “autoridad’’ justifican los actos de violencia hacia la mujer por las condiciones en las que ocurren las situaciones, como estar solas o lugares considerados como “inadecuados’’. “Es una acción intolerable que hay que rechazar y corregir’’, recordó. 

Retos que enfrentan las organizaciones apoyando a las víctimas

La actividad, además, sirvió como espacio para que las organizaciones comunitarias que apoyan a las víctimas mencionaran los retos actuales que enfrentan en el enlace de salud y justicia, con un panel compuesto por la Red de Albergues de Violencia Doméstica, Centros de Servicios Integrados para Menores Víctimas de Abuso Sexual y Coordinadora Paz para la Mujer. 

La presidenta de la Red de Albergues de Violencia Doméstica, Vilmarie Rivera, apuntó a que una de esas barreras es el desconocimiento de las víctimas en relación con lo que consideran una agresión de carácter sexual, pero asimismo, sobre cuáles son las leyes que le cobijan.  

«Ese es el primer gran reto con el que nos encontramos cuando llega a nuestras facilidades una víctima a buscar ayuda. Ciertamente hay un desconocimiento en gran parte de las víctimas porque no conocen dónde buscar ayuda, no conocen cuál es el procedimiento que deben llevar a cabo. Incluso, no conocen cuáles son las puertas de entrada para buscar ayuda, como los hospitales, Departamento de la Familia, otras agencias gubernamentales y hasta su centro de trabajo», detalló Rivera. 

Agregó que la falta de conocimiento viene de la mano con la poca educación y campañas de prevención existentes. Por lo que, tomar la responsabilidad inicial de clarificación y orientación, trastoca los eventos traumáticos vividos por estas personas.

«A veces nos limitamos a trabajar campañas educativas solamente en unas épocas bien específicas al año, cuando esto tiene que ser algo continuo. A medida que tengamos a la víctimas con información sobre lo que tiene que hacer y las leyes que la cobijan, obviamente podemos conectarla con el sistema judicial», dijo. 

La presidenta de esta organización comunitaria, insistió en que la falta de sensibilidad del sistema judicial y no entender el proceso traumático que experimenta una persona agredida sexualmente, es otro de los obstáculos. 

«A veces hay unos prejuicios y se le dice a la víctima: ‘por qué me estás cambiando lo que estabas diciendo’, y precisamente eso es parte del trauma que está viviendo, que conlleva, incluso, que a veces pierda la noción y su memoria falle porque bloquea o por el miedo que tiene», puntualizó. 

Las portavoces asistentes coincidieron en que el adiestramiento y la educación a los profesionales que atiendan las situaciones también es una urgencia.