Tras el sistema de consumismo que rige las compras de la sociedad capitalista actual, muchos padres, madres o cuidadores principales asumen que los niños necesitan juguetes elaborados o tecnológicos para poderse divertir.

Sin embargo, expertas en psicología infantil aseguraron a Es Mental que el uso de juegos fuera del ciclo de consumismo puede estimular más destrezas esenciales para el desarrollo de un menor de edad.

Shiara Francisquini Oquendo, especialista en salud mental de niños y jóvenes, aseguró que todo lo que hay en el hogar pudiese convertirse en un juego mediante el cual un niño se pudiese divertir.

Indicó que los juguetes no comprados promueven la creatividad, el desarrollo de destrezas cognitivas y la exploración de la personalidad del menor, factores que describió como esenciales en la crianza.  

Destacó que a través del mercadeo de los juguetes, el que implica inversiones monetarias, se dificulta encontrar la diversión que sea adecuada para cada etapa de desarrollo del niño o niña. De tal manera, expuso que el niño o la niña se pudiese frustrar al no dominar el juguete o la aplicación.

A su vez, la psicóloga clínica María del Carmen Hernández Llado expresó que involucrar al menor de edad en patrones de consumismo desde temprana edad los condiciona a pensar que cada vez que visitan un local de ventas se debe ejercer una compra de artículos no necesariamente de primera necesidad.

Especificó que con el consumo de tales juguetes, las destrezas sociales se retrasan, dado a que la mayor parte de los juegos tecnológicos o avanzados son individuales. Añadió que se pierde la comunicación verbal, exponer al niño a tomar decisiones, negociar con otras personas, la resolución de conflictos y el pensamiento crítico.

Igualmente, identificó que se afecta la inteligencia emocional, pues se ha podido constatar que la mayor parte de emociones que predominan en estos niños es la molestia, la agresividad y la competitividad.

Ideas de diversión fuera del ciclo de consumismo

Francisquini Oquendo resaltó que un niño o niña se puede divertir preparando los alimentos, identificando cada uno de ellos y con los colores.

Ejemplificó que se pudiesen poner distintos objetos como arena, frutas, rocas, entre otros, en diversos envases del hogar o cajas, para que el menor conozca las diferentes texturas y pueda describirlas.

También, subrayó que las adivinanzas, como el juego de “Veo, Veo”, son fundamentales para desarrollar discriminación visual, enfoque y la concentración.

Propuso que los niños puedan hacer actividades como trazar o hacer dibujos en base a las sombras de diversos objetos, para desarrollar el motor fino.

Asimismo, Hernández Llado explicó que proveerle al menor tiza, pintura, papel de construcción, pega, brillo y una caja grande de cartón garantiza una diversión educativa y promueve la creatividad e imaginación.

Francisquini Oquendo aseguró que los juegos de armar también son esenciales para explorar y cultivar la identidad del menor.

Mientras, Hernández Llado coincidió con la especialista y añadió que los juegos de construcción fomentan la autoestima y el sentido de pertenencia por la satisfacción de haberlo creado.

Opinó que los bloques de madera o las cajas encontradas en el hogar pueden tener la misma utilidad que los famosos Legos, juego que destacó como educativo.

La también experta en trauma de adolescentes y niños, puntualizó la utilidad de los micrófonos para desarrollar una mejor proyección, expandir el vocabulario del menor, asegurar mayor seguridad y ayudar a crear una mejor dicción.

Igualmente, Francisquini Oquendo admitió que el kareoke familiar es también una buena oportunidad para compartir con el menor y crear vínculos familiares.

Exaltó que también, a pesar de formar parte del ciclo de consumismo, los juegos de mesa son más económicos y proveen una mayor educación y desarrollo de destrezas para los niños, en comparación con otros juegos más tecnológicos o complejos.

Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en Inglés) en un informe sobre la diversión educativa también ideó los juegos de rima y las canciones como útiles para desarrollar tanto la cultura como la lingüística del menor.

Cuidado con el exceso de tecnología

“No todos fuimos expuestos a la misma infancia ni a los mismos juegos. Por esto, es esencial que los padres, madres o encargados aprendan a jugar con sus hijos”, estableció Francisquini Oquendo al enfatizar que la participación de los cuidadores principales en los juegos del menor promueven mejores lazos o vínculos con los menores.

Asimismo, mencionó que muchos estudios han evidenciado un aumento en el uso de espejuelos en menores por el exceso de acceso a la diversión cibernética.

La tecnología se ha convertido en la niñera por excelencia, pues le permite a muchos cuidadores ejercer otras actividades y, a su vez, mantener al menor concentrado en el juego”, determinó.

De manera similar, una investigación realizada por la Sociedad Argentina de Oftalmología aseguró que la pandemia ha producido un aumento en las horas de juegos tecnológicos y una disminución en la exposición de luz solar. Por esto, identificó que hubo un aumento en los menores que usan espejuelos.

Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud expuso que la distorsión de la visión de los menores también puede ser por causa de una mala alimentación o la carencia de vitamina A.

Por otro lado, Francisquini Oquendo indicó que la tecnología pone en riesgo el desarrollo de la paciencia del niño e interrumpe el proceso de desarrollo para sus destrezas sociales.

Igualmente, afirmó que hay muchos juegos, específicamente los videojuegos, que estimulan la violencia. Por esto, alertó que los padres deben de ser bien críticos al consumir y conocer los sistemas de clasificación del juego.

Sin embargo, la UNESCO en su trabajo titulado Juego-pedagogía documentó que la tecnología no es lo único que ha obstaculizado la diversión educativa de los menores. 

Determinó que a los niños se les ha reducido el acceso a juegos educativos porque la mayor atención y tiempo es dedicado a la educación formal y la escolarización, entre otras razones.

Por su parte, Hernández Llado, aunque concordó con Francisquini Oquendo, recomendó que debe de haber un balance y así intercalar o limitar las horas de juegos electrónicos con el involucramiento de actividades físicas y manualidades.