La ilusión navideña es un elemento importante para los niños porque les brinda entusiasmo y buen ánimo ante la llegada de Papá Noel o los Tres Reyes Magos, dependiendo de cuál sea la creencia de la familia. 

Además, los ayuda en el desarrollo cognoscitivo a través de la creatividad que en esta época se tiende a fomentar.

Así lo expresaron tres expertas en psicología y consejería entrevistadas por Es Mental para conocer por qué es importante que los niños se sientan ilusionados al llegar la Navidad.

La doctora en psicología clínica, Kalitza Baerga Santini, definió la ilusión como “una época de la niñez que les ayuda [a los menores] en su desarrollo [cognoscitivo]”. 

“Es el elemento de la fantasía que se da, dependiendo lo que crean en cada familia”, agregó.

Sin embargo, la psicóloga clínica añadió que “la ilusión también depende de los elementos culturales” del entorno. Por ejemplo, en Puerto Rico, la ilusión en los niños puede surgir de la creencia tanto en Santa Claus como en los Tres Reyes Magos.

Por lo tanto, cuán ilusionados se sientan los niños, acotó Baerga Santini, dependerá del estilo de vida de cada familia.

La doctora en psicología clínica, Amarilis Ramos Rivera, por su parte, mencionó que uno de los beneficios de la ilusión navideña es que los niños desarrollan mayor creatividad.

“Al ser una de las épocas más felices del año en nuestro contexto cultural, genera un gran entusiasmo en los niños, buen ánimo y mucha esperanza”, agregó Ramos Rivera. “Genera también un gran interés en portarse bien para recibir un buen regalo”.

Un estudio encabezado por el profesor de psicología clínica en la Universidad de Exeter, Chris Boyle, estimó que los niños descubren que Papá Noé no es real a los ocho años. Para realizar la investigación se tomaron en cuenta 1,200 encuestados en todo el mundo.  

No obstante, para evitar que la ilusión navideña del niño acabe  a temprana edad la experta aconsejó que se acudan a celebraciones religiosas o culturales que fomenten la festividad.

“Que anteceda a esa edad no significa que el menor corra un riesgo emocional”, respondió, al preguntársele qué sucede cuando un niño o una niña menor de ocho años descubre que tanto Papá Noé como los Tres Reyes Magos no son reales. 

“Posiblemente, el menor hará la pregunta directamente al padre o a la madre sobre la creencia y va a depender de la respuesta que se le dé que se mantenga o no”, expresó.

Para que el niño descubra la verdad sin verse afectado, Ramos Rivera sugirió dos alternativas: que se le diga al menor sin olvidar explicarle el significado cultural de la celebración o que se le formule una pregunta para que él encuentre la respuesta.

Expresó que, en su práctica como psicóloga clínica, en la mayoría de los casos es el el niño quien descubre por sí mismo que Papá Noé no existe. “Es ese descubrimiento lo que despierta en cada niño el análisis crítico”, mencionó.

Al final, “a quien más duele la verdad es a los padres”, enunció la psicóloga clínica.

Imprescindible la comunicación en Navidad

Explicarles a los niños el significado de los personajes clásicos navideños “es un proceso”, expresó la doctora Monsita Nazario Lugo, consejera familiar y escolar.

“Santa Claus y los Tres Reyes Magos son parte de la Navidad, no son la Navidad”, acotó.

La comunicación de padre a hijo, madre a hija o viceversa es imprescindible durante esta época, opinó Nazario Lugo.

La consejera explicó que parte de lo que provoca la falta de comunicación familiar durante la Navidad es que los menores se acostumbren a solo valorar el aspecto material de los regalos.

Esto, a su juicio, podría provocar que a la larga el hijo o la hija pierda de perspectiva lo que significa la Navidad: unión familiar, esperanza y perdón. 

“Si pasa, tenemos que volver a sentarnos”, aconsejó Nazario Lugo. “Tenemos que volver a traer la realidad sobre la mesa y volver a explicarles para tratar que entiendan (…) porque entre más viejos estamos, más difícil se nos hace aprender y desaprender”, sentenció.

 La familia como prioridad

El tiempo que se invierte en pláticas de calidad con los hijos consistentemente no podrá sustituirse “nunca” con un regalo material, expresó Nazario Lugo.

La consejera familiar explicó que los regalos materiales son detalles que pueden reforzar la unión familiar. Pero, el tiempo que no se le dedique a los hijos –especialmente durante la Navidad— provoca un daño irremediable.

“El tiempo no existe, el tiempo se saca”, expresó la consejera. “Tenemos que aprender a agendarlo para nuestros hijos”.  

Nazario Lugo instó a que tanto los padres como las madres tengan a su familia como prioridad, incluso sobre el trabajo.

“La Navidad es una época de mucha ilusión. La Navidad es una época de compartir tiempo en familia: una creencia que da esperanza y alegría que los niños disfrutan”, puntualizó.