¿Qué hay en la mente de las personas que rehusan seguir las órdenes de las autoridades de salud y de gobierno durante la pandemia de la COVID-19?

Expertos en salud mental coinciden en que el origen del comportamiento temerario es  multifactorial.

 

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El psicólogo Pedro Antonio Manzano Sierra destacó como el pensamiento más común la idea de que “lo malo no me va a pasar a mí”.

El especialista en consejería psicológica subrayó que las personas que no siguen las restricciones establecidas por la COVID-19 minimizan los riesgos y son incrédulos.

Asimismo, adjudicó el razonamiento a la novedad de la pandemia y a la naturaleza el ser humano siempre muestra resistencia a lo nuevo.

“Entiendo que tenemos la capacidad de adaptarnos, pero a muchas personas se les dificulta hacerlo”, sostuvo.

Por otro lado, apuntó a la falta de empatía con las poblaciones más vulnerables como son las personas mayores de edad y aquellas con enfermedades crónicas como otro factor que condiciona el comportamiento de estas personas que eligen no tomar las medidas necesarias para protegerse del virus.

A su vez, la psicóloga Melanie La Torre Losternau añadió que la carencia de educación y la desinformación sobre el tema también influyen en la toma de decisiones de las personas frente a la enfermedad.

Resaltó que muchas personas no entienden completamente la información que se divulga sobre la COVID-19 y esto las trae a no poder captar lo delicado del tema.

Sin embargo, Manzano Sierra hizo hincapié en que la preparación académica de cada uno no necesariamente tiene que ver. Puntualizó que hay personas con pobre educación que se han educado sobre el tema y han hecho lo correcto por ellos y su familia.

Mientras, aceptó que hay un aspecto cultural que arropa a quienes no quieren seguir las normas y restricciones: muchas personas en Puerto Rico prefieren actuar para remediar lo sucedido, en lugar de prevenir lo que pudiese acontecer.

Las personas con tal juicio tienden a subestimar cuán fuerte les pudiera dar la COVID-19, indicó. 

No obstante, explicó que el comportamiento también depende de cada familia o núcleo.

Por su parte, La Torre Losternau enfatizó en que culturalmente, los puertorriqueños y la comunidad Latina son personas que se cuestionan todo, les gusta que expliquen todo con mucho detalle. Mencionó que tales tendencias hacen a la comunidad boricua una posiblemente más reacia a seguir todos los cambios constantes en las órdenes ejecutivas.

También atribuyó el comportamiento que estamos viendo a la prolongación del tiempo de aislamiento y cuarentena, la frustración provocada en los latinos, ante la falta de socialización que caracteriza su cultura, los seduce a que flexibilicen sus medidas preventivas.

De igual forma, Manzano Sierra recordó que los cambios en las órdenes ejecutivas han sido constantes y resaltó que, si las personas pueden estar afuera hasta las 10 o 12 de la noche y hay un 50% de capacidad autorizada en los restaurantes, entonces las personas piensan que la gravedad del asunto pasó y que pueden continuar con su vida como era antes.

Mientras, La Torre Losternau constató que antes de la COVID-19 la salud no era prioridad. Sin embargo, aclaró que la llegada de la COVID-19 se ha convertido en un llamado a ser más conscientes frente a los posibles contagios de cualquier tipo de enfermedad.

Repercusiones en contagios de COVID-19

“El impacto de quienes no siguen las reglas es lamentable y se refleja en los contagios actuales. Estamos empeorando la situación. Vemos a las personas en las playas, en los centros comerciales y las consecuencias son colectivas”, concluyó Manzano Sierra.

Asimismo, según los informes semanales del Departamento de Salud los contagios en Puerto Rico han alcanzado los 244,365, sosteniendo una diferencia de 115,162 casos respecto a aquellos reportados en enero por la Organización Mundial de la Salud.

De manera similar, el experto en salud mental recordó que el mayor peligro es que la mayoría de las personas son asintomáticas.

Ejemplificó que puede ser que una persona al exponerse no sufre las consecuencias de la COVID-19, pero sí carga con el virus y contagia a otras personas que sí sufren los efectos de la enfermedad.

Igualmente, La Torre Losternau explicó que, aunque en comparación con los Estados Unidos en Puerto Rico no se obvian las reglas con la misma magnitud, la relación sociopolítica y económica entre ambos deja su marca en el comportamiento de los residentes de la Isla.  

“Las flexibilizaciones que se han hecho en Estados Unidos, en algunos estados, igual en los estados en los que se ha vuelto legal el no ponerse la mascarilla, nos afecta definitivamente”, destacó.

A su vez, justificó la flexibilización de muchos puertorriqueños con la falta de reglas e implementación de restricciones en los Estados Unidos.

Añadió que como los estadounidenses ven a Puerto Rico como una alternativa de turismo y como una solución, se reciben a muchos turistas que buscan evadir las reglas de la COVID-19 y personas que desde el inicio de la pandemia no han sido responsables con las instrucciones de las autoridades, factores que ponen en riesgo a Puerto Rico.

Por su parte, Manzano Sierra coincidió con la especialista al exaltar que dada a la escasez de personal que tiene la Policía del país o, simplemente, la ignorancia frente a turistas que no siguen las reglas, muchos boricuas dicen: “¿Si ellos no siguen las reglas, por qué lo tengo que hacer yo?”.

Remedios

La Torre Losternau estableció que las personas se deben educar sobre la vacunación, la naturaleza del virus, sus tendencias y trabajar en cómo cuidarse.

A su vez, Manzano Sierra coincidió e indicó que las personas deben de informarse y orientarse a través los medios de comunicación para así poder tomar decisiones de acuerdo a la realidad pandémica.

Asimismo dijo que las personas deben examinar, evaluar y entender lo que son fuentes confiables y leer continuamente sobre el tema.

“Las redes sociales pueden ser una red de apoyo y, a su vez, una ventana a la desinformación. Tienen que entender que la pandemia va a pasar, no va a ser para siempre”, exhortó.