La pornovenganza -cuando un miembro de una pareja difunde contenido sexual en la Internet sin el consentimiento de la otra persona- es mal poco conocido, considerado crimen a nivel federal, que causa gran daño a las víctimas.

Sin embargo, es poco documentado y regulado en Puerto Rico, según dijeron expertos entrevistados por Es Mental.

La semana pasada la red social Twitter estuvo repleta de denuncias contra una cuenta llamada “@LaNoti_PR” por publicar fotos y videos de mujeres desnudas en lo que aparentó ser un acto de pornovenganza. La cuenta se eliminó, pero el o los usuarios ya habían subido contenido gráfico acompañado de los nombres y los perfiles sociales de las víctimas. Inmediatamente, los medios de comunicación en Puerto Rico reportaron que la cuenta era de pornovenganza. 

Pese a lo dañino de esta práctica a víctimas y familiares, no existen en Puerto Rico  estadísticas, ni leyes estatales que lo tipifiquen como un delito.La oficial de prensa de la Oficina de la Procuradora de las Mujeres (OPM), Maricela Diaz Agosto, explicó que los informes estadísticos del Negociado de la Policía de Puerto Rico no tienen una subcategoría en la que coloquen solamente los datos sobre la pornovenganza.

En cuanto a la Línea de Orientación Confidencial CRIAS de la OPM, se habían contabilizado dos casos de acecho cibernético hasta mayo de 2020, mencionó Díaz Agosto. En la OPM, los casos de pornovenganza se clasifican como “acecho cibernético”.

La exsecretaria de la Gobernación y exsenadora por el Partido Nuevo Progresista, Zoé Laboy Alvarado, sometió el Proyecto del Senado 813 en 2018 que se aprobó en el senado de manera unánime tipificar como delito grave la pornovenganza en Puerto Rico. El intento quedó a medias al quedarse estancado en la Comisión de lo Jurídico de la Cámara de Representantes, presidida por la representante, María Milagros Charbonier.

La abogada criminalista especializada en crímenes cibernéticos a nivel federal, Melanie Carrillo Jiménez, explicó que es más sencillo resolver un caso de pornovenganza a nivel federal que a nivel estatal debido a que cuentan con mejor tecnología para investigarlos. 

No obstante, los casos de pornovenganza que se radican a nivel federal son pocos, aclaró.

El principal escollo de los casos de pornovenganza en corte no es radicar los cargos, expresó, sino los argumentos que la contraparte pueda establecer para defenderse durante el juicio.

“Generalmente las personas que cometen este tipo de delito, cuando amenazan a la otra parte para decirle que lo van a hacer, lo hacen por mensaje de texto o por alguna comunicación escrita”, explicó. “Usualmente no tienen comunicación verbal con ellos (las víctimas)”.

Solo 40 jurisdicciones estadounidenses tienen leyes que especifican cómo proceder ante un caso de pornovenganza. Puerto Rico no se encuentra en el listado. Incluso, el Congreso de Estados Unidos tuvo la oportunidad de regular este mal a través del Ending Nonconsensual Online User Graphic Harassment Act que se discutió entre el 2017 y el 2018

Sin embargo, la catedrática del Departamento de Sociología y Antropología de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, Madeline Román López, opinó que la pornovenganza no debería ser criminalizada.

De acuerdo con la socióloga, la criminalización no ha reducido los fenómenos delictivos. Su visión sobre cómo solucionarlo gira en torno a que no sean castigos penales. Por ejemplo, alternativas “cuya intención sea la reparación del tejido social”.

“Hay una cierta hipocresía social en todo este debate porque muchas veces la propia gente que denuncia ciertas prácticas son partícipes de las mismas, de muchas y variadas maneras”, comentó la socióloga. 

“Cada vez que le echamos el ojo en las redes sociales a la información supuestamente ‘privada’ de la gente, incurrimos en la misma violencia”, ejemplificó Román López.

La causa y las consecuencias de la pornovenganza

La psicóloga consejera especializada en parejas, Silma Quiñones Roldán, explicó que la pornovenganza ocurre cuando uno de los integrantes de la pareja comparte contenido sexual de la otra persona por medio de las redes sociales sin su consentimiento.

“Es una violación a su derecho a la privacidad”, planteó Quiñones Roldán. “En cierta medida, lo que se alega es que, si yo tengo la foto y tu grabaste el video, tú lo autorizaste”.

Quien es víctima de la pornovenganza sufre un alto nivel de angustia, soledad, tristeza y ansiedad debido a que se torna vulnerable a las burlas, las críticas, los problemas familiares e incluso a los conflictos laborales. Esa es la consecuencia de “apropiarse” del derecho del otro.

Quien difunde la foto o el video sin tener el permiso de la otra persona usualmente lo hace por despecho, expresó. Es un acto que demuestra una alta falta de empatía y disfrute al observar el sufrimiento de la otra persona en quien lo comete.

El objetivo del agresor: restarle valor a la víctima, acotó la psicóloga consejera.

No tan sana la sexualidad cibernética

La sexóloga especializada en trastornos de conducta sexual, Carmita Laboy Llorens, explicó que la pornovenganza refleja la mala educación que las personas reciben de la pornografía.  

Laboy Llorens aconsejó que, para no ser víctima de la pornovenganza, no tan solo es importante no enviar contenido íntimo a terceros, sino tener mayor cuidado al elegir a nuestras parejas. 

Si bien es cierto que cuando mejor se siente el ser humano es al estar enamorado, es importante conocer a la persona de manera pausada. El tiempo es importante para que surja el amor. 

“El sexo es una necesidad inherente del ser humano, pero es mucho más que eso”, esbozó. 

“Ahí hay un intercambio de información, ahí se están dando una serie de cosas que no veo en la sexualidad cibernética”, añadió la sexóloga.

Las personas con distintas profesiones y especializadas entrevistadas para este reportaje coincidieron, finalmente, en la importancia de que, al sufrir de pornovenganza, se acuda de inmediato a la Policía de Puerto Rico Rico o al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (mejor conocido como ICE).