La psicología tiene que comenzar a hablar de raza y tiene que ir a las comunidades a escuchar y hablar su lenguaje para entender sus necesidades.

Asimismo debe buscar simplificar su comunicación para que atraiga a personas que no buscan servicios de salud mental. 

Así lo plantearon el psicólogo clínico-comunitario, Eduardo A. Lugo Hernández, la psicóloga social-comunitaria, Mariluz Franco Ortiz, y la psicóloga clínica y astróloga, Veroshk Williams, durante el conversatorio “El impacto del racismo en la salud mental y emocional”, organizado por Revista Étnica y moderado por su fundadora, Gloriann Sacha Antonetty. 

Para Lugo Hernandez, es importante que los psicólogos se integren a las comunidades con una mentalidad abierta a escuchar — una de las destrezas más importantes de la psicología.

“A veces nosotros llegamos con unas ínfulas de que sabemos lo que la comunidad necesita, pero no necesariamente lo sabemos”, expresó el psicólogo clínico-comunitario a Es Mental.

Luego del huracán Irma, en 2017, inmigrantes de las Islas Vírgenes Americanas y Británicas llegaron a Puerto Rico y hubo psicólogos que, al toparse con estas poblaciones, no sabían cómo lidiar con sus particularidades sociales, culturales e históricas, dijo. 

En esa misma línea, Williams explicó que la importancia de que los psicólogos simplifiquen su terminología es para atraer a la psicología a las personas que, por lo general, no buscan de servicios de salud mental y emocional. El beneficio de simplificar la comunicación entre psicólogo y paciente es que la relación se  torna más amena. 

La psicóloga clínica y astrónoma mencionó que “los psicólogos nos amarramos tan estrictamente al Código de Ética que no desarrollamos nuestra propia voz, nuestro propio estilo”.

Mientras, los dos psicólogos coincidieron en que, si bien es cierto que es meritorio que la psicología se acerque a las comunidades, es igual de importante que se comience a hablar sobre raza.

Por un lado, el psicólogo clínico-comunitario enfatizó la necesidad de preparar a los futuros profesionales de la psicología en las universidades a través de currículos en los que no tan solo se enseñen lecturas estadounidenses o eurocentristas o una visión del mundo que gire en torno a Europa, sino lecturas africanas, caribeñas, latinoamericanas y boricuas.

Por el otro lado, la psicóloga clínica recalcó la importancia de que la psicología se nutra más de la cultura y la idiosincrasia boricua para adaptar sus prácticas a las realidades locales. Igual recomendó que se respalden medios como Revista Étnica y la organización “Colectivo Ilé” para que puedan ampliarse todo tipo de discusiones sobre raza en Puerto Rico. 

Sin embargo, Williams igual acotó que, “en un país en donde la raza es un tema sumamente importante a nivel social, nosotros tenemos muy poca investigación sobre lo que es el tema”.

Por su parte, Franco Ortiz, enfatizó durante el conversatorio la necesidad de que la victimización se transforme en acciones contundentes en búsqueda de soluciones desde una perspectiva interdisciplinaria sin olvidar las riquezas ancestrales de ser un hombre o una mujer negra en Puerto Rico. 

Entre las acciones recomendadas para terminar con la victimización, mencionó la posibilidad de entremezclar y combinar los distintos saberes ancestrales que Puerto Rico ha heredado de su rica herencia africana. No tan solo remedios para sanar la mente y el cuerpo, sino el alma, dijo.

Igualmente, enfatizó la necesidad de que los hombres y las mujeres negras puedan reflexionar en torno a sus vivencias para que las puedan utilizar a su favor. Este ejercicio es especialmente útil en los trabajos académicos sobre raza en temas como los retos sociales de tener el cabello rizado o ser de piel negra en una isla en donde permea el racismo. 

No obstante, si un punto la psicóloga social-comunitaria resaltó fue la importancia de que, “desde nuestras disciplinas, podamos movernos a reconocer nuestras fortalezas”.

Los tres psicólogos sociales-comunitarios esbozaron durante el conversatorio que la raza tiene que hablarse no sólo en las esferas públicas, sino en la psicología. En varias ocasiones, indicaron reiteradamente que ignorar el racismo limita que se puedan atender a todos por igual en la psicología cónsono con sus particularidades en la isla.

Los tres igual estuvieron de acuerdo en que, a medida que la psicología se acerque a las comunidades y entienda más a las personas a quienes atiende, hablar sobre raza será más frecuente.