La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó la adicción a los videojuegos como un trastorno mental, a pesar de que no es un tema nuevo en los consultorios de los psicólogos tanto en Puerto Rico como en otros países.

La OMS llevaba años evaluando esta conducta para categorizarla como el trastorno de adicción a los videojuegos, pero no fue hasta el 2018 que fue incluido en su lista de enfermedades del ICD-11 (Clasificación Internacional de Enfermedades). En el 2019 tuvieron que reiterar el mensaje de que es un diagnóstico formal en la Asamblea Mundial de la Salud ante la escasa acción al respecto por parte de los profesionales.

 

Publicidad

El trastorno se caracteriza por el control deteriorado sobre el juego, lo que aumenta la prioridad que se le da al videojuego sobre otras actividades, además de que la persona tiende a seguir jugando a pesar de la consecuencias negativas que pueda conllevar.

Aunque en Puerto Rico el trastorno de adicción a juegos no es uno que se haya acuñado aún en el mercado de la salud mental, la psicóloga clínica y forense, Rina Alonso recibe en su práctica privada tanto a niños como adultos que enfrentan dificultades en distintas áreas de su vida debido a que invierten demasiado tiempo en los videojuegos.

Según la psicóloga, en su consultorio recibe niños y adolescentes, en su mayoría varones, que son llevados por sus padres porque invierten mucho tiempo en los videojuegos. También trata a adultos, quienes comienzan a tener problemas con sus parejas por la adicción a los videojuegos. 

“Aquí (en Puerto Rico) se ven cada vez más los casos de adicción a los videojuegos. Por lo menos en mi práctica, es bien común los casos que veo de padres que me traen a niños de diferentes edades, de 7 años a 17 años, hasta universitarios. La preocupación es que los jóvenes, casi todos varones, invierten la mayoría del tiempo jugando, y varones que quizás eran deportistas, ya no tienen el interés de participar en nada. Bajan las notas, llegan a la casa y lo que quieren estar jugando y dejan de demostrar interés por el resto de las actividades de sus vidas porque lo único que quieren es estar encerrados en la casa, en ese cuarto jugando”, sostuvo la doctora.

En los casos de adicción a videojuegos que ha atendido la psicóloga, nunca ha tenido uno en el que el paciente sea una fémina. En las niñas y mujeres, las adicciones más comunes son asociadas a las redes sociales y el uso del teléfono móvil. Por ello, indicó que el trastorno a la adicción de los videojuegos, en su caso, está asociado a los varones, conducta que puede ser perjudicial para su salud física y psicológica.

“Es preocupante porque dejan de comer, no toman líquidos, no duermen o las horas de sueño son muy pobres porque obviamente no paran. Entonces, nosotros tenemos que trabajar con los padres para que le pongan limites de tiempo porque eso es un problema en ellos. El problema empieza porque no hay límites y cuando uno le habla a los padres de que le pongan límites, pues a ellos les cuesta mucho trabajarlo con los niños o los jóvenes”, explicó la experta.

Alonso recomendó que para tratar a un menor con trastorno de adicción a los videojuegos, los padres deben establecer reglas estrictas como, por ejemplo, que durante la semana no se pueda utilizar las consolas de videojuegos y que, por el contrario, sea una actividad estrictamente para practicarse durante los fines de semanas.

Aunque es una conducta que ve más en menores y los referidos que más recibe vienen de figuras paternas, la psicóloga también recibe referidos de adultos, casi todos hombres, que tienen una adicción a los videojuegos y eso les causa problemas en sus relaciones de pareja.

“En el caso de los hombres, las esposas son las que los refieren porque muchas veces llegan con una crisis de pareja, y dentro de esa crisis, una de las cosas que están pasando es que él está jugando todo el tiempo. Ella se va a la cama a dormir y él no llega porque se queda jugando”, especificó la doctora, aclarando que no recibe referidos directos de adultos sobre la adicción a los videojuegos, sino como un factor que afecta la relación de pareja.

En cuanto a los síntomas por los que recibe los referidos en su práctica privada, Alonso identificó que las personas que refieren el paciente o el que va en busca de ayuda es porque comienza a mostrar comportamientos como coraje excesivo porque se le limite el uso del videojuego, síntomas de depresión porque se aíslan, tristeza, que participan en muchas discusiones, entre otros.

Cuando recibe este tipo de casos, dado a los diagnósticos establecidos por los planes médicos, la doctora no utiliza el de trastorno de adicción a los videojuegos para diagnosticar a sus pacientes, sino algunos como ansiedad, depresión, entre otros, dependiendo del caso. Sin embargo, ahora que la OMS ha reforzado que ya se considera una enfermedad, espera que más adelante pueda ser incluido en la industria de la salud mental en Puerto Rico.

“Todavía es algo nuevo (el que sea un trastorno la adicción a los juegos), pero es real”, enfatizó Alonso.

Según Pew Research Center, entidad que se dedica a realizar encuestas de opinión pública, investigaciones demográficas, análisis de contenido, entre otros, 97 por ciento de los jóvenes y 83 por ciento de las jóvenes en Estados Unidos juegan videojuegos en algún tipo de consola.. Aunque el grupo afectado por el trastorno de adicción a los videojuegos es muy pequeño, según la OMS, todo el que interactúe con un videojuego debe estar atento a las horas que invierte en dicha actividad, así como en cambios psicológicos o fisiológicos que podrían ser atribuidos a esta acción.

Para ser considerado un diagnóstico, el trastorno de adicción a los juegos debe ser de severidad suficiente para resultar en un impedimento significativo en las áreas personales, familiares, sociales, educacionales u ocupacionales, y que haya persistido por los pasados 12 meses. El no atender este trastorno puede conllevar consecuencias como el trastorno de ansiedad, depresión, aislamiento social, problemas en las etapas de desarrollo del ser humano, falta de comunicación, problemas de manejo de coraje, según Alonso.

Según la American Academy of Child & Adolescent Psychiatry (AACAP), la exposición excesiva a los videojuegos, en el caso de los menores de edad, puede conllevar consecuencias, además de ser diagnosticados con el trastorno, como insensibilizarse ante el horror de la violencia, que tengan destrezas sociales pobres, quitarle el tiempo que se le dedica a la familia, al trabajo escolar y a otros pasatiempos, tener calificaciones bajas, que se ejerciten menos y ganen sobrepeso, entre otros.