Un hombre de 54 años con cáncer, luego de que su enfermedad se metastatizara, pasó por varias cirugías en el cuello y la lengua y los procedimientos resultaron en una remisión del tumor existente, según un estudio publicado por el New England Journal of Medicine.

Nueve meses después de su último tratamiento para cáncer en la lengua, fue evaluado por neuropsicólogos en el Hospital donde estaba siendo atendido. Los resultados fueron que el hombre presentaba síntomas de irritabilidad, confusión y comportamientos extraños.

En la evaluación neuropsicológica posterior, los médicos se percataron de un leve deterioro cognitivo, acompañado por cansancio, depresión moderada, ansiedad moderada y dificultad para dormir.

Incluso, notaron que permanecieron dolores de cuello y debilidad en los hombros, factores atribuidos a la intervención quirúrgica.

Estos síntomas, luego de un tratamiento de cáncer, representan la experiencia de un número grande de pacientes de la enfermedad, pues suele generar síntomas de distorsiones de salud mental, afirmaron tanto la doctora Glorisa Canino Jordán, directora del Instituto de Investigación en Ciencias de la Conducta de la Universidad de Puerto Rico (UPR), como el oncólogo y hematólogo Sixto Pérez García. 

El también presidente de la Asociación de Hematología y Oncología Médica de Puerto Rico estableció que en Puerto Rico hay una cultura de huir de los problemas o los temas incómodos. Sin embargo, explicó que, en el caso de un cáncer, lo que se requiere es adaptación, paso que no todos los pacientes de la condición están preparados ni dispuestos a hacer.

De hecho, según Mental Health America (MHA, por sus siglas en inglés), una de cada tres personas tratadas por cáncer tiene una distorsión de salud mental común y la probabilidad de que una persona padezca de depresión es tres veces mayor en la población con la enfermedad.

Canino Jordán enfatizó en que, generalmente, las personas sin historial previo de problemas de salud mental no suelen desarrollar la distorsión por el cáncer, sino que comienzan a mostrar sintomatología correspondiente a un trastorno.

Identificó a la depresión y la ansiedad como la sintomatología más común entre los pacientes en Puerto Rico.

Resaltó que el cáncer, particularmente si es grave, es un estresor grande asociado con la muerte o discapacidad y está relacionado con síntomas de depresión de parte de pacientes sin historial de distorsiones de salud mental. Por esto, es común que el cuidado médico de un paciente de cáncer sea acompañado por citas con un profesional de psicología.

Explicó que las personas que están en mayor riesgo son aquellas con un historial previo de complicaciones de salud mental.

Sin embargo, según Pérez García, muchos pacientes, previo al cáncer, cargan con traumas o experiencias que facilitan la inestabilidad mental, pues los trastornos emocionales ya están subyacentes.

De acuerdo con MHA, de un 8% a un 24% de las personas con cáncer ya tenían condiciones de salud mental existentes.

Mientras, el psiquiatra Víctor Lladó Díaz añadió que la irritabilidad es más común en varones entre los 50 y 60 años con cáncer.

Sin embargo, la también psicóloga especificó que la irritabilidad es un síntoma de depresión, pero también hay otras complicaciones o condiciones médicas que pueden provocar el mismo efecto. Por ende, se tuviese que estudiar y analizar si es una persona que tiene síntomas de depresión o irritabilidad por otro asunto.

El cáncer y la salud mental

De acuerdo con Lladó Díaz, dado a que el cáncer se ha convertido en la enfermedad que causa mayor cantidad de muertes en algunos países, es considerado un diagnóstico terminal, sin necesariamente serlo.

Explicó que como el cáncer afecta el sistema inmunológico, obstruye la producción de las hormonas de la felicidad, como serotonina, y facilita que se genere depresión o algún tipo de inestabilidad emocional.

A su vez, Pérez García describió que, dado a la incertidumbre que implica un diagnóstico de cáncer, es normal que existan “problemas de ajuste”, manifestaciones con características de ansiedad generalizada, angustia, sentimiento de depresión, pero no se clasifican como una distorsión.

Aseguró que las personas con cáncer que desarrollan un trastorno de salud mental, por lo general, lo tenían antes de ser diagnosticados.

Por esto, Lladó Díaz agregó que es una enfermedad asociada con el suicidio y el estrés  por la tensión que provoca.

A su vez, Pérez García describió que, dado a la incertidumbre que implica un diagnóstico de cáncer, es normal que existan “problemas de ajuste”, manifestaciones con características de ansiedad generalizada, angustia, sentimiento de depresión, pero no se clasifican como una distorsión.

Aseguró que las personas con cáncer que desarrollan un trastorno de salud mental, por lo general, lo tenían antes de ser diagnosticados.

Sin embargo, aclaró que todo depende del tipo de cáncer. Ejemplificó que algunos cánceres específicos como el del páncreas se asocia con la depresión antes del diagnóstico.

Describió a la metástasis como uno de los cánceres que más lacera la salud mental. Añadió que hay personas que su miedo es tan grande que se imponen un tipo de pesimismo maligno que obstaculiza el que pueda resolver o buscar ayuda.

Por otro lado, Canino Jordán agregó que el cáncer también depende del historial familiar de una persona.

En este caso, la indagación destacó que este paciente tenía un historial familiar incluía cáncer de seno, demencia, pérdida de audición, hipertensión, metástasis, glaucoma y desorden de alcohol.

De manera similar a Lladó Díaz, reiteró que todo depende de cuán incapacitante es el cáncer, cuán serio es, la edad de la persona, entre otros factores. Igualmente, es importante saber si hay otras condiciones crónicas, que ya de por sí pudieron haber puesto en riesgo al paciente y afectar su salud mental.

Recomendaciones

Canino Jordán sostuvo que los síntomas por los que velar pueden ser variados. Sin embargo, expuso a la disminución o el aumento al apetito, se les afecta o interrumpe el sueño, otras personas duermen demasiado y surgen síntomas de tristeza, de anhedonia (pierden el interés por salir, tener relaciones interpersonales, socializar) como los principales.

Por su parte, Lladó Díaz explicó que los médicos deben de tener mucho cuidado en términos de lo que se le dice al paciente para no crear mayores presiones negativas. Subrayó que se tiene que intervenir temprano y de forma preventiva.

Ambos expertos explicaron que los pacientes de operaciones de cáncer de seno, cáncer de pulmón, entre otros casos en los que se requiere una operación, son más propensos a sufrir depresión.

Puntualizó que, igualmente, hay muchos niños con cáncer, que desde la adolescencia, pueden desarrollar distorsiones como la depresión.

Mientras, según MHA ,los niños y los jóvenes adultos son más propensos a generar depresión y otro tipo de distorsiones por el cáncer.