¿El dinero puede comprar la felicidad o no? Esta es una de las interrogantes que por siglos ha generado discusiones y controversias. El dinero abarca creencias, percepciones y actitudes, que, en diferentes contextos, podría generar repercusiones negativas o positivas sobre la salud emocional. 

Las ideas y comportamientos sobre el dinero comienzan en la niñez, fundamentadas por las enseñanzas de los padres, familiares, el sistema escolar, amigos y la visión de la sociedad acerca de su valor, función y relevancia, explicó a Es Mental el psicólogo industrial organizacional, Julio Cotto Delgado.

Conceptos como “salud financiera” o “estabilidad financiera”, frecuentemente, son asociados con los lujos que el dinero podría proporcionar. Pero el dinero puede ser un elemento clave en la vida de algunas personas, evitando molestias cotidianas que detonan estados anímicos asociados al estrés, la ansiedad, la tristeza, preocupación y hasta vergüenza, la cual viene atada a nociones populares de que las personas son culpables de su propia falta de dinero y no de factores ambientales y sociales externos.

Según investigaciones recientes, el dinero nos puede generar calma y control por ser un recurso accesible que nos permite superar inconvenientes inesperados. Desde una molestia simple, como pedir un Uber para ahorrarse la tarea de buscar estacionamiento, hasta resolver una preocupación mayor, como pagar una factura hospitalaria inesperada”, comentó Cotto Delgado.

La oscilación de las interpretaciones (entre si es tan bueno o si es tan malo) puede convertirlo en una satisfacción o, en ocasiones, una de angustia, continuó.

El psicólogo señaló que la idea de que el dinero puede reducir el estrés en la vida cotidiana y hacer a las personas más felices, tiene más relevancia ahora; a medida que la inflación erosiona la capacidad de muchas personas para cubrir necesidades básicas (como es la compra de alimentos y gasolina) y los estragos de COVID-19, que todavía continúan alterando el mercado laboral.

Sin embargo, aclaró que si “nos centramos en pensar que el dinero exclusivamente puede traernos felicidad, es posible que perdamos otras formas de lograr el bienestar”.

Es irrefutable que el dinero es la base para satisfacer nuestras necesidades básicas”, dijo.

“Debido a que se trata de un tema amplio y cada caso es único, es probable que esta controversia nunca vea el final de su debate. Mientras tanto, algo que podría ayudarnos a sentirnos mejor en momentos difíciles es pedir apoyo a personas en las que confiamos, pero teniendo cuidado de no cargar demasiado la relación al hacerlo”, sostuvo.

Durante momentos de retos económicos, por ejemplo, los individuos son más propensos a tratar de aliviar los síntomas del estrés con actividades perjudiciales, como el consumo de sustancias, apuestas dinero o incurrir en atracones de comida por motivos de ansiedad. 

Aumentan, asimismo, los conflictos y argumentos entre las parejas o familias por la tensión y ansiedad que se vive.

“Las crisis fiscales presentan momentos de riesgo y amenazas a la estabilidad del individuo o su familia, pero también pueden ofrecer oportunidades para evaluar su situación actual y hacer cambios oportunos”, destacó el psicólogo industrial organizacional. 

La última encuesta de The Economic Well-Being of U.S. Households in 2022 relevó que desde el 2014 se ha dado un aumento de hasta 35 por ciento en la inestabilidad financiera de Estados Unidos, incluyendo jurisdicciones, como Puerto Rico.

Cómo la falta de salud financiera afecta el desempeño laboral

Desde el COVID-19, el estrés financiero es el tercer problema que enfrentan los empleados en Puerto Rico. 

Según la psicóloga industrial organizacional, Ileanel Andino Pietri, el 43 por ciento de las empresas en la Isla consideran que esta situación es uno de los mayores retos de salud emocional entre sus empleados. 

Teniendo efectos sobre el desempeño laboral y la disminución de la productividad.

“Un estudio que se realizó en Estados Unidos sostiene que estas personas pueden pasar hasta 10 horas a la semana pensando en sus problemas financieros. Esto no solo tiene un impacto negativo en el empleado, también tiene repercusiones en los objetivos y metas de la empresa”, enfatizó la licenciada.

Andino Pietri mencionó que, desde el lado de las empresas, es importante que se puedan llevar a cabo programas de capacitación sobre salud financiera. Esto, desde la prevención. 

Es decir, tanto para evitar que caigan (los empleados) en problemas financieros, pero también en problemas relacionados al estrés, depresión y ansiedad y la salud mental. Este tipo de situaciones pueden provocar que ese empleado tome decisiones erróneas sobre sus finanzas y, por ende, llevar esa conducta al trabajo”, explicó. 

¿Qué recomiendan los especialistas?

Para mejorar la relación con el dinero, Cotto Delgado recomendó establecer objetivos financieros claros y realistas. Ya sean cortos, medianos o a largo plazo, deben estar bien definidos. 

“Para esto, se sugiere idear metas o planes utilizando el acrónimo de las metas SMART. Se trata de un acrónimo del inglés a través del cual se explican las características básicas de los objetivos específicos (Specific), medibles (Measurable), alcanzables (Achievable), realistas (Realistic) y de duración limitada (Time-bound). Cuando tenemos metas claras, estamos mejor preparados para aprovechar las oportunidades financieras que se crucen en el camino”, dijo.

También se aconseja llevar un registro de los ingresos y gastos, pues esto permite anticipar y planificar mejor y reconocer en qué se está gastando y cuáles son las temporadas en las cuales más ocurre.

Otro hábito esencial, de acuerdo con Cotto Delgado, es promover la educación financiera, para expandir las destrezas y perspectivas sobre el dinero, las finanzas y la economía. 

Se puede lograr asistiendo a talleres, seminarios, leyendo sobre el tema, participando de actividades, entre otros.

De igual manera, se puede obtener información con la ayuda de universidades, cooperativas e instituciones financieras públicas y privadas.

“Instituciones como el Colegio de Contadores Públicos Autorizados de Puerto Rico y la Asociación Americana de Psicología tienen canales, redes sociales y podcasts sobre el tema, los cuales pueden revisarse como un recurso para manejar las finanzas y el estrés”, puntualizó el psicólogo industrial organizacional. 

Finalmente, planteó que, si la situación está socavando la cotidianidad de una persona, considere buscar ayuda de un psicólogo o de una clínica comunitaria de salud mental. 

Por su parte, Andino Pietri, reiteró que la inteligencia emocional ocupa un papel importante, pues siendo una habilidad que reconoce las emociones propias y la de los demás, es pilar para gestionar el sentir emocional ante las decisiones financieras.