La sexualidad no tiene fecha de caducidad.

Así lo subrayó la sexóloga Ivelisse Bruno Ortiz, quien enfatizó que “no importa la edad ni en qué etapa de nuestra vida estemos — porque somos sexuales — la sexualidad está presente y se va a querer manifestar”. 

Para muchos, la sociedad ha impuesto la idea de que el envejecer implica la desaparición del deseo sexual, lo que genera que muchas personas se autoperciban como “no sexuales” y repriman sus impulsos, con consecuencias físicas, emocionales y mentales, sostuvo la experta.

Bruno Ortiz explicó que el deseo sexual puede cambiar con el envejecimiento, pero no desaparece por completo.

El deseo es algo que se trabaja, hoy pueden no tenerlo, pero mañana sí. Es importante mirar qué está disminuyendo mi deseo y por qué”, señaló. 

La idea de que la sexualidad desaparece con la edad es un mito que persiste, sostuvo la doctoranda en sexología Aisha Molina Calderón.

Regularmente cuando pensamos en la tercera edad, pensamos en personas que ya no pueden aportar a la sociedad, que ya están demasiado mayores, y socialmente creamos una sensación de asexualidad”, afirmó. 

Este enfoque provoca que quienes alcanzan esta etapa se sientan ridiculizados o infantilizados si manifiestan su deseo sexual, e incluso la sociedad tiende a ver sus expresiones como vulgares o inapropiadas, insistió Molina Calderón.

Advirtió que estas percepciones generan efectos físicos y emocionales en esta población.

Lo que no se usa se atrofia”, dijo, refiriéndose a cómo la falta de prácticas sexuales y de intimidad puede provocar debilitamiento muscular, atrofia de los genitales y problemas de incontinencia.

Asimismo, la doctoranda subrayó que las personas mayores “no necesitan nuestro permiso para vivir su sexualidad” y que merecen espacios, información y condiciones dignas para disfrutarla sin presión ni vergüenza.

Por su parte, Bruno Ortiz mencionó que factores, como enfermedades crónicas, molestias físicas y el consumo de ciertos medicamentos pueden afectar la libido, pero también es posible intervenir para mitigar sus efectos. 

En cuanto a los cambios hormonales de la menopausia y la andropausia, Bruno Ortiz aconseja conocimiento y prevención.

Cada cuerpo es diferente, y conocer qué puede ocurrir ayuda a lidiar con los cambios y mantener la satisfacción sexual”, precisó. 

Para las mujeres, la resequedad vaginal puede dificultar la penetración, mientras que en los hombres la disfunción eréctil y la eyaculación tardía son comunes. Sin embargo, la sexóloga Bruno Ortiz puntualizó que “los encuentros sexuales no necesariamente tienen que tener penetración. Existen otras prácticas que también generan placer y vínculos sexuales”.

En este marco, Molina Calderón agregó que el deseo sexual en la tercera edad no se pierde, sino que se vuelve más contextual y menos impulsivo.

Molina Calderón enfatizó en la importancia de la autonomía y la privacidad.

Debemos respetar el espacio de las parejas, darles momentos de intimidad y normalizar las conversaciones sobre sexualidad y cambios del cuerpo”, destacó.

Aclaró que muchos adultos mayores no se atreven a hablar de sus necesidades con familiares o médicos por vergüenza, lo que puede limitar su vida sexual y su bienestar emocional.

Bruno Ortiz también abordó la importancia de reconocer la sexualidad en residencias o centros de mayores. Recomendó que estas instituciones implementen charlas o personal capacitado para tratar el tema, prevenir infecciones de transmisión sexual y asegurar que los residentes mantengan una vida sexual saludable.

Aunque pensemos que no están pensando en esto, el deseo sigue presente y merece atención y cuidado”, confirmó.

Mientras, el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de EE. UU. asume que, aunque el cuerpo cambia con la edad, los adultos mayores pueden mantener una vida sexual plena adaptando sus prácticas. Esto incluye usar lubricantes, ajustar posiciones, comunicarse con la pareja y consultar a profesionales de la salud sobre tratamientos o ayudas que faciliten la intimidad. Además, subraya la importancia de la intimidad emocional y de explorar nuevas formas de contacto físico para disfrutar del placer y la conexión, incluso frente a condiciones de salud, medicamentos o cirugías.

De hecho, según estudios realizados por la misma entidad muchos adultos mayores reportan mayor satisfacción sexual que cuando eran jóvenes, porque tienen más tiempo, privacidad y confianza con su pareja de toda la vida, y además ya no se preocupan por embarazos, lo que les permite disfrutar de la intimidad de manera más plena y relajada.

La importancia de la sexualidad para el bienestar

Entre las recomendaciones ofrecidas por Molina Calderón, ésta señaló el papel del autocuidado y la adaptación de la sexualidad a las condiciones físicas. Mencionó que el uso de lubricantes, ejercicios de suelo pélvico, alimentación saludable y acompañamiento son herramientas clave para mantener la intimidad y el placer.

Bruno Ortiz recalcó la importancia de la sexualidad para mejorar la salud física, mental y emocional.

Mantener una vida sexual saludable nos ayuda a sentirnos vivos, conectados y parte de la comunidad”, explicó.

“La edad no define tu vida sexual ni tu satisfacción sexual. Conocerse, aceptar los cambios del cuerpo y explorar nuevas formas de intimidad permite disfrutar plenamente de esta etapa de la vida”, cerró.

La sexualidad en la vejez no se muere, sino que evoluciona y se adapta, insistió Molina Calderón. Por este motivo, respetarla, informarse y crear espacios seguros es esencial para disfrutar plenamente de la intimidad, derribando tabúes y fortaleciendo la autoestima y la conexión emocional.