Como parte de las medidas para evitar el contagio y la propagación del COVID-19, los profesionales de la salud han tenido que recurrir a la telemedicina para atender a sus pacientes de una forma responsable, segura e ininterrumpida para todos.

A pesar de que tiene sus beneficios y desventajas, esta alternativa representa una opción para que las personas no tengan que aglomerarse en una oficina médica ni ir a un hospital si no es una emergencia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado que se evite ir a centros u oficinas médicas para no saturar su funcionamiento, así como evitar el contagio o la propagación del novel coronavirus. La alternativa que exhortan es llamar a su médico de cabecera.

La doctora en medicina preventiva, Sandra Aponte Santini, sostuvo que no está atendiendo pacientes en su oficina debido a que la OMS recomienda mantener tres pies de distancia de los contagiados con COVID-19. 

“Cuando ausculto la alternativa de la telemedicina, era la única opción que tenía para mis pacientes”, dijo Aponte Santini. “Si nos habían ordenado que no podíamos ver pacientes físicamente en la oficina, ¿que íbamos a hacer?”.  

La Resolución Conjunta del Senado de Puerto Rico 491 flexibilizó la «Ley para el Uso de la Telemedicina en Puerto Rico» para que los proveedores de servicios médicos y de salud metal, pudiesen utilizar la telemedicina, consultas telefónicas o cualquier otro medio autorizado para evaluar a sus pacientes, así como mantener en pie los tratamientos que estuviesen en curso.

La resolución también autorizó a los médicos a enviar recetas, referidos u órdenes médicas por medio de fotografías o cualquier otro método electrónico a los proveedores de servicio.

La doctora en medicina preventiva expresó que la telemedicina puede ser rigurosa durante una evaluación médica inicial”. “Obviamente no puedo tocar el paciente, no puedo saber sus [signos] vitales, cosas importantes, pero sí puedo hacer una consulta en la que utilizó un récord electrónico”.

El Reglamento para la Telemedicina en Puerto Rico establece como requisito que todo profesional de la salud que practique la telemedicina deberá tener un récord médico del paciente. Este contendrá copias de las comunicaciones electrónicas relacionadas al paciente, recetas, laboratorios, resultados, evaluaciones, consultas y registros de intervenciones.

El reglamento también establece que todo procedimiento deberá realizarse con un consentimiento explícito e informado del paciente. 

La doctora en medicina general, Aileen Cordero Soto, explicó que para atender a un paciente se le debe enviar un enlace a su correo electrónico con el que entrará a la plataforma que el médico utilice para impartir sus servicios. Luego, se le formularán las preguntas que sean necesarias y se le guiará poco a poco sobre qué hacer y qué no.

“La gente lo está probando por necesidad, pero vuelven a solicitar los servicios”, expresó la doctora en referencia a la telemedicina. “El poder que esto tiene es de acceder [a los servicios] sin salir del hogar, pero hay que trabajar junto al paciente”.

Cordero Soto mencionó que también ha comenzado a observar a personas de edad avanzada utilizar los servicios de telemedicina. La única diferencia es que usualmente están acompañados de sus hijos o de sus nietos para que les ayuden en el proceso.

Y acotó que, luego del toque de queda de la gobernadora de Puerto Rico, el volumen de pacientes que se conecta a diario en búsqueda de consultas en línea ha incrementado.

La razón por la que ha sucedido, a juicio de José I. Ortiz, gerontólogo, es porque los pacientes pueden acudir a su médico incluso cuando tienen un dolor de espalda —sintomatología por la que, usualmente, se les recomienda que permanezcan en el hogar—.

El  gerontólogo igualmente destacó que la telemedicina rompe con los horarios y el volumen de personas que caben una oficina, por lo que se acomoda más a la disponibilidad del paciente.

“La mayoría de las condiciones sí se pueden trabajar por telemedicina”, agregó. “Sin embargo, existen condiciones como traumas en el paciente que requieren una evaluación o un estudio radiológico que a través de las consultas en línea no está disponible”.

Sin embargo, el presidente del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico, Víctor Ramos Otero, mencionó que en Puerto Rico parte de los médicos que han optado por no abrir sus oficinas es debido al miedo a contagiarse porque son personas de edad avanzada.

Mientras, al preguntársele al presidente del Colegio de Médicos Cirujanos cuántos médicos se han adentrado a la telemedicina en Puerto Rico, respondió que “varía” debido a que las aseguradoras privadas o planes médicos no han pagado las consultas virtuales como si fueran presenciales. Por lo tanto, los médicos que han incursionado en la práctica a raíz del novel virus la han comenzado a abandonar al poco tiempo. 

“Antes de la emergencia todo era cash porque ninguna aseguradora cubría ni telemedicina ni las llamadas”, mencionó. “Cuando la resolución y la ley federal los obliga a pagar como presenciales durante la emergencia, ellos recordaron que existen unos códigos de telemedicina”.

 

 

 

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